domingo, 27 de noviembre de 2011

Tirada larga

Vaya por delante que esto no me ocurre a menudo, pero hoy se me ha ido la pinza un pelín. Hace pocos días, examinando posibles rutas en el fantástico Google Earth (herramienta indispensable para el corredor de caminos) se me pasó por la cabeza una tirada larga hasta unos molinos que siempre veo a lo lejos cuando corro por los montes de Cuarte. Por esa zona hay muchos caminos entrecruzados, con lo que se puede hacer BTT (yo no hago) sin conocimiento, hasta aburrirse. Ayer pensé en que hoy podría hacer esta ruta, pero rápidamente me dije que no. Precisamente ayer había hecho una tirada de 16 km, me duele la planta del pie, los molinos están lejos... De entrada, ruta descartada, pero por si acaso le dije a mi santa que si volvía un pelín tarde que no se preocupara. Me acosté sobre las 12, y me dejé preparada la ropa de frío, una mochilita con agua, un par de geles, un bimbo-con-nutella y el frontal. La idea era levantarme antes de que saliera el sol e irme por los montes de Cuarte con el frontal. Un par de horitas, y vuelta a casa.
Hoy me he despertado a las 6. Será la inercia de todos los días. Sin darme tiempo a repensármelo, me he vestido y a la calle. Frio y niebla, a parte de la oscuridad. Cuando a 3 km de casa he dejado atrás la última farola me he adentrado en la oscuridad más absoluta. La luz del frontal, enfocando lejos rebotaba en la niebla y no se veía nada, como cuando vas en coche con niebla y pones las largas. Apuntando hacia abajo, veía gotitas en suspensión delante mío y un círculo iluminado en el suelo, de unos dos palmos de diámetro, que avanzaba justo delante. Ha sido una sensación extraña. Me he salido del camino que tenía previsto. Lo he sabido porque hacía bajada y yo se perfectamente que allí tocaba llano. Como no podía ver más allá de un par de metros, no he localizado el camino bueno. Tampoco me he preocupado mucho, ya que se que todos esos caminos se conectan, y contaba que cuando amaneciera, cosa que ha ocurrido unos 45 minutos después, me podría reorientar. Viendo después la ruta registrada por el garmin, he visto que he hecho un pequeño bucle al principio. A partir de ese momento, con niebla pero viendo algo a mi alrededor, me he ido animando. Veía. Eso era calidad de vida! No se en que momento he decidido hacer la ruta hasta los molinos, aun sabiendo que estaban lejos. "Que sea lo que Dios quiera. Total, llevo agua y un bocata de pan bimbo. Y el teléfono y 20 euros". La niebla no se ha levantado, hacía frío, he pensado que no podía parar mucho porque igual me quedaba pajarito, con lo que ha tocado correr y como mucho, cada media hora andar un par de minutos. He llegado a un pueblo llamado Torrecilla de Valmadrid. Eso me sonaba del Google Earth, con lo que de momento iba bien. A partir de las 9 me he empezado a cruzar con ciclistas. En grupo, solos, en pareja, en mogollón...Todos me miraban "raro". Sería por la cara de cansado y el buff en la cabeza. Ya de vuelta le he mandado un mensaje a Ana diciendo que una hora más o menos estaba en casa. Y así ha sido. A las 11:30 he vuelto. Han salido 46 kilómetros (663 desnivel+) en unas 5 horas. Cansado, contento, satisfecho... Esto es más que una maratón. ¿me puedo considerar corredor de ultra-distancias? Como comentario: en 5 horas me he bebido medio litro de agua como mucho y me he comido medio sandwich y un gel de sabor manzana. Y había salido sin comer ni beber nada. Esto me hace pensar en todas las dudas que surgen y las recomendaciones que se dan en cuanto a correr en ayunas o no, cargar hidratos la noche de antes, etc. Escribiré sobre ello.

lunes, 21 de noviembre de 2011

Scott Jurek

Vaya por delante que Scott (@scottjurek) y yo no nos conocemos de nada. Él a lo suyo, y yo a lo mío. Scott Jurek es sinónimo de ultramaratón. Despertó mi interés al mismo tiempo que se despertó mi interés por el mundo de las ultradistancias. Aparece en el libro "Nacidos para correr" de Christopher McDougall. En el libro, un personaje apodado Caballo Blanco, tiene en mente organizar una carrera por montaña en la que compitan los indios Tarahumara, conocidos por su gran capacidad como corredores de fondo, con los mejores corredores de ultrafondo de EEUU. Zapatillas Nike contra sandalias de neumático usado atadas con cuerdas al tobillo. Sin entrar en detalles de la historia, Caballo Blanco recibe un día un correo de Scott Jurek, al que luego apodará "el venado", aceptando la propuesta. Se desplazará a las Barrancas del Cobre (Cooper Canyon) para correr con los Tarahumara. Scott por aquellas fechas 2006, ya había ganado la Badwater un par de veces, una vez la Spartathlon (repetiría dos victorias más los dos siguientes años), siete veces seguidas la Western States 100, etc, etc, etc, etc... Scott ganaba carreras de las que se tarda entre 15 y 25 horas en finalizar. De las de 150 o 250 kilómetros. No es que las terminara, es que las ganaba. Pues bien, tal y como lo cuenta el libro, después de rechazar la fama y de entrar en una etapa más minimalista, más sencilla, menos popular de su vida, aceptó la propuesta y se fue a correr a Mexico, arrastrando con él a unos cuantos corredores de élite estadounidenses. Por las crónicas y fotos que he visto por internet, debió se una fiesta como pocas. Un bonito intercambio cultural entre corredores durante 5 días. En la foto aparecen Scott Jurek y Arnulfo Quimare. Pese a pertenecer a dos culturas tan distintas parecen un mismo corredor. Están compitiendo, pero disfrutan corriendo. Y después, a bailar en una típica fiesta de pueblo. Nada de logos, nada de sponsors... reir y bailar.




Jurek se ha mantenido fuera de la ultra-fama. Pese a ser muy conocido sobre todo en su país de origen, no es de los que aparece en las portadas de "Men's Health". Ha dicho en alguna ocasión que "aunque quiere ganar, el ultra-running es el medio para descubrirse a si mismo". En cuanto a su filosofía, Ha adoptado una dieta, o mejor una forma de vida basada en el veganismo, que es como ser vegetariano pero a lo bestia, llevado al límite. No consume ni carne animal ni nada que se derive de los animales. Por respeto a ellos. Olé!. Como tal, una de sus pasiones es la cocina. Preparar platos acorde a su filosofía de vida. Experimentar con alimentos. Además ha demostrado, y no precisamente sobre el papel, que se puede ser mega campeón de ultra fondo con una dieta totalmente vegetariana. Si buscáis en google - scott jurek vegetarian diet - obtendréis unos 105.000 resultados en 0,39 segundos (nunca he entendido como google encuentra tanto en tan poco, y eso que soy ingeniero informático). Promulga el consumo de comida natural, local y estacional. Planificar las comidas, perder tiempo comprando y cocinando. Da charlas, corre, cocina, escribe en revistas del sector. En fin, una vida que parece sencilla después de haber sido, y en mi opinión seguirlo siendo, el ultra-corredor más completo de la historia. Bueno, con permiso de Kilian :-)

Aquí dejo un resumen de sus victorias:

Record de Estados Unidos en mayor distancia en 24 horas. 266,01 Km.
Ganador 3 veces consecutivas de Spartathlon. 245 km desde Atenas a Sparta.
Ganador de la Hardrock Hundred Mile Endurance Run
Ganador 7 veces consecutivas de la Western States Endurance Run. 166 km. Record (15:36:27 en 2004) hasta 2010.
Ganador 2 veces consecutivas de la Badwater Ultramarathon. La más dura del mundo.
Ganador 3 veces (2002–2004) y segundo 3 veces (2001, 2005, 2006) en la Miwok 100K Trail Race.
Ganador 4 veces de la Leona Divide 50 Mile Run (2000, 2001, 2002, 2004).
Ganador 2 veces de la Diez Vista 50K Trail Run (2000, 2003).
Ganador 2 veces de la Montrail Ultra Cup series (2002, 2003).

y de sus records personales:

166 Km Trail- 15:36
100 Km Road - 7:28
83 Km Trail - 6:21
83 Km Road - 5:50
50 Km Trail - 3:04
42 Km Road Marathon: 2:38

lunes, 14 de noviembre de 2011

Admiración

Vaya por delante que a mi no me ha pasado, pero reconozco que no me importaría encontrarme en esa situación. ¿Os imagináis lo que se debe sentir si, en una carrera en cuyo reglamento pone que hay que acabar en menos de 30 horas, no llegas por un minuto?

Este es un video de la "Leadville Trail 100" del año 2009.



Lo empecé a ver por casualidad, cotilleando por internet, buscando material para escribir un post sobre esta carrera. No se porque seguí viéndolo, porque la verdad es que comparado con los videos profesionales que se ven por ahí, este resulta hasta cutrón. Además los primeros 4 minutos no son nada del otro mundo. Pero seguí viéndolo. Quizás por la música, y por el realismo del video, sin aires de gran producción. Como muy casero. Y a partir del minuto 4... la cosa cambia. No en grado de "cutrez", sinó en el contenido. Me quedé "pillado" viendo las llegadas. Increible. Acojonante. Me imaginaba lo que debían sentir esos corredores al cruzar la meta. Ellos y los acompañantes. Incluso la gente que les animaba. ¡Que momento de sensaciones! No hablo de los primeros corredores. Hablo de los últimos, los que llegan al día siguiente del ganador. Aquellos sobre los que Kilian Jornet en alguna entrevista opina "los ves llegar y piensas...que cabrón, ese si que ha ganado". Hablo de gente que a primera vista parecen normales, pero que en realidad son superhombres y supermujeres. Tienen los santísimos c... de haber terminado una ultra de 160 Km. O casi haberla terminado. Es lo de menos. La montaña seguirá allí al año siguiente. Les envidio. Les admiro.

lunes, 7 de noviembre de 2011

Maraton de Zaragoza 2011: crónica

en el km 40

Vaya por delante que ha sido dura. Como comentaba en anteriores entradas, me apunté al Maratón de Zaragoza un poco "por que sí", sin muchas pretensiones. Luego me fui calentando y se me metió en la cabeza la idea de correrla en tres horas y media.
Nunca me ha gustado correr en mogollón, rodeado de gente, dentro de un pelotón. Mi plan para esta maratón era, hasta el viernes por la tarde, salir sin seguir a ninguna liebre, controlando los tiempos y el ritmo con el reloj, y hacer mi carrera. El viernes por la tarde quedé con José Luis Murillo, que corría como liebre de 3:45, para la recogida de dorsales. Me presentó a Ivan Ramirez, quien iba a ser la liebre de 3:30. Mi objetivo. Un gran corredor de maratones y ultrafondo que seguro que iba a llevar al grupo perfectamente. Decidí correr con él.
El domingo se levantó sin lluvia pero ventoso. Muy ventoso. Tomamos la salida unos 900 corredores. El circuito se dividía básicamente en tres zonas: del km 1 al 14 se corría por la zona del parque, resguardado dentro de lo que cabe. Del 14 al 22 por ciudad hasta llegar al Ebro, algo de viento dependiendo de las calles. Y del 22 al 42, por la ribera del Ebro. Viento hipohuracanado, en algún tramo a favor, pero principalmente en contra. Viento frontal, de los que te hace un buen lifting en la cara.
He revisado los tiempos por kilómetro registrados por el Garmin (los inserto al final del post). Ahí va la crónica:
Salí con el grupo de 3:30, siguiendo a Iván, y en el km 7 decidí adelantarme un poco a ellos. Me encontraba bien, no me gusta correr en pelotón, no soplaba mucho viento... y me coloqué por delante. Poco a poco me fui distanciando, cogí mi velocidad crucero y me junté con 2 corredores que iban como yo. Correríamos juntos los siguientes 20 kilómetros, a un ritmo medio de 4:45 min/km. Muy cómodos. Pasamos la media maratón en 1:41 (a este ritmo salía la maratón en 3:22!). En el kilómetro 23 le vi las orejas al lobo por primera vez: primer tramo con el cierzo de cara durante 2 larguísimos kilómetros. Mantuvimos el ritmo por debajo de los 5' hasta el 27, pero el esfuerzo se empezaba a notar. Me descolgue de mis dos acompañantes y tuve que seguir solo, con el viento de cara, aguantando por debajo de 5'10" hasta el 32. En ese momento es cuando dicen que aparece el muro. El muro también dicen que es psicológico. JA-JA-JA!!! M'escojono, que se dice por aquí. En Zaragoza a orillas del Ebro, el muro es físico. No de hormigón, pero casi. Hay que empujar. Agachar la cabeza, clavar hombros y empujar. Y si te da de lado, hay que hacer equilibrios. Me pasaron por la cabeza todo tipo de imágenes. Nadadores entrenando en piscinas de las que tienen chorro de aire y en las que nadan sin avanzar; gente subiendo al Everest, con tormenta, de los que dan un paso y tienen que parar dos minutos bajo la ventisca; laboratorios de propulsión a chorro... En fin. Un puto infierno. Del 32 al 36 sufrí como nunca. Los ritmos pasaron a ser de 5'30". Saqué fuerzas de donde pude. Venga, vamos, no irás a abandonar ahora, sólo faltan 8 km, "just do it", puedes, ... Hasta que me di cuenta de que en el fondo seguía por delante de la liebre de 3:30. Estaba corriendo lento, pero los primeros 22 habían sido muy rápidos y tenía margen. En el 36 vi que se acercaba el grupo de 3:30. Me iban a dar caza en breve. Venían como la legíon marcando el paso, al trote, con la cabeza alta, en pelotón... ¡Claro! los 6 de delante paraban el aire, y el resto descansados. Y yo llevaba 15 kilómetros luchando sólo. Que mal estratega soy! si hubiera seguido con ellos desde el principio, seguro que ahora hasta tendría fuerzas para salir del pelotón, protagonizar una escapada como en el Tour de Francia, y bajar de 3:30. Al contrario: me uní a ellos, aguanté 2 km y se me fueron por delante. Era el 39, acababa de correr dos kilómetros a 5 minutos, y no pude seguirles. Se me iban sin remedio. Como el escapado del Tour al que el pelotón le pasa por encima a poco de la meta. Los 4 últimos kilómetros: 5:34, 5:56, 5:46, 5:19. Al final 3h32m (Joel, has ganado la porra). Clasificación: 295 de 990.
He mejorado en 9 minutos mi mejor marca, conseguida en Barcelona en Marzo. Y con un clima horroroso. La verdad es que me la jugué yéndome al principio, pero había que probarlo. Me queda la duda de que crono hubiera hecho sin cierzo. Tendré que esperar a la próxima para saberlo.
Dejo enlace a la crónica del Periódico de Aragón. Describe fielmente la dureza de la carrera.

en la meta con José Ignacio Ibarz (The Mexican)




Si queréis ver detalles por km, etc. (click en Ver detalles)