martes, 25 de septiembre de 2012

La semana de antes del Maraton

Vaya por delante que esto es muy personal. Cada cual afronta la semana de antes de cualquier cosa, según le haya ido las últimas veces que ha tenido que afrontar una "semana antes de alguna cosa". En mi caso, esta es mi quinta semana antes de un Maratón. Y me lo estoy tomando con mucha calma.
La primera vez, me empapé de literatura cibernética visitando todos los blogs, artículos, revistas on-line, etc. que encontré. Quería saber que se debía hacer, como si existiera una verdad absoluta y que si no la descubres y la sigues, explotas. Leí de todo. Todo tipo de fórmulas magistrales, rutinas, cosas a realizar...para todos los gustos y colores. Que si descansa, que si activa las piernas, que si come esto, lo otro, vacíate de hidratos, hínchate luego... Evidentemente tuve una sobrecarga de información. Me infoxiqué. He de reconocer que me sirvió para calmar los nervios de la semana anterior al primer maratón. En resumen, todos decían un poco lo mismo: que lo que no hayas hecho ya, en una semana no lo haces. Descansa.
Esta vez no estoy nervioso. Al contrario. Estoy demasiado tranquilo. Se que no he preparado bien la maratón, al menos no siguiendo un plan definido de los que intercalan series, con tiradas cortas, con largas, con descanso, con más series, con... y que duran 3-4 meses. Esta vez he acumulado mucho fondo durante el verano, muchos kilómetros y mucho desnivel (que, por cierto,  para esta maratón no me va a servir de nada). La penúltima semana he hecho una tirada larga de 30km a 5'05" el kilómetro - cosa que me tranquilizó -  un par más de 7 y 5 km respectivamente, una salida en bicicleta BTT y dos días natación. Y esta semana, la última... nada! A descansar del todo. No tengo nervios, no tengo la necesidad de llenar los días previos con salidas ligeras.
Bueno, para ser sinceros, hoy he quedado con Fran para trotar un ratillo, muy suave, más para verle que para otra cosa. Y es que no nos vemos desde que corrimos en el Aneto a finales de Julio. Pero vamos, si quedáramos para echar una caña, sería lo mismo. Esta semana descansaré del todo, físicamente y mentalmente. Quiero llegar al domingo habiendo reposado y dormido bien. Y en cuanto a la alimentación, tampoco me complicaré en absoluto. Si que me comeré algún plato de pasta extra y alguna pizza, pero sin seguir ningún plan estratégico en concreto. Lo haré porque me encanta la pasta, y que mejor que comer lo que te gusta antes de un Maratón!

miércoles, 19 de septiembre de 2012

Cursa de la Mercè: crónica

Vaya por delante que ha sido mi primera 10K. Si, si, tal y como lo leéis. La primera vez que corro esta distancia en competición. ¿El motivo? Pues básicamente familiar. Los fines de semana nos solemos ir al Pirineo, y me da no-se-que decir que nos quedamos para una carrera de menos de una hora. Para una media o una maratón, pues como suena "a más grande", no pasa nada. Pero sacrificar un fin de semana familiar por una de 10... como que ni lo he llegado a plantear nunca en casa.
Lo que he hecho esta vez es darle la vuelta al tema. Aprovechando que hace meses que digo que tengo que ir a Barcelona para ver a  los colegas de la facultad y a la familia, puse como fecha el 16 de septiembre, que curiosamente coincidía con la 10K de la Mercè. Ante tal coincidencia, nos apuntamos Ana y yo a la carrera y nos fuimos toda la familia a tierras catalanas.
El domingo por la mañana quedé en Montujuic con los corredores de La Llacuna.  Quedamos una hora antes de la salida para hacer las fotos de rigor. Después, algo de calentamiento y cada uno a su cajón de salida. En mi caso, el octavo... ¡EL ÚLTIMO! No tengo marca acreditado en 10Km, con lo que me tocó irme hacia el final de los 14.000 corredores. Hice trampas y me coloqué en el penúltimo. Al menos me ahorré algo.
Pistoletazo de salida. Andar, andar, parado, andar... trotar, parar... y 7'45" después, cruzo la salida. ¡A correr! Fue una carrera bastante rápida dentro de lo que cabe. Los 2 primeros kilómetros tuve que esquivar a mucha gente, zig-zaguear, frenar de golpe, acelerar, ir por la acera... creo que los hice en unos 9 minutos, a buen ritmo. De allí hasta el final, calles anchas y sin desnivel. Me clavé a mi ritmo de 4'20"/km y hasta el final. Creo que hasta el kilómetro 8, donde algunos corredores aceleraron mientras yo me mantuve a mi ritmo, no me adelantó nadie. Me hinché a adelantar gente. Ya llegando a la meta, con las fuerzas justas, me adelantaron algunos corredores. Entre en meta con un tiempo de 43:50. (tiempo desde el pistoletazo, 51:35).
Estaba empapado. No recordaba la humedad de Barcelona. Me quité la camiseta y literalmente la escurrí. Me fui a la linea de meta a esperar la entrada de Ana, quien corría con mi hermano Ricard. Tardaron 1:02, un gran crono para Ana (creo que acabará siendo corredora, por mucho que diga que no le va el tema).
Finalmente nos reunimos otra vez los de la Llacuna para felicitarnos, comentar la carrera y sacar las fotos de rigor.
Contento, satisfecho. En entrenamientos había corrido los 10 en 42:30, pero sin gente alrededor que impidiera el paso y obligara a maniobras más propias de un entrenamiento de futbol americano que a una carrera. Por otra parte el GPS marcaba 10400 metros, con lo que es posible que realmente el crono fuera algo mejor. Pero al menos, ya tengo marca oficial en 10K. ¡La próxima no me mandan a la cola en la salida!

los Runners de La Llacuna, antes de la carrera

Con Ana y mi hermano

Media hora antes de la salida

Desde el cajón núm.7

Ambiente general

los corredores, después de la carrera

jueves, 13 de septiembre de 2012

Montaña y asfalto.


Vaya por delante que ya lo sabía: no se puede estudiar el último día. Aunque hay quien aprueben sin hacer los deberes, (eh, Alfonso?) a mi me está resultando muy, pero que muy difícil. El día 30 de este mes, Dios mediante, estaré en Berlín para correr los 42195 metros de su trigésimo novena Maratón. Este es el último objetivo del año. De los que me había planteado (Botifarunner, Jorgeada de Aragón, Trans Montesblancos, ultra del Aneto y Maratón de Berlín) es el primero en el que me inscribí. Hay que apuntarse con tiempo. Nos apuntamos en octubre del año pasado, en mi caso más por correr una maratón europea que por correr una maratón en sí. Cada vez me gusta menos correr por asfalto y a ritmo constante. Y por este motivo, al final  no he hecho los deberes.
He corrido 4 Maratones, y a todas les he dedicado un periodo de preparación de unos 4 meses, ciñéndome más o menos al plan en función de las fechas, pero han sido unas 16 semanas planificadas. Pero en este caso... Ah amigo, ¡me ha pillado el toro! No me he preparado bien, y sólo quedan dos semanas. Y para más INRI, la última suele ser de descanso, con lo que me queda poco que hacer
¿Cómo he llegado a esta situación? La culpa es de la montaña. Me gusta tanto, que me he pegado desde mitades de abril corriendo por montaña. Y cuando estaba en Zaragoza, pues por montes, acumulando el desnivel que podía. Los últimos 4 meses han sido de subidas y bajadas, de terrenos técnicos, de caminos de vacas, de piedras, de raíces de árboles... todo lo contrario a un terreno llano y de asfalto.
¿Y cuál ha sido la consecuencia? El primer día que me puse las zapatillas de asfalto después de tanto monte, e intenté hacer 10 kilómetros a 5 min/km creí morir. Las piernas me dolían durante el ejercicio, el corazón iba demasiado rápido, no me sentí bien. Tenía el cuerpo totalmente adaptado al trote cochinero de la montaña, al tran-tran de subidas y bajadas, a los descansos que se intercalan durante las subidas con mucha pendiente... Había reforzado otros músculos de las piernas que ni sabía que existían. Por contra, veo que se debilitaron los otros, los de correr por asfalto. Y en cuanto a la patata, pues que no latía lo suficiente para mover el fuelle y oxigenar al cuerpo.
De todo esto me di cuenta la penúltima semana de agosto, a unas 6 semanas vista de la Maratón. Hoy, a 19 días he mejorado, pero ni de lejos me veo aguantando 42K a menos de 5'15 min/km. Mi estrategia va a ser sencilla: disfrutar. Disfrutar corriendo por Berlín junto a 40.000 personas más. Y sin ninguna pretensión adicional. Simplemente llegar entero a la meta, levantar los brazos y soltar alguna lagrimita de emoción, de las que aparecen (al menos en mi caso) cuando formas parte de un evento tan multitudinario y en un escenario tan singular.
¡Ya os contaré! 



viernes, 7 de septiembre de 2012

Zapatillas de correr

vaya por delante que mi mujer tiene más bolsos. O eso creo. De hecho, ahora mismo ya no estoy seguro, pero hasta hace un tiempo, cuando me sacaba el tema de las zapatillas (que si para correr en hierba, si para correr en asfalto, para correr en montaña, para padel, para tennis...) yo le respondía con el tema de los bolsos (que si para fiestas, para diario, para pantalón de color beige pimienta, para lluvia...) y nos respetábamos mutuamente. Nos callábamos y cada cual a la suya. Hoy por hoy, ya no se quien gana, pero lo cierto es que ya acumulo bastantes zapatillas de correr. ¿O se dice zapatillas para correr? Son para correr, pero es como las botas de futbol, que sirven para jugar a futbol. O las botas de esquí. Bueno, que tengo bastantes zapatillas de/para correr. Y lo cierto es que todas son necesarias. Imprescindibles, diría.
Llevo un control de casi todas ellas, a través de una aplicación en la cual registro todas mis salidas. Utilizo SportTracks, un software libre que permite (entre otras muchas cosas) dar de alta a la persona - yo mismo - las zapatillas y las sesiones de entreno - tiempos, terrenos, distancias, mapas, zapatillas usadas.... A partir de ahí te saca estadísticas de todo tipo.
Puedo consultar para cada zapatilla que he dado de alta los kilómetros que llevo recorridos, siempre y cuando especifique en cada sesión el calzado que llevaba.
No voy a hacer un análisis pormenorizado de cada una de ellas. De hecho, de ninguna de ellas. Para esto buscáis en Google y accederéis a fantásticas webs y blogs de gente mucho más experta que yo y que hacen análisis buenísimos (por citar un par, Ser13gio o Mayayo).
Simplemente os comento las que tengo y os doy una pequeña opinión:

Asics Gel Fuji. 
Me las trajeron los Reyes Magos hace de hace dos años. Las primeras de montaña que tuve. Sin saber muy bien lo que pedía, me di cuenta una vez las tenía que son ligeras y preparadas para distancias cortas y competición. Las he utilizado en algunas carreras de montaña y algunos días para entrenar. Sólo llevan 115 kilómetros a fecha de hoy.

Salomón XT Wings 2. 
Me las compré hace justo un año, básicamente porque necesitaba una buena zapatilla de Trail para terreno técnico, y Salomón tiene un departamento de márketing buenísismo. Tardé en acostumbrarme a la estrechez del puente (yo soy de pie ancho) y me producían dolor/llaga en la planta del pie. Ahora estoy encantado con ellas, eso sí: sólo para terrenos con subidas y bajadas, técnicos, donde cada pisada es distinta a la anterior. En esas condiciones, los kilómetros que sea. Pero a la que voy en llano más de 7-8 kilómetros empiezo a notar las molestias, a pisar mal y a sobrecargar de mala manera las piernas. Llevan 267 kilómetros.

North Face Single Track. 
Creo que la zapatilla más cómoda que he probado para caminos. La tengo fuera de uso, porque se me desgastó la suela de una manera bárbara con apenas 550 kilómetros. Me duraron menos de 8 meses. Posiblemente las usé por terreno demasiado abrasivo.

Mizuno Wave Ascend 6.
Sustitutas de las North Face. No son tan cómodas como las North Face, pero funcionan. También son bastante blandas y agarran más el pie que la Single Track. De momento, con 621 km en 10 meses, todavía les queda recorrido.

Nike Vomero 6. 
Me las compré porque las Vomero 5 me dieron buen resultado. Las uso para asfalto. Las usé para la maratón de Zaragoza y las usaré para la de Berlín. Llevan ya 728 km, en 10 meses. Supongo que en octubre, después del entreno de este mes y de la maratón,  las jubilaré.

Salomon XR Crossmax. 
Buena zapatilla. La compré para correr en el Aneto, ya que la Mizuno me parecía demasiado ligera para tanta montaña, y las XT Wings 2 me van mal cuando hay que correr en llano mucho rato. Esta zapatilla en principio era "la buena" para este tipo de prueba. He tenido un problema con ellas. Normalmente uso la talla 9UK para cualquier zapatilla, también con Salomón. Me las probé y al verlas justas compré un 9.5UK. Pues resulta que todavía me faltaba medio número, ya que después del Aneto terminé con las uñas negras y machacadas, y después de un par de salidas más he acabado de fastidiarme los pies. De hecho, ya no tengo tantas uñas como dedos, una característica de los ultarunners.  Efectivamente, me van justas. Las jubilo y las usaré sólo para andar. Una pena. 157 kilómetros en 5 semanas. Una vida corta.

Merrell Road Glove. 
Un capricho. Zapatilla minimalista para "correr descalzo". He andado algún día con ellas pero todavía no he salido a correr. Estoy esperando a octubre, a terminar mi temporada, por si me aparece alguna lesión con eso de correr con este tipo de calzado. Ya opinaré...

Admás de estas, tengo "no censadas" otras Mizuno Wave Ascend 6, con 0km, compradas en rebajas y para cuando se mueran las actuales. También tengo dos pares de adidas, unas que me producían tambíen rozaduras y las tengo para uos muy ocasional, y otras compradas en Nueva York hace 4 años que, aunque ya están básicamente fuera de uso no las tiro y de vez en cuando me las pongo para salir un rato. Tengo las de Tenis, y unas de padel. Y si rebusco, algo más saldrá.


Me salen poco más de 10. Seguro que alguno que se pase por aquí tendrá más. Y sino, el que esté libre de culpa... ¡que escriba el primer comentario!





lunes, 3 de septiembre de 2012

Peña Oroel 2012: crónica

Vaya por delante que más vale tarde que nunca. La subida a la Peña Oroel se celebró el 12 de agosto, hace ya tres semanas. Pero agosto coincide con mis vacaciones, con lo que la crónica va con algo de retraso.

Cuando hice la planificación de 2012 no tenía previsto correr ninguna carrera durante agosto. Tenía la Ultra del Aneto a finales de julio, y la Maratón de Berlín a finales de septiembre. Y entre las dos, 2 semanitas para descansar y 7 para entrenar bien la maratón, que después de tanta montaña uno olvida lo que es correr a buen ritmo por asfalto.
Bueno, pues no lo hice. Coincidiendo que estaba cerca de Jaca, me apunté por segundo año a la subida a la Peña Oroel. Son 10 kilómetros y 1000 metros de desnivel. La primera mitad suave, y la segunda con un desnivel bastante majo (entre el 15% y el 20%).
Ese domingo, antes de salir de Tramacastilla hacia Jaca consulté tweeter y vi que Alex (@AlexFiguerola), también iba a acudir a la carrera. Nos seguimos por tweeter e Instagram pero no nos conocemos. "ok. Allí nos vemos!"
Llegamos a Jaca. Yo iba con Jorge, compañero de carreras, bastantes a fecha de hoy. En la zona de salida  nos encontramos a un grupo de conocidos, entre ellos Juan y Astrid, con quienes también he compartido bastantes kilómetros a fecha de hoy. Calentamos, estiramos, nos fotografiamos... todo lo que se hace antes de una carrera. Y... ¡Boom! salida.
Este año salí conservador. El anterior me dejé lleva por la inercia inicial de la muchedumbre y llegué bastante cansado al segundo tramo, al tramo duro. Este año intenté llegar algo más fresco a la segunda mitad. Pero mientras corría los primeros metros me asaltó una duda: ¿tiene sentido contener el ritmo para llegar algo más fresco a la parte dura, sabiendo que los últimos 5 kilómetros los voy hacer jodido igualmente? ¿Compensa perder tiempo al principio cuando el trozo final sufriré y me costará, independientemente de como llegué?
Seguí mi planteamiento inicial, a mi ritmo. Me adelantó gente a la que hubiera podido seguir, pero no. Yo a mi ritmo. Llegué al km 5 relativamente bien, pero poco después, en el 6, iba bastante desfondado. Si hubiera llegado al 5 en peor estado, probablemente me habría desfondado en el antes del 6, pero me habría desfondado igualmente. No se. No se si existe un punto óptimo. Supongo que la experiencia personal lo es todo a la hora de seguir este tipo de estrategias, a la hora de dosificar.  En fin, a partir de ahí, a darlo todo. Hay unas 32 curvas antes de llegar a la arista final. 32 curvas marcadas una a una, con un cartelito, para que sepas en cada momento lo que te queda. Este año se me hicieron menos largas que el anterior. Corrí durante más rato que el año anterior. Sufrí algo más que el año anterior, y terminé en unos 3 minutos menos que el año anterior. Mi crono fue de 1:23. Satisfecho.
Para bajar hay que "deshacer" tooooodas las curvas, los 4 kilómetros, hasta llegar al parador donde está el avituallamiento y donde se reparten los trofeos. Durante la bajada tuvo lugar la anécdota de la jornada: Astrid iba corriendo por delante mio y le medio-grité "Astrid, este terreno es como la Botifarunner!" Al momento se dio la vuelta el corredor que iba delante mio y me dijo "Tu debes ser Jordi, de Piritrail, ¿no?. Es que al oír lo de la Botifarunner..." Era Manumar. Tiene el blog "corre y disfruta", y tampoco nos conocíamos, pero nos seguimos. Es lo que tiene esto de las redes sociales... Estuvimos conversando hasta llegar a la zona de avituallamiento. Una vez allí, comida, bebida, fotos... y todo lo que se hace después de una carrera. Conocí en persona a Alex y nos emplazamos a quedar algún día para correr por la Sierra de la Partacua.  Nos vino a buscar Ana con el coche, pero no nos bajó a Jaca: me dio las llaves ¡y se bajó ella corriendo!

El perfil de la carrera.


Antes de la carrera, por la ciudadela de Jaca

Al fondo, la meta

Con Astrid y Juan.

Con Jorge. Sonrientes pero cansados.

Con Manuel Martos (Manumar)