viernes, 31 de mayo de 2013

Balance de Mayo

Vaya por delante que Mayo no ha sido el mes de las flores. Ha sido un mes fresco, ventoso y lluvioso. No invernal, pero tampoco primaveral. Mas bien otoñal. Tenía en mente darle  muchas horas a la bicicleta y no ha podido ser. Entre pitos y flautas, y el viento y la lluvia, sólo han sido 205 kilómetros. En compensación he aprovechado para nadar y correr más de lo que tenía previsto. He disfrutado corriendo bajo la lluvia y nadando con neopreno. Y también en bicicleta, los días que he salido.

Las cifras de mayo son:
  • he salido a correr 12 días, un total de 111 Km en unas 10 horas.
  • he nadado 10 días, un total de 14000 metros.
  • he salido en bicicleta 3 días, sumando 205 Km en unas 7 horas.

en el acumulado desde enero (5 meses) las distancias son:
  • 523 Km corriendo
  • 64.5 Km nadando
  • 852 Km en bicicleta
Con esto termino oficialmente el entrenamiento para el triatlón de Valencia. Empecé a nadar en septiembre, a ir en bicicleta en enero. Han sido unos meses encajando como he podido la vida laboral, la familiar, las inclemencias meteorológicas y el entrenamiento. Y más o menos lo he conseguido encajar bien. Me ha tocado coger la bici a las 6 de la mañana, nadar a las 9 de la noche, correr cuando el sol no había salido o cuando ya se había puesto... pero en fin. Es lo que hay. Y me ha gustado.

Para el mes que viene toca el 1/2 Ironman de Valencia (día 2) y  la Treparriscos (cicloturista, día 22). Los deberes de bicicleta ya los llevo hechos. Va a ser un mes de recuperación, descanso y preparación para el siguiente reto del año: 5 de Octubre-Ultra Trail de Guara-Somontano.

viernes, 24 de mayo de 2013

¿Por qué corro?

Vaya por delante que ya tardaba en escribir sobre esto. Pero nunca es tarde, si la dicha es buena. Ayer asistí a una interesante charla sobre cómo preparar la mente para una ultra trail, impartida por la psicóloga Susana Carabantes. Entre otras cosas se habló de esos momentos durante la carrera en los que necesitas un motivo para seguir corriendo.
Cuando tu cabeza empieza a preguntarse esas cosas del tipo "¿qué cojo*es hago aquí?", hay que darle ese motivo. Hay que haberlo pensado antes, ya que cuando te hace falta ese motivo, el coco no suele estar ni fresco ni brillante como para empezar a buscar esos motivos. Hay que tenerlo claro de antemano. Y no sirve eso de "porque me gusta","porque disfruto", etc. No sive porque cuando necesitas recordar los motivos que te han llevado a ese punto en el que te preguntas "¿qué cojo*es hago aquí?, ni te gusta correr, ni disfrutas corriendo. Tiene que ser algo más profundo, más estructural. 

En mi caso, y no por este orden...

- Por demostrarme a mi mismo que puedo. Soy capaz de terminar una carrera de tantos kilómetros, o capaz de correr durante tantas horas. No es por competir. Jamás me he planteado terminar antes que el corredor que va unos metros por delante de mi cuando nos acercamos a la meta. No aprieto esos últimos metros. Se trata simplemente de acabar, de entrar en la meta o terminar una solitaria salida de fin de semana y decirme: "¡Bien. Lo he conseguido!". Se trata de autosuperación.

- Porque me siento físicamente bien. Me veo más en forma, más fuerte, sin barriguita. Es una consecuencia, un efecto colateral de practicar deporte que me gusta. Mientras el cuerpo aguante y me responda, tengo intención de seguir cuidándolo.

- Porque me ayuda a llevar una vida sana y ordenada. Correr se ha convertido un poco en una filosofía de vida que implica unos horarios, una alimentación y unas pautas que me ayudan en el día a día.

- Porque me da tiempo para estar conmigo mismo. Aprovecho mientras corro para poner mis ideas en orden o simplemente para escuchar música o programas de radio que me he descargado. Es un rato para mí. Me despeja la mente.

- Porque creo que es un modelo para mis hijos. Mejor que vean un padre muy activo en cuanto a deporte, a que me vean apalancado delante del televisor. Creo que es bueno que vean como entreno y que gracias a eso, consigo terminar una maratón o una ultra. Es un buen modelo constancia-esfuerzo-beneficio.  Ellos mismos, de vez en cuando me piden salir conmigo y vamos a correr juntos.

En fin. Un poco de "mens sana in corpore sano", un poco de "hilo conductor de mi vida" y un poco de "ejemplo para mis hijos". Por supuesto, sin olvidar mi amor por la montaña y lo mucho que disfruto haciendo deporte en ella.

Y tu, ¿por qué corres?



jueves, 16 de mayo de 2013

Correr "descalzo" por montaña.

Vaya por delante que lo tenía todo planeado. Tenía ganas de montaña, y a la montaña me fui. Tenía ganas de sentir la naturaleza bajo mis pies, y corrí con zapatillas minimalistas. Mis Merrell. Tenía ganas de desconectar... y desconecté.
A las 9 de la mañana del sábado me até los cordones, me puse los auriculares y empecé a correr. Música clásica. Normalmente escucho música disco ochentera, pero esta vez me apetecía clásica. Un acierto. Los primeros minutos fueron en pista, la que une Tramacastilla con Piedrafita. Hasta el desvío del bosque del Betato son 1.5 km. Hasta ese momento mis zapatillas de correr descalzo sólo habían salido por asfalto. Primeras sensaciones "barefoot" por monte. Pasos cortos, evitando piedras, muy al tanto de cada paso que daba. 10 minutos hasta el desvío, y encaro la subida. Hace tiempo que no corro por montaña, que no corro con desnivel. Desde ese punto hasta el ibón de Piedrafita son 3.5 km. y un desnivel de unos 420 m. Esto es una pendiente del 12%. Voy a intentar hacerlo del tirón. ¡Arriba!

Mapa y perfil de la salida. 10 Km, 500D+
A diferencia de cuando corro con zapatilla acolchada, esta vez las zancadas son cortas, buscando en cada paso el mejor terreno donde apoyar. Me veo bien, creo que llegaré arriba sin parar. Disfruto. Disfruto de la carrera, del paisaje, de la música... Me siento bien. Noto la dureza del terreno cada vez que apoyo la pierna, con lo que tiendo a hacerlo sin mucho impulso, con delicadeza. Cuando llego al último tramo antes de alcanzar el ibón, tramo que va paralelo al río provocado por el deshielo de la Sierra de la Partacua, entro en una especie de éxtasis. Ya le he cogido "el truco" a las zapatillas, y voy brincando de piedra en piedra como un sarrio. Me planto en el ibón en 30 minutos desde que he iniciado la subida. ¡Bien! Y no me duele nada.  Descanso un par de minutos viendo el paisaje. Nunca me cansaré de ver este paisaje. Media vuelta, y hacia abajo.

Vamos a ver como van las zapatillas en descenso. Aquí preveo tres problemas:
- la longitud de la zancada suele ser más larga en bajada. Esto es mayor impacto.
- la suela no es de zapatilla de montaña. Espero no resbalar.
- zapatilla "minimalista". No protege de golpes en piedras ni sujeta el tobillo como el resto. Bajadas más inseguras.

A los pocos metros de empezar a bajar me detengo a tomar un par de fotos. Este paisaje... estaría horas observándolo. Mejor me lo llevo en el fondo de pantalla del móvil. Las Merrell se comportan bien en bajada. No voy a lo loco. Voy mirando bien donde irá cada pie antes de apoyase. Voy buscando el terreno, sintiéndolo. No resbalan. Cuando llego a la parte más técnica, el descenso que atraviesa el bosque, ya me siento cómodo otra vez. Nuevamente soy un sarrio. Como Anton Kupricka,con ese correr tan característico que le identifica. El corre con las New Balance Minimus. Yo con las Merrell. Pero aparte de la melena y la marca de las zapatillas, más o menos soy como él :-)
Atravieso el bosque y vuelvo a la pista que, una hora y diez minutos después de salir, me devuelve a casa. Mis primeros 10 Km. por montaña con zapatillas minimalistas. He cumplido mi objetivo principal: quitarme el mono. Correr por montaña después de los últimos meses llaneando por asfalto, nadando y en bicicleta. Las Merrell me han ayudado a ser mucho más consciente de cada paso. Me he fijado más en lo que hacía. He estado más en contacto con la montaña.

En cuanto a posibles efectos colaterales: por la tarde me noto las piernas cargadas. Musculos que no conocía empiezan a decirme "hola... que estoy aquí..." Sobretodo noto el trozo de tobillo que une pierna y pie por delante (el retináculo extensor y el flexor?) y la rodilla izquierda. El resto, pues dolorcillos por todas partes que van a desaparecer en tres días. Considero que estos dolores son lógicos, ya que si bien llevaba acumulados bastantes kilómetros con las merrell, siempre habían sido en llano. Esta vez ha tocado trabajar toda la pierna. ¡Un placer!


punto de llegada.

las Merrell en la cima


¡como para no parar a fotografiar!

¡como para no volver!



jueves, 9 de mayo de 2013

Tengo ganas de montaña

Vaya por delante que esto no es el título de una canción. Es un sentimiento. Es una necesidad. Llevo tiempo sin subir por el Pirineo. Un mes. Un largo mes. Pero de mañana no pasa. Mañana ceno huevos fritos en el Lavedan ¡que ya toca! Y el sábado a primera hora, subo al ibón de Piedrafita corriendo, y con zapatillas "barefoot". Con las Merrell. Las minimalistas. Quiero sentir la montaña en las plantas de mis pies en cada paso que de. Quiero volver a pisar el bosque de hayas del Betato. Quiero percibir la naturaleza en cada zancada. Saldré sin reloj, sin pulsómetro, sin prisas y si no hace frío, sin camiseta. Quiero correr libre.
Llevo meses dándole a la bicicleta y a la natación, por eso del Triatlón que tengo en tres semanas. Y la verdad es que me está enganchando mucho. La natación, controlada. Incluso he nadado con neopreno en aguas abiertas. Y la bicicleta, también controlada. Hace dos días me metí 91 km en tres horas, y justo después 10 corriendo. Me empiezo a sentir fuerte, preparado para el 2 de junio. La bici y la natación son un buen etrenamiento cruzado. Pero tengo ganas de montaña. No estoy corriendo nada con desnivel, ni rodeado de árboles, ni cruzando riachuelos de deshielo... Sólo estoy corriendo por asfalto, pedaleando por asfalto y nadando por... por agua. Esto es lo que me conviene ahora mismo, lo se,  pero mi mente ya está pensando en el 8 de junio, primer fin de semana después del triatlón y primer fin de semana de entrenamiento para mi campaña de verano, mi temporada de montaña. Lo de este sábado va a ser un adelanto. Un capricho que me voy a dar. Un desliz. Luego volveré hasta fin de mes a llanear, ya sea con zapatillas, con ruedas o en bañador. Volveré para terminar mi entrenamiento que ya dura 5 meses, pero pensando en lo siguiente. En el desnivel. En la naturaleza. En las montañas.

miércoles, 1 de mayo de 2013

Balance de Abril

Vaya por delante que ha sido un mal mes. Me refiero a las cifras. Abril ha sido un mes ventoso, lluvioso y perezoso. Toda esta conjunción astral de "osos" ha derivado en que 11 días no haya practicado ninguna de las tres disciplinas. 11 días - no consecutivos - de reposo. Normalmente me tengo que organizar para la natación y para la bicicleta, pero a correr suelo salir un rato día sí, día también. Este mes sólo he salido 7 días a correr, y esto es un KPI (Indicador Clave de Rendimiento) a tener en cuenta. Como objetivo para abril me había marcado volumen en bicicleta. Y no es para tirar cohetes, pero he multiplicado por cuatro los ochenta kilómetros de marzo. Al menos ahí, hemos cumplido. 

Las cifras que me han salido son las siguientes:

  • he salido a correr 7 días, un total de 65 Km en unas 6 horas.
  • he nadado 10 días, un total de 12500 metros.
  • he salido en bicicleta 5 días, sumando 354 Km en unas 13 horas.

Lo dicho, no es para tirar cohetes, pero es lo que hay. 

Entro en el último mes de entrenamiento. Estoy a un mes y un día del Triatlón de Valencia. Este mes tengo intención de sumar horas y kilómetros las tres primeras semanas, y descansar la cuarta. También debo practicar transiciones nadar-bicicleta y bicicleta-correr. Por último, incluir algunas sesiones con el neopreno en la piscina. 
Hoy lo he probado por primera vez en aguas abiertas y me he sentido "como pez en el agua" :-)