miércoles, 9 de abril de 2014

75 kilómetros por la noche

Vaya por delante que esto que os voy a contar es cierto. Además, me viene al pelo para iniciar el post de esta semana. El sábado pasado mientras bajaba del coche recién aparcado en la calle Francisco de Vitoria, pude oir 15 segundos de una conversación telefónica que un señor voceras mantenía con alguien mientras caminaba. Más o menos fue así:

"... irías? ¿a ti si te pagaran cien mil euros irías hasta Huesca corriendo? ¿Te irías de Zaragoza a Huesca corriendo por cien mil euros? ...¿verdad que no?... ¡Que hay cosas que no van con el dinero! Hay limitaciones de...."

Y en ese punto se alejó lo suficiente como para no poder seguir la conversación. Aparté la mirada de la espalda del "señor voceras", cerré el coche, miré a Ana y le dije "Pues yo iría por menos". Ana no sabía de lo que le hablaba. No había oído al señor voceras poniendo un ejemplo de la imposibilidad de ciertas cosas por mucho dinero que haya por medio.

Pues bien, no sólo no recibiré los cien mil euros, sino que he pagado 24 para correr de Zaragoza a Huesca, la próxima noche del 22 al 23 de Abril. Correré, si nada lo impide, mi segunda Jorgeada. La corrí hace dos años, y guardo un especial recuerdo de ella por tratarse de mi primera ultra (entendiendo por ultra aquello que supere los 50 km). La había elegido cudidadosamente por que cumplía todos los requisitos para iniciarse en la ultradistancia: terreno llano, prueba no competitiva, circuito no circular, buenos avituallamientos, gente a lo largo de todo el recorrido... Salí sin ningún objetivo concreto y la finalicé en unas nueve horas y cuarto
Este año tampoco me pongo ningún objetivo. Ahora mismo estoy entrenando para el triatlón de Salou. Bicicleta y piscina. Hace tres semanas que no corro, pero me apetece estar una noche entera corriendo, con buen ambiente, buena compañía. Quiero salir a las doce desde la Plaza del Pilar,  y ver como sale el sol por Almudevar. Quedan dos semanas. Ya os contaré como ha ido.

cartel 2014

Salida 2012

Amanecer 2012



miércoles, 2 de abril de 2014

Balance de marzo

vaya por delante que ya nos hemos ventilado el primer trimestre. Como dice Carlos Herrera, tres veces lo que ha pasado desde principios de año y estaremos comiéndonos otra vez las uvas. Tres veces. Ya veréis que rápido se pasa.

Nos hemos ventilado el primer trimestre, y con ello el primer objetivo de 2014. Este ha sido el mes de la Maratón de Barcelona -  también de la Carrera del Ebro - y ha sido el mes de transición. He pasado de correr, correr y correr, a empezar a nadar y a coger la bicicleta. Muy poco, ya que ha sido un final de mes ventoso y lluvioso. Entre unas cosas y otras poca bicicleta. Las cifras que han salido son:


  • he salido a correr 11 días, unas 13 horas y un total de 137 km. 
  • he cogido la bicicleta 1 día, 1:30 horas y 45 km. (todo es empezar :-))
  • he nadado 4 días, un total de 4000 metros. 
Abril tiene que ser (por narices) un mes de bicicleta y agua a tope. El día 11 de mayo tengo el segundo reto del año: el triatlón de Salou, distancia medio Ironman (1.9 km. nadando, 90 km. en bicicleta y 21 km. corriendo). Como se dice coloquialmente, me ha pillado el toro. En cinco semanas tengo que ponerme a tono para terminar el triatlón dignamente. Mi idea era mejorar la marca del año pasado (5h52m), pero creo que me conformaré en terminarlo dignamente. 



martes, 25 de marzo de 2014

Carrera del Ebro: crónica


Vaya por delante que no salí a por podium. Simplemente salí a correr con Ana. Fui para acompañarla, para correr con ella, para darle ánimo en caso de que lo necesitara (que no fue así).
Este domingo se celebró la octava edición de la Carrera delEbro, un clásico ya en Zaragoza, organizada a medias por militares y civiles. Tiene dos recorrido: 14, y 30 km. Transcurre por el campo de maniobras de San Gregorio. El recorrido tiene cierto desnivel y pasa por caminos y pistas pedregosas. El paisaje está despejado, muy despejado, y a lo largo del tramo militar se pueden ver soldados animando a la par que vigilan la zona, y algún tanque en exposición.
Ana y yo elegimos la versión de 14 km. El día salió ventoso y fresco. Llegamos a la zona de salida y calentamos un poco. Nos pusimos en el mogollón. 3, 2, 1… ¡go!
De entrada cogimos un ritmo suave. Después de la Maratónde Barcelona que había corrido hacía una semana, ese ritmo me pareció perfecto. No me preocupé en ningún momento de la velocidad de carrera, de quién nos adelantaba, de a quién pasábamos… simplemente corrí. Las cuestas un poco más lento, las bajadas algo más rápido, y cuando soplaba el cierzo, empujando con la cabeza. El único momento en el que me preocupé fue cuando llegamos a la parte más alta y el viento soplaba de una forma descarada y a mala idea. A joder. A intentar que soltáramos un improperio. Pensé que Ana no disfrutaría de la carrera (correr con viento maño es realmente desagradable) y que al terminar la carrera espetaría un “nunca más, vaya mierda”. Pero no fue así. Los últimos 4 km. fueron en llano y con el viento a favor, con lo que terminamos la carrera con una agradable sensación de haber corrido todo el rato con menos esfuerzo del realmente empleado.
Entramos en meta con un tiempo de 1h24, una media de 10km/h, que no está nada mal teniendo en cuenta el terreno, el desnivel y el viento.
En cuanto a la clasificación, 1204 de 1458 en la general. La peor de mi vida :-)  pero os recuerdo que no iba a por podium. Simplemente salí a correr con Ana. 

en el fondo se trata de 120 m de desnivel

frescos a la salida

la subida más dura

dia despejado pero ventoso



martes, 18 de marzo de 2014

Maratón de Barcelona: crónica.

Vaya por delante que deben ser cosas de la edad. Conforme me hago mayor, más me cuesta contener mis emociones. Me suele pasar sobretodo cuando veo mucha gente junta, gente consiguiendo algo a base de un esfuerzo común. Por ejemplo me emociono cuando veo actuar a los castellers, haciendo piña y consiguiendo (o no) levantar un castillo humano. O simplemente en una manifestación pacífica a favor de una buena causa.  Se me hace un nudo en la garganta que dura unos segundos y luego desaparece. “Emocionamiento temporal”.
Y esta vez, sin previo aviso, me emocioné de tal forma que el nudo que se me hizo en la garganta, nudo de esos con cosquilleo en la nariz y previo a la lagrimita, duró al menos 30 segundos. Y no era para menos.
Me encontraba en la línea de salida de la Maratón de Barcelona, con las dos torres del Paseo María Cristina delante, la Plaza de España, el cronómetro de la maratón marcando 0:00:03, cientos, miles de papelitos de colores revoloteando encima de la multitud, y con Freddie Mercury y Montserrat Caballé cantando “Barcelona” a todo volumen. Todo esto, mezclado con los lógicos nervios de afrontar una carrera de 42 km y 195m…. vamos que me emocioné. Se me hizo ese nudo.

Había acudido a Barcelona la tarde anterior. Cené con Marcos, Jorge, Tony, Quique y Oscar,  y me fui a dormir cargadísimo de hidratos de carbono a las 12.
Por la mañana, a eso de las 7 vi que el día iba a ser muy caluroso, y eso me ayudo a decidir mi estrategia de entre las dos que tenía en mente. Mi objetivo era completar la maratón en 3h15, lo que implica una media de 4:36 m/km. Estrategias en mente:

a)      Empezar más suave, a unos 4:45 el kilómetro, y en el kilómetro 30-32 acelerar.
b)      Empezar más fuerte, a unos 4:30 el kilómetro, y si pinchaba en los kilómetros finales, terminar más lento.

Me decanté por la “b”. Seguro que con el calor iba a ser difícil acelerar al final. Mejor correr fuerte con el fresquito de primera hora, y luego ya veríamos.

Superada la emoción inicial y una vez en harina me dejé llevar, a sensaciones. Me sentía bien, muy bien. Había entrenado durante cuatro meses, y eso se notaba. 

Kilómetros 0-5 en 22:38.
Kilómetros 5-10 en 22:00.
Kilómetros 10-15 en 22:23.
Kilómetros 15-20 en 22:12. (media maratón en 1:34:07)
Kilómetros 20-25 en 22:04.
Kilómetros 25-30 en 22:47.

Durante este tiempo no pensaba en nada. Sólo disfrutaba de la carrera, del público animando sin parar, de la música que sonaba, del fantástico recorrido por el centro de la ciudad: Camp Nou, Sagrada Familia, Eixample, Torre Agbar…  corría y disfrutaba. No me salté ni un avituallamiento. Hacía calor y había que hidratarse. Me tomé un gel a los 10, 20 y 30 km. Según lo previsto.
Pero a partir del km.  30… ah amigo... a partir del 30…Como la noche y el día.
De repente, mazazo. Piernas pesadas, cansancio, calor. Noté que mi zancada se acortaba. Tuve mi momento de duda, de pérdida de concentración, pero en seguida me dije “Sobre todo no pares!”. Ni de coña. No parar ni con la excusa de beber con más calma. Sabía que parar, o simplemente andar durante 20 segundos, significaría perder el ritmo y seguramente el objetivo de sub 3:15. No parar. Esa fue la orden que le dio mi cabeza a mis piernas. Del 38 al 40 sufrí. Había mucha gente andando, gente sentada, gente acalambrada… El calor estaba haciendo pupita. Pero yo a lo mío. No parar. No parar.
Del 40 al 42 intenté acelerar, alargar el paso. Y ya llegando a meta lo di todo. Todo lo que pude,  lo que me quedaba, que a esas alturas ya era poco.

Kilómetros 30-35 en 24:34.
Kilómetros 35-40 en 25:03.
Kilómetros 40-fin en 11:05.  (segunda mitad en 1:40:37)

Primeros 30 kilómetros, a unos 4'28" de media.
Últimos 12 kilómetros, a unos 5'03" de media.

Llegué bastante exhausto. No se si hubiera podido correr 100 metros más, pero no hacía falta. La maratón mide lo que mide, y la hice en el tiempo previsto: 3:14:44. ¡Prueba superada!

Una gran organización, una gran ciudad, una maratón de las grandes a nivel mundial. Un objetivo conseguido. Una muy buena compañía y un fin de semana distinto y muy reconfortante. Ahora, a por el segundo objetivo: medio Iron-man de Salou, el 8 de mayo. Toca nadar y pedalear.

la salida es una fiesta

un-dos, un-dos...

los maños de Andandaeh

el resumen



domingo, 2 de marzo de 2014

Balance de Febrero

vaya por delante que este ha sido el último mes que entreno calidad tantos días. Habrá meses en los que correré más kilómetros, pero no creo que tantos días de series. A partir de la segunda quincena de marzo introduciré natación, bicicleta y horas de andar por montaña. pero por el momento sigo entrenando para mi cita en Barcelona, el día 16 de marzo.
Febrero ha sido un mes (y van tres y medio) de entreno de calidad. Series, trotes, salidas largas... y una carrera de montaña. Corrí la Botifarunner (y van cuatro), con más pena que gloria. Todavía no estoy para desniveles, pero todo llegará :-)
Como decía, ha sido un mes de calidad, y esto se ha traducido en las siguientes cifras:


  • he salido a correr 16 días (4 x semana), un total de 212 km. 
  • 4 tiradas largas, de 18, 24, 26 y 28 km.
  • cero natación
  • cero bicicleta 


Para marzo tengo la ya mencionada maratón de Barcelona, y una semana después la carrera del Ebro, en su modalidad de 14 km. Esta la correré con Ana.
Y a partir de la segunda quincena, con la primavera, empezaré a nadar (de hecho ayer ya empecé) y a coger bicicleta de carretera.

martes, 25 de febrero de 2014

Botifarunner 2014: crónica


Vaya por delante que en el fondo me ha quedado buen sabor de boca, pero esta era la cuarta vez que participaba y no disfruté nada mientras corría. Antes sí. Después también. Durante... pues no.

Como sabéis (cansino que soy) me encanta correr por montaña. Por caminos, con desnivel, con piedras, con hierba... rodeado de naturaleza. Es algo que me repone. ¿Siempre? Pues parece que no.

Este año acudí a La Llacuna para correr los 23 Km, con sus 970 metros de desnivel positivo de la Botifarunner con muchas ganas. Llevo desde noviembre corriendo exclusivamente por asfalto. Entrenando, con todo lo que ello conlleva, para la maratón de Barcelona. Yo creo que es por este motivo por el que tenía tantas ganas de una carrera de montaña. Para empezar el año. Para tener un avance de lo que haré a partir de abril-mayo.

Como decía, el sábado me planté en La Llacuna, vi el futbol con mis amigos y me acosté pronto. Pasé una mala noche, de esas en las que te vas despertando cada hora y media o dos horas. De esas que te levantas con la sensación de no haber descansado lo suficiente. Al día siguiente, a las 10 tomábamos la salida 300 corredores. Era uno de esos días frescos pero soleados. Llevaba una camiseta térmica de manga corta y la de la Botifarunner del año pasado encima. Demasiado abrigado.

Los primeros 10 kilómetros fueron más o menos rápidos. Los hice en 1h05m. El desnivel salvado en ese punto era de unos 500 metros. Allí ya me sentía mal. Me pesaban mucho las piernas. De fuelle iba bien, pero de piernas...Me dolían. Me quedaba hora y media de un camino rompedor, y no me veía nada bien. Sin entrar en muchos detalles, decir que la segunda mitad fue muy dura. Se me hizo muy dura. Durante el resto de carrera, hice los dos tramos de subida largos andando todo el rato. Si intentaba correr, las piernas decían que no. Y no era la cabeza, eran las piernas. ¡Lo juro! Las bajadas, conservadoras. Los llanos, al trote. Y la cabeza, preguntándose contínuamente los motivos de no estar disfrutando. Se suponía que era la primera carrera de lo que va a ser mi gran año de montaña (Dios mediante), y lo estaba pasando mal! ¿Que estaba pasando? El año pasado tardé 2h31m. Este año, era medio kilómetro más larga y con un trazado mucho más exigente, pero quería bajar de 2h25. Y  Llegué en 2h36, posición 132 de la general. Llegué bien, pero con el sabor amargo de no haber disfrutado en lo que tenía que ser un día redondo corriendo por caminos, por los bosques de pinos que tanto he recorrido durante los veranos de mi niñez.

Esta mañana he salido a trotar. Mientras corría, ya con la cabeza fría y mientras escuchaba a Queen, he sacado las siguientes conclusiones del porque esta Botifarunner no salió como me hubiera gustado:

  •  la principal causa: llevo 4 meses entrenando por asfalto. Exclusivamente asfalto. Nada de montaña. Las piernas, evidentemente, no están preparadas para 1000 metros de desnivel. Y punto.
  • Exceso de confianza. Creo que pequé un poco de eso. Yo, "el ultra corredor", habiendo corrido la de Guara, la del Aneto, Oturia... ¿qué es una de 23 Km para mi? Pues eso: ¡Zas en toda la boca!
  • No había descansado bien. Quieras o no, cuando no descansas el cuerpo lo nota. No estaba "fino". Hay días y días. Y el domingo, no era el día.
  • Mala hidratación. Hizo calor, iba con térmica, sudé mucho, perdí muchas sales... ¡y yo iba sin agua! (exceso de confianza, mala preparación...). Sólo bebí un poco en los avituallamientos. Debería haber llevado mi bidón con sales minerales. En la ultra del Aneto aprendí la lección. Me sentía agotado, acalambrado, mal... y lo solucioné bebiendo agua con sales. Así de simple.
  • Mala planificación. Hice el primer tramo demasiado rápido, gastando mucha energía (que encima no repuse). La segunda parte de la carrera era la dura, y lo pagué.  
En fin, podría mencionar 1000 excusas, pero creo que todo se resume en que llevo tiempo en asfalto, y que me confié demasiado. Así de simple. Lección aprendida, pero como decía al principio, en el fondo me ha quedado un buen sabor de boca.

Por último, decir que la carrera estuvo -un año más- perfectamente organizada. Enhorabuena a la organización. Realmente la Botifarunner se ha consolidado como una de las grandes en esta distancia.



Antes...   
durante...  

...después.

miércoles, 19 de febrero de 2014

Gracias, Juan

vaya por delante que ha sido un acierto. Lo de entrenar con entrenador personal, quiero decir. Un gran acierto. Lo noto en la calidad de mis entrenos, y sobretodo lo noto en los resultados.

A finales del año pasado planifiqué 2014 acorde al siguiente escenario:
- primer trimestre, entreno de calidad para ganar velocidad y mejorar la resistencia.(Maratón de Barcelona)
- segundo trimestre, acondicionamiento general y fondo. (Triatlón de Salou)
- tercer trimestre, montaña y más montaña. (Ultra trail Aneto, Sobrarbe y Cazadores del Galicia)
- cuarto trimestre, lo que me apetezca. (Ultra trail de Guara-Somontano)

Estoy en el primer trimestre y llevo tres meses en manos de Juan Romero. Mi plan de entreno consta de cuatro o cinco días a la semana repartidos en dos días de series (alguna vez cuestas), uno o dos de tiradas de unos 45 minutos, y uno de tirada larga. De estos días, el jueves corro en grupo, con Juan y otra gente que entrena con él. Un grupo fantástico, todo sea dicho.
Juan van midiendo mis tiempos en las series, va corrigiendo mis vicios cuando corro, va adaptando la carga de trabajo... Aunque sólo nos veamos un día a la semana, le reporto todos mis entrenos. Y él los supervisa y actua en consecuencia. Ha conseguido que salir a correr no sea sólo eso, sino que en 45-50 minutos que duran sus sesiones (mis salidas a correr, excepto la larga semanal) sienta que aprovecho más el tiempo que saliendo "simplemente a correr mucho rato".
¿Y he mejorado? ¡por supuesto! Hace tres semanas corrí la 10K del roscón en 39:45. Hace cuatro meses no me hubiera imaginado bajar de 41 ni en sueños. Mi ritmo cómodo (el que puedo aguantar un par de horas) lo tengo ahora en 4:40 el kilómetro. Antes no bajaba de 5:00. En fin, que estoy transformando mi cuerpo y encima estoy disfrutando mientras lo hago.
Según mi plan, a partir de la segunda mitad de marzo toca, sobretodo, nadar y bicicleta . No se si seguiré entrenándome con tanta dedicación para correr. Quizás lo deje hasta el cuarto trimestre. No lo tengo claro, pero haga lo que haga, ha sido un acierto buscar un entrenador, y una suerte encontrar a Juan. Aunque no siga todo este año... repetiré.