lunes, 25 de mayo de 2015

Seguimos con la bicicleta... y el viento.

Vaya por delante que ya me considero preparado para el "aprobao raspao". A menos de un mes para la Quebrantahuesos, ayer mientras pedaleaba lo noté. Fue como una revelación. Sentí que ya estaba preparado para terminarla. Para terminarla jodido, pero terminarla.

La Quebrantahuesos es una prueba cicloturista pirenaica de 200 km, con 4 puertos de montaña (Somport, Marie Blanche, Portalet y Hoz de Jaca) y un desnivel positivo de 3500 metros. Cuando preguntas a los que saben, dicen que  requiere acumular muchos kilómetros (hablan de dos-tres mil), mucho desnivel y muchas horas de bicicleta para terminarla dignamente. ¡Qué fácil es hablar! Seguro que ellos tienen tiempo, y además viven en un paraíso en el que el viento no existe. Porque os recuerdo que yo vivo en Zaragoza, y esto es como decir que vivo delante de un ventilador infinito, que funciona siempre y a todo trapo.

Pues bien, yo y mis circunstancias llevamos acumulada la friolera de 48 horas, 1100 kilómetros y 8700 de desnivel positivo. Y es que la vida no da para más.
Ayer volví a salir. Y volvía a soplar el viento. Ese viento que tienes de cara vayas por donde vayas. Tu sales a pedalear y lo tienes de frente (o de frente ladeado) subes un puerto de montaña sacando la lengua, llegas arriba con la ilusión del "media vuelta y to p'abajo" y cuando das media vuelta... lo vuelves a tener de frente. Y si me apuras, con más intensidad. No es lógico. No es justo. Es desesperante. Y te quedan 40 km de pedaleo contra el viento. Pues ala, a forzar la máquina que hay que volver a casa y no muy tarde. Es como correr dentro del agua: hay que empujar. Y así día tras día.

No recuerdo un día sin viento. Quizás lo ha habido, pero ese día no podía salir porque llovía, o tocaba otra cosa (os recuerdo que a parte de vivivir en Zaragoza, tengo niños no-emancipados). Habrá coincidido así. A lo mejor es el destino, que como sabe que tengo poco tiempo, hace que cada entreno sirva por dos. A lo mejor el día que salga y no haya viento me doy cuenta que puedo pedalear a mil por hora. A lo mejor. O a lo mejor no. Ya veremos.
Pues bueno, como os decía al principio ayer me vi preparado. Repetí una ruta que hice hace un mes, y donde recordaba que hace un mes maldecía todo lo maldecible, ayer me vi fresco pedaleando (eso si, contra el @#~!$ viento de los @#$#@%). Me vi fresco hasta el punto de decidir complementar la salida con 20 km más y un puertecillo. Con un par. Vi que el entreno está funcionando y que hoy por hoy terminar la Quebrantahuesos es algo asequible.
La verdad es que estoy disfrutando con la bicicleta de carretera.  Además estoy conociendo un montón de pueblos: Jaulín, Botorrita, Fuendetodos, Santa Bárbara, Leciñena, Muel, Longares...
No aspiro a podium, pero si no sale un mal día y estas próximas semanas puedo continuar saliendo aunque sea contra el viento, aspiro como mínimo a terminarla dignamente. ¡Ya os diré!







domingo, 3 de mayo de 2015

Balances de marzo y de abril

Vaya por delante que mis lectores me están reclamando fervientemente los balances de marzo y abril. El de marzo no lo saqué. Podría poner como excusa que el principio del mes siguiente coincidió con la Semana Santa, y que no estaba en Zaragoza, y que me salí de mi rutina, y que... y que... y qué narices: que se me pasó. Y el día 15 de abril ya me parecía tarde para sacar un resumen mensual de marzo. El resumen de abril no lo había sacado porque todavía estamos a día 3, y tampoco es cuestión de estresarnos.

Supongo que me estoy dejando un poco. Estoy abandonando algo este blog. De hecho, estoy abandonando un poco todo lo relacionado con las redes sociales. Supongo también que esto va a rachas, y ahora mismo estoy pasando por una que no me pide proyectar mi vida hacia afuera. O me lo pide menos. Pero un compromiso con los lectores es un compromiso con los lectores, y ... en fin: que a fecha 3 de mayo saco el resumen de marzo y abril, los dos juntitos.

Han sido dos meses que empezaron con la recuperación posterior a la maratón de Sevilla y han terminado con la maratón de Madrid. Despedía febrero diciendo que ahora sí que tocaba bicicleta, y he hecho lo que he podido. Han sido dos meses en los que hemos tenido lluvia, viento, y también días buenos. Como la bicicleta requiere un mínimo de dos horas y media y  no siempre podía salir tanto rato, me he apuntado al gimnasio del club para trabajar abdominales, lumbares y piernas.

Las cifras que han salido son:

  • he salido a correr 15 días por asfalto, un total de 184 km. en aproximadamente 15 horas. 
  • he salido a correr 6 días por montaña, un total de 83 km. en aproximadamente 11 horas.
  • he ido en bicicleta 9 días, un total de 570 km. en aproximadamente 24 horas. 
para Mayo, seguir con bicicleta (todo lo que me deje la vida) y correr por montaña (todo lo que me dejen el fin de semana). Los siguientes retos son a finales de Junio, o sea que tengo casi un par de meses para prepararme. Iré contando... 

Datos de abril

sábado, 2 de mayo de 2015

Maratón de Madrid: crónica

Vaya por delante que llovió. Y llovió mucho. Al principio, esa lluvia fina que incluso agradeces. Pero luego, a mala leche. A cubos. Lo que se viene denominando chubascos. Y yo sin chubasquero.
Esta maratón no tenía prevista correrla según mi planificación anual. Este año tocaba Sevilla, a finales de febrero, y a partir de ahí, bicicleta y montaña. Pero hete aquí que un amigo de Madrid la iba a correr,  y como les debíamos a los chicos un viaje a Madrid, y teníamos fiesta del 23 al 26 de abril, y el 26 coincidía con la Maratón, y el Pisuerga pasa por Valladolid… pues bueno, que me apunté. O mejor dicho, me apuntó mi amigo Javier.

- ¿A cuánto irás Javier?
- Si puedo a 5 el km y los últimos a apretar. A ver si bajo de 3h30.
- Venga, si puedo te sigo.
- Va, que tu estás fuerte.
- Pero no he entrenado.
- Pero tienes fondo.
- Bueno, a lo que salga.
- …

Y salió… lluvioso. Quedamos a las 8:00 para dejar la bolsa con ropa para cuando finalizáramos la carrera (bolsa que me salvaría la vida). A las 8:30 nos encontramos con Gorka, el otro representante de Andandaeh que iba a correr. Está más fuerte que el vinagre, y su intención era terminar en menos de 3h10. Fotos, saltitos, risas… y al cajón de salida. 3….2…1…. Go!

La maratón (mi maratón) se dividió en dos partes: antes del km 27 y después del km 27.

Antes del km 27.
Salimos, corrimos, hablamos… Javier me iba contando los sitios por los que pasábamos. La Castellana, el “monumento a tal”, el “palacio de cual”… Llovía de vez en cuando, no mucho, en plan suave. Incluso era agradable. Pasamos por delante del Bernabéu y uno de los corredores se puso a cantar el himno del Barça, con un par. No me uní a él, pero sonreí J.  En esos momentos todavía esquivábamos los charcos. Ana y los chicos, y la Ana de Javier y sus chicos nos animaron en varios puntos del recorrido. La tarde anterior planificamos las horas de paso por sitios a los que se podía llegar bien en metro. En total nos esperaron en 5 lugares distintos. De ese tramo recuerdo como algo memorable el paso por Puerta del Sol. El pasillo de público gritando y aplaudiendo se estrechó hasta poder sentir a la gente prácticamente encima. Se me erizaron los pelos de los brazos. Reí. Aceleré. Agradecí los ánimos. Y seguimos corriendo a nuestro ritmo previsto. A 5’ el km.  Y llegamos a la Casa de Campo. En ese punto ya empezaba a llover más y, ya no evitábamos todos los charcos. Había muchos, y las fuerzas menguaban.
Nos alcanzó la liebre de 3:30 y nos adelantó. Nosotros la seguimos, pero iba más rápido de lo previsto.  La seguimos un kilómetro, y creo que en ese kilómetro me desfondé. Le dije a Javier que si no le podía seguir, que él tirase. Que fuera a por las 3h30m, que yo no iba a batir ninguna marca anterior. Me animó pero vi claramente que no era mi día para heroicidades. En ese momento ya llovía con bastante fuerza. Vimos a las Anas y a los chicos otra vez, y [mi] Ana se puso a correr a mi lado, preguntándome como estaba. En ese punto, con cuesta y lloviendo francamente me costaba correr. “¿Pero acabarás? Si no puedes para, eh? “ Respondí  que acabarla si, que no se preocupara, pero que dejaría escapar a Javier e iría a mi ritmo.
Y así lo hice.

Después del Km 27
Hasta el 30 bajé el ritmo a ver si podía recuperar, y de hecho recuperé bastante. Pero la lluvia también se recuperó. Me planté en el 30, lloviendo a cántaros y corriendo a ritmos de 5:05-5:15. En alguna bajada aceleraba y recuperaba algo de tiempo, corriendo algún kilómetro a 4:30. Pero cuando volvía la subida, me volvía a los 5:15-5:20 el kilómetro. Estaba empapado. Pisaba todos los charcos. La gente seguía animando y gritando, pero refugiados bajo los balcones o debajo de las marquesinas. En el km. 38 volvían a estar Ana y los chicos. Me paré un segundo para darles un beso (ya que vienen…) y seguí. Quedaban 4 kilómetros. ¡Eso ya estaba hecho! Pero entre la lluvia, que a esas alturas ya no hacía ni pizca de gracia, y la subida, me salieron a ritmos de 5:50, 6:02, 6:13 y 5:44.
Crucé la meta en 3 horas 37 minutos.  Ana y los chicos también estaban allí para animarme. ¡Gracias familia! ¡Sois grandes!

Después del Km 42 (y 195m)
Me paré, respiré hondo, recuperé el aliento, me colocaron una medalla que en ese momento pesaba horrores, bebí, bebí mucho y me encontré a Javier. Él había terminado en 3h32m. Iba bien hasta el 39, y luego se le hizo “cuesta arriba” (nunca mejor dicho…).

Rápidamente fuimos a por la ropa seca para evitar la hipotermia que se avecinaba. Seguía lloviendo y al parar de correr el cuerpo se enfrió. Mucho. Empecé a tiritar y le pedí a los voluntarios que me dejaran cambiar dentro de las tiendas militares en las que guardaban las bolsas. En principio no dejaban, pero me debieron ver tan mal, que nos dejaron entrar. ¡Gracias voluntarios!
Ya con la ropa seca, al menos la parte de arriba, fuimos a por las Anas y los chicos y de allí para casa y a la ducha.

Dos horas después estábamos comiéndonos un cocido madrileño que nos dejó como nuevos.


Una gran carrera, una pena lo de la lluvia, un circuito bonito pero duro por las subidas y bajadas.  Una más a la saca.

Con Javier antes de dejar la bolsa

Con Javier y Gorka, antes de la salida

El buen humor que no falte...
¡Hasta nos animaron con un cartel!

Finisher