Vaya por delante que salió redondo. Todo. Ni en mis mejores sueños podía haberme imaginado que de los treinta últimos kilómetros de la Ultra Trail de Guara Somontano iba a correr más de la mitad. Y que los dos o tres últimos los correría "como un poseso", dentro de lo que cabe, of course. A menos de 6 minutos el kilómetro.
El viernes por la tarde, Tony, Marcos, Fran y yo nos plantamos en Alquezar a eso de las siete. Recogimos los dorsales (19, 20, 21 y 22) asistimos a la charla técnica, fuimos a la cena del corredor, carajillobaileys en una terraza y a dormir.
El sábado a las siete de la mañana nos levantamos, desayunamos y nos fuimos a la zona de salida. Creo que en ningún momento fui consciente de lo que me esperaba. Sabía que tocaba correr unas veinte horas para cubrir los 98 km con un desnivel positivo de 5900 m. Tocaba, y punto. Nos habíamos apuntado en febrero, y nadie nos había obligado. Llevábamos lo que dura un embarazo preparándonos para esas veinte horas. Ahora tocaba correr, y punto. Sin pensar.
No voy a contar como fue cada tramo de la ultra. Hay muy buenas crónicas,
como la de Fran (Andandaeh) que explican con más detalle el desarrollo temporal de la carrera. Yo no tengo un recuerdo claro de cada tramo. Me voy acordando de momentos concretos, de algunos tramos en los que disfruté más que en los otros, de charlas que mantuvimos... pero no retengo la carrera de principio a fin. A la postre, son 18 horas, y eso no es fácil de memorizar. Pero no recuerdo momentos malos. Momentos para los que me había preparado mentalmente. No. Ni uno.
Primera etapa
Desde la salida hasta el Rodellar (km. 0-44). Tardé 7 horas y media, pero no se me hicieron nada largas. Fui solo algún rato, otros acompañado, pero creo que en todo momento con alguien del grupo a menos de 300 metros. La carrera discurre por el parque natural de Guara-Somontano. El paisaje es espectacular. Pasamos por la ruta de las pasarelas del río Vero. Por puentes, ríos, barrancos, ermitas...
Este tramo está lleno de senderos naturales, caminos, alguna pista forestal. Pero sobretodo tiene unas vistas para recordar. En Rodellar teníamos una bolsa que había llevado la organización. Cambio de ropa y parada larga.
Segunda etapa
Desde Rodellar hasta las Bellostas, (km 44-61). Este tramo lo hicimos ya en grupo de 5 consolidado, y tardamos unas tres horas y media. Cruzamos el río unas 10 veces. Había quien lo cruzaba por medio del agua. Yo conseguí cruzarlo las 9 primeras sin mojarme, pasando por encima de las piedras. La última era imposible. Unos 10 metros de río y agua hasta media pantorrilla. ¡Pues a mojarse! Si lo llego a saber, me mojo antes... En este tramo corrimos muy a gusto. Seguimos disfrutando del paisaje. Empezaba a anochecer cuando llegamos a las Bellostas, y por suerte el avituallamiento estaba dentro de una gran nave. Nos ofrecieron un caldo, bebida y comida. Aprovechamos para cambiarnos los calcetines, y ponernos ropa térmica. Sacamos los frontales, descansamos un rato y emprendimos la marcha.
Tercera etapa
Desde las Bellostas a meta. (km 61-98). Ya con el frontal. Fuimos andando durante 10 km hasta el avituallamiento de Pedro Bruil, tardando 2h10m. El camino era estrecho y pedregoso, ideal para pisar mal y torcerte un tobillo, con lo que descartamos lo de correr. Fuimos andando a buen ritmo hasta alcanzar una pista que nos permitió correr en las bajadas y llanos. Durante esa bajada el grupo de 5 se partió en uno de 3 y otro de 2. Tony, Angel y yo por delante. Marcos y Oscar por detrás. Tardamos unas 4h30m en recorrer los 27 km desde ese punto hasta la meta. Abandonamos la pista, bajamos y subimos un barranco, pasamos por dos avituallamientos... Angel se quedó atrás. Estaba bastante lesionado. Tony y yo nos lanzamos a correr. Faltaban menos de tres kilómetros y llevábamos 17h45. Si apretábamos, íbamos ha hacer un sub-18. Cuando vimos las luces de Alquezar olvidamos las horas que llevábamos corriendo. Nada dolía. Nada pesaba. Banzaaaaaaiiiiii!!!!! Entramos en el pueblo y al acercarnos a la meta, dijeron nuestro dorsal y nuestro nombre, mientras sonaba la música de "el último mohicano", banda sonora que sonó durante la salida y durante la entrada de todos y cada uno de los corredores. 18:02. Y ninguna sensación de agotamiento. ¡Ultra finalizada!
Alimentación
creo que junto a la hidratación fue una de las claves del éxito. Me propuse comer algo cada hora u hora y media, y no pasar más de dos horas sin comer, bajo ningún concepto. Y lo cumplí. Por suerte los avituallamientos estaban muy bien organizados. En cada uno de ellos comimos lo que ofrecían: plátanos, naranja, manzana, bocadillos de pan bimbo con jamón de york o salchichón, almendras garrapiñadas, dátiles... Y en las Bellostas... ¡caldo! Pese a ir cargado con barritas energéticas y geles, sólo comí dos de cada. Los avituallamientos estaban más o menos cada 10 km., ideal para ir bien alimentado.
Sobre el kilómetro 50 me empecé a sentir mal y lo achaqué a falta de azucar. Me comí una de las barritas como puede. Me costó un infierno comérmela, pero una vez hecho, me recuperé al momento. Fue el único momento de "crisis".
Hidratación
también factor clave. No fue un día excesivamente caluroso, pero sudamos mucho, con la consecuente pérdida de sales. La estrategia también fue sencilla. Beber cada media hora, alterando agua e isotónica. Beber a menudo, sin llegar a beber demasiada cantidad. Llevaba dos bidones de medio litro y pastillas para diluir en agua de las que aportan sales, hidratos, etc. En cada avituallamiento rellenaba los bidones y bebía lo que ofrecían; agua, pepsi, gatorade... según me pidiera el cuerpo.
Como novedad: bebí bastante pepsi. Nunca lo había probado en carrera, pero al verla el cuerpo la pedía, y en esos momentos, a ver quien le dice al cuerpo "que no" :-)
Ritmo de carrera
Decidimos andar (no pasear, ¡andar!) en todas las subidas por pequeñas o suaves que fueran. En bajadas y en llano, a correr. El ritmo... pues al tran-tran. Ritmo de ultra. Pese que en algunos tramos hubiéramos podido correr, no sabíamos como nos respondería el cuerpo después de 10 o 15 horas. Fuimos conservadores. Las últimas horas (ya de noche) apretamos un poco más cuando el terreno lo permitía. Nos veíamos fresco y la temperatura era buena. En los últimos 20 km llegamos a ir algún rato a 5:15 por kilómetro!
Descansos
En todos los avituallamientos parábamos unos 5-10 minutos, y en dos en concreto (Rodellar, después de 7h30m, y Bellostas, después de 11h15m) nos paramos unos 15-20 minutos. En Rodellar para cambiarme de ropa. Pantalón y camiseta seca, y para comer bien. En Bellostas, para equiparnos de noche: camiseta térmica y frontal. Salvo en los avituallamientos no paramos en ningún sitio.
Compañeros de carrera
¡Que importante es ir bien acompañado! Salimos juntos Fran, Tony, Marcos, Oscar y Angel. Decidí ir a mi ritmo. En una prueba como esta ir un poco más rápido puede cansar, e ir más lento puede agobiar. Desde la salida hasta el kilómetro 44 en Rodellar, fui algunos tramos solo, otros con Tony, otros con Marcos... no consolidamos el grupo hasta el 44. Fran se quedó atrás. El resto fuimos más o menos juntos hasta el final, aunque en los últimos 20 km. también rompimos el grupo.
Estuvimos largos ratos hablando, comentando anécdotas, y largos ratos callados, simplemente corriendo juntos. Hubo algunos momentos en los que aunque no dijéramos nada corríamos como conectados. Una especie de trance, de disfrute místico y colectivo. No se como definirlo. Eran tramos en los que después de 20 minutos, parábamos y decíamos "joder!, vaya caña, no? habéis sentido lo mismo? huau!"
Equipación
Contento con la mochila. Una Salomón con dos bidones en la parte delantera que me permitían saber en todo momento el líquido que me quedaba. Era la primera vez que lo probaba, y lo prefiero al camel-back.
Los bastones no los saqué hasta el km. 30. A partir de allí no los guardé.
Me cambié de ropa en el km. 44 y otra vez en el 61, esta segunda para abrigarme y colocarme el frontal.
Sensaciones
Buenas sensaciones. Muy buenas. Poco más tengo que decir. No me dolió nada (tuve dolores, pero nada serio). No me agobié en ningún momento. No me pregunté "¿qué c*jones hago aquí?". No me puse los auriculares. Simplemente corrí, lo pasé bien mientras lo hacía, terminé, y dos días después me di cuenta de que había sido una de las mejores carreras de mi vida. No se si será por el trazado de la ultra, por el entorno, por haber llegado en forma, por lo bien organizada que estaba, por la estrategia seguida, o por la novedad, pero sin duda una de las mejores carreras de mi vida. Repetiré.
Como siempre, aquí van unas fotos.
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| Cena del corredor la noche de antes. Con Fran. |
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| Ambiente previo |
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| Con Tony, Marcos y Fran. El equipo Ultra de Andandaeh al completo |
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| Paso por las pasarelas del Vero |
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| Paso por Alquezar |
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| Avituallamiento |
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| Tomando fotos... |
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| Subiendo... |
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| Subiendo más... |
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| Con Marcos y Oscar llegando a otro avituallamiento |
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| Recargando |
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| En Rodellar. Iríamos juntos casi hasta la meta. |
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| En un momento dado. |
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| Paisajes... |
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| Y más paisajes... |
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| Pistas... |
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| Piedra... |
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| Ríos... |
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| Caminos... |
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| Preparados para la noche. |
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| Un 10 para los voluntarios |
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| De noche. |
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| Puntos kilométricos cada 10. |
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| Prueba superada |
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| 32 de veteranos |
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| 110 en la general. |
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| hoja de ruta |