lunes, 30 de junio de 2014

Balance de Junio

Vaya por delante que todavía no ha terminado el mes, pero esta tarde seguro que no saldré a correr, con lo que puedo dar por buenas las cifras acumuladas a estas horas.
Junio ha sido el mes en el que he pasado del llano de la bicicleta y la natación al desnivel de las montañas pirenaicas. A finales de mayo empecé a acumular desnivel y a andar por el monte, y durante junio he seguido así, hasta culminar con la ultra del Sobrarbe, este sábado pasado. Todavía no he escrito la crónica, pero todo llegará.

Las cifras que han salido este mes son:
  • He salido a correr (y a andar-correr) 15 días, 280 km en unas 40 horas.
  • He hecho 5 salidas de más de 4 horas, con unos 8800 metros de desnivel positivo acumulado.
  • He nadado un día, 25 minutos, 1000 metros.
Empieza Julio, y este es el mes con el reto más grande del año: el Gran Trail Aneto-Posets. Este va a ser realmente duro, y por lo que he leído, se correrá poco. Para mi se parecerá más a una ruta o travesía por montaña que a una carrera de montaña. Para prepararla intentaré subir un par o tres de veces al pirineo y acumular todo el desnivel que pueda. Y el resto de entreno, resistencia por Zaragoza.

A pasar buen mes! 

viernes, 6 de junio de 2014

Running Madness: la Western States por dentro

Vaya por delante que yo esa época no la viví. La viví, pero no como corredor. Incluso así, siento algo de nostalgia por esa época. Me considero una persona nostálgica. Una persona algo anclada en el pasado en según que temas. Incluso en épocas del pasado, tan pasado, que ni había nacido. Os pondré un par de ejemplos:

cuando empecé a escuchar música, a principios de los años 80, se me abrió un nuevo mundo. Escuchaba la música de la época (pop, disco…) grababa mis cintas de casette, veía Aplauso y Tocata con nuevos grupos como AC/DC, Leif Garret, Miguel Bosé o Mecano. Fui evolucionando,  hasta principios de la década de los 90. Dover, Green Day, Cranberries…. Y allí, a mitades de la década me planté. Como un péndulo, desaceleré y volví atrás. Más atrás de los 80, incluso de los 70 que me vieron nacer. Empecé a buscar y escuchar música de los 50 y 60. Little Richard, Otis Redding, Lynyrd Skynyrd… Me hubiera gustado vivir la época de finales de los 60. Algunas veces echo de menos una época en la que no había nacido.

Otro ejemplo. Soy informático de formación y de profesión. En principio soy un ser tecnológico. Como tantos otros, empecé a mitades de los 80 con el Spectrum de 48K. Pasé al Amstrad, me matriculé en la facultad en el 88 y viví la evolución de la informática de la década de los 90, pasando desde el PDP-11 y el lenguaje máquina al PC y al Pascal o al Visual Básic. Conforme iba aprendiendo lo nuevo, también iba leyendo sobre sus orígenes. Conforme evolucionaba Internet, yo leía sobre Arpanet. Conforme aprendía sobre seguridad informática, más me gustaba leer sobre los orígenes de ésta. Sobre los orígenes del hacking, sobre el Capitan Crunch. Os recomiendo fervientemente el libro “Los Códigos Secretos”, de Simon Singh, o el “Criptonomícon”, de Neal Stephenson. Me motivaba más leer sobre el pasado que sobre las nuevas tendencias. Una vez más, anclado en el pasado. Disfrutando más de los orígenes de lo que estaba aprendiendo en ese presente, que preocupándome de evolucionar hacia el futuro inmediato. El péndulo llegaba otra vez a su punto más alto… para retroceder.

Y esto… ¿como aplica a la “línea editorial” de este blog?.

Esta semana he visto una película que me ha hecho reflexionar sobre todo esto. Running Madnes. También os la recomiendo fervientemente. Está en inglés, pero se entiende bastante bien. Se trata de un reportaje sobre la Western States de 2002 vista por los propios corredores.
La WS es una de las carreras más míticas del mundo. Se trata de 100 Millas, a recorrer en menos de 30 horas. En la película aparecen personajes del mundo del trail running y de las ultramaratones sobre los que he ido leyendo a lo largo de estos últimos cinco años. Scott Jurek, quien ganó esa edición con unos 28 años, Tim Twietmeyer, Ann Trason… gente que aparece en los libros y artículos que voy devorando últimamente.
¿Y qué es lo que me hizo reflexionar? ¿Por qué sentí nostalgia de algo que ni he vivido? Básicamente por la puesta en escena. Conforme avanzaba el documental me daba cuenta de que pese a ser relativamente reciente (“sólo” han pasado 12 años) la estética me parece vieja. Vintage que se llama ahora. Más que vieja, me parece tecnológicamente antigua. Incluso marketinianamente nula. Como si el poco interés que tendría en esa época el hecho de que unos cuantos zumbados corrieran 100 millas, no hubiera despartado todavía a las grandes marcas, ávidas de vender sus productos, a sacar material   y a liarnos con lo que teóricamente es imprescindible para hacer algo tan simple como correr.  
En la película los corredores son eso: corredores. No son maniquís de una tienda de Barrabés, o de la sección de Trail Running del Corte Inglés. No son un catálogo de The North Face o de Salomón. Son gente con un pantalón corto, una camiseta y un bidón de agua en la mano. Ni bastones, ni mochilas, ni mallas compresoras, ni manguitos… Seguramente habría quien los llevara, pero no predominan. Una puesta en escena sencilla. Y sin embargo, capaces de correr 100 millas con un desnivel positivo de unos 5500 m. En el documental se aprecia el sufrimiento personal de los corredores, la lucha contra la fatiga mental, contra el dolor físico, contra si mismos... 

Ver esta película me ha hecho sentir lo mismo que siento cuando leo sobre la informática de los años 70 y 80. O como cuando escucho a The Shadows. Todo menos recargado, más natural… No digo que sea mejor. La evolución de las cosas permite obtener mejores productos y mejores resultados. Más rendimiento.  Pero  digo que hoy en día, el componente consumista que envuelve a cualquier evolución, ya sea en informática,  en equipación para correr, y seguramente en casi cualquier otro campo supera de largo lo necesario para mejorar realmente lo que ya se tenía. En el fondo solo se trata de correr, no?

Poneos cómodos y disfrutad de Running Madness

http://www.cultureunplugged.com/documentary/watch-online/play/3652/Running-Madness-






lunes, 2 de junio de 2014

Balance de Mayo

Vaya por delante que mayo es el mes de las flores. Han tardado en llegar, pero finalmente lo han hecho. A partir de la segunda quincena me las he encontrado a todas, corriendo por la montaña. Pero vayamos por partes...

Mayo, a parte del mes de María y del mes de las flores  ha sido el mes del segundo objetivo (o reto) del año: el triatlón de Salou.  El día 11 puse a prueba lo que había practicado durante los últimos meses. Después de ese día, una semana de descanso y he empezado a entrenarme para lo que será el tercer reto del año: el challenge pirineos.

Del 1 al 31 de mayo las cifras que han salido son las siguientes:


  • he salido a correr y a andar-correr 13 días, unos 171 km, unas 20 horas. 
  • he salido en bicicleta 2 días, 145 km.
  • he nadado 3 días, 2500 metros.



Los últimos 6 meses me he dedicado a correr por asfalto, a buen ritmo, para finalizar la Maratón de Barcelona en 3:14. También me he dedicado a pedalear (en llano) y a nadar (también en llano) para finalizar el Extreme man de Salou en 5:24. Ahora, cambio de chip: tengo que andar mucho por el monte, correr algo  y acumuar desnivel. Todo para disminuir el ritmo, aumentar la resistencia, aumentar la potencia de piernas, etc, etc, etc...

El challenge pirineos empieza le próximo 28 de este mes de junio, con una carrera de 67 km y 3800 de desnivel positivo acumulado. La ultra trail del Sobrarbe. Habrá crónica!