Vaya por delante que yo esa época no la viví. La viví, pero no como corredor. Incluso así, siento algo de nostalgia por esa época. Me
considero una persona nostálgica. Una persona algo anclada en el pasado en según que temas.
Incluso en épocas del pasado, tan pasado, que ni había nacido. Os pondré un par
de ejemplos:
cuando empecé a escuchar música, a principios de los años
80, se me abrió un nuevo mundo. Escuchaba la música de la época (pop, disco…)
grababa mis cintas de casette, veía Aplauso y Tocata con nuevos grupos como AC/DC,
Leif Garret, Miguel Bosé o Mecano. Fui evolucionando, hasta principios de la década de los 90.
Dover, Green Day, Cranberries…. Y allí, a mitades de la década me planté. Como
un péndulo, desaceleré y volví atrás. Más atrás de los 80, incluso de los 70
que me vieron nacer. Empecé a buscar y escuchar música de los 50 y 60. Little Richard, Otis Redding, Lynyrd
Skynyrd… Me hubiera gustado vivir la época de finales de los 60. Algunas
veces echo de menos una época en la que no había nacido.
Otro ejemplo. Soy informático de formación y de profesión. En principio
soy un ser tecnológico. Como tantos otros, empecé a mitades de los 80 con el
Spectrum de 48K. Pasé al Amstrad, me matriculé en la facultad en el 88 y viví
la evolución de la informática de la década de los 90, pasando desde el PDP-11 y
el lenguaje máquina al PC y al Pascal o al Visual Básic. Conforme iba
aprendiendo lo nuevo, también iba leyendo sobre sus orígenes. Conforme evolucionaba
Internet, yo leía sobre Arpanet. Conforme aprendía sobre seguridad informática,
más me gustaba leer sobre los orígenes de ésta. Sobre los orígenes del hacking, sobre el
Capitan Crunch. Os recomiendo fervientemente el libro “Los Códigos Secretos”, de Simon Singh, o el “Criptonomícon”, de Neal
Stephenson. Me motivaba más leer sobre el pasado que sobre las nuevas
tendencias. Una vez más, anclado en el pasado. Disfrutando más de los orígenes
de lo que estaba aprendiendo en ese presente, que preocupándome de evolucionar
hacia el futuro inmediato. El péndulo llegaba otra vez a su punto más alto… para
retroceder.
Y esto… ¿como aplica a la “línea editorial” de este blog?.
Esta semana he visto una película que me ha hecho
reflexionar sobre todo esto. Running Madnes. También os la recomiendo fervientemente. Está en inglés,
pero se entiende bastante bien. Se trata de un reportaje sobre la
Western States
de 2002 vista por los propios corredores.
La WS es una de las carreras más míticas del mundo. Se trata
de 100 Millas,
a recorrer en menos de 30 horas. En la película aparecen personajes del mundo
del trail running y de las ultramaratones sobre los que he ido leyendo a lo
largo de estos últimos cinco años. Scott Jurek, quien ganó esa edición con unos
28 años, Tim Twietmeyer, Ann Trason… gente que aparece en los libros y
artículos que voy devorando últimamente.
¿Y qué es lo que me hizo reflexionar? ¿Por qué sentí
nostalgia de algo que ni he vivido? Básicamente por la puesta en escena.
Conforme avanzaba el documental me daba cuenta de que pese a ser relativamente
reciente (“sólo” han pasado 12 años) la estética me parece vieja. Vintage que
se llama ahora. Más que vieja, me parece tecnológicamente antigua. Incluso
marketinianamente nula. Como si el poco interés que tendría en esa época el hecho de que unos cuantos zumbados corrieran 100 millas, no hubiera despartado todavía a las grandes marcas, ávidas de vender sus productos, a sacar material y a liarnos con lo que teóricamente es imprescindible para hacer algo tan simple como correr.
En la película los corredores
son eso: corredores. No son maniquís de una tienda de Barrabés, o de la sección
de Trail Running del Corte Inglés. No son un catálogo de The North Face o de
Salomón. Son gente con un pantalón corto, una camiseta y un bidón de agua en la
mano. Ni bastones, ni mochilas, ni mallas compresoras, ni manguitos… Seguramente habría quien los llevara, pero no predominan. Una
puesta en escena sencilla. Y sin embargo, capaces de correr 100 millas con un
desnivel positivo de unos 5500
m. En el documental se aprecia el sufrimiento personal de los
corredores, la lucha contra la fatiga mental, contra el dolor físico, contra si
mismos...
Ver esta película me ha hecho sentir lo mismo que siento
cuando leo sobre la informática de los años 70 y 80. O como cuando escucho a
The Shadows. Todo menos recargado, más natural… No digo que sea mejor. La evolución de las cosas permite obtener mejores productos y mejores resultados. Más rendimiento. Pero digo que hoy en
día, el componente consumista que envuelve a cualquier evolución, ya sea en
informática,
en equipación para correr,
y seguramente en casi cualquier otro campo supera de largo lo necesario para
mejorar realmente lo que ya se tenía. En el fondo solo se trata de correr, no?
Poneos cómodos y
disfrutad de Running Madness
http://www.cultureunplugged.com/documentary/watch-online/play/3652/Running-Madness-