lunes, 30 de septiembre de 2013

Maratón Zaragoza 2013: crónica (y fotos)

Vaya por delante que no la he corrido. La semana pasada tocó la Puyada a Oturia, y la que viene tengo la Ultra de Guara-Somontano. Aunque me planteé correr la maratón en plan "tirada larga de fin de semana", finalmente decidí que no pasaba nada por descansar.

Una de las cosas que solemos hacer los corredores después de una carrera de cualquier tipo, normalmente al día siguiente, es buscar en Internet información sobre como ha ido la cosa. Resultados, crónicas, fotos... sobretodo fotos, al menos yo. Y cuando las encuentras en el blog o en el picasa de algún altruista, se lo agradeces un montón. Esta vez he decidido ser yo el altruista, y aquí os dejo todas las fotos para que os veáis en plena acción.

Como decía, no he corrido esta maratón, pero reconozco que me he emocionado como si la hubiera corrido. No me voy a enrollar contando lo que pensaba cuando veía pasar a la gente corriendo. Cada uno con su historia, con sus motivos para correr. En solitario o en grupo. Frescos o acabados. Mirando al frente o al suelo. O al cielo. O simplemente con la mirada perdida. Sólo os diré que una vez completan los 42 km y abordan los últimos 195 metros... los corredores se transforman. Usan las pocas fuerzas que quedan para explotar y mostrar la proeza que acaban de realizar. Algunos saltan de alegría. A otros sólo les queda un suspiro de fuerza para sonreír. Una leve sonrisa que resume su triunfo. Su victoria.

Si realmente queréis ser partícipes de lo que es terminar una maratón, un día os acercáis a la meta y observáis las caras, los gestos, las expresiones de los que van cruzando la linea de meta a partir de las cuatro horas y cuarto. No son los mejores, ni mucho menos. Entran bastante después que los buenos, pero jodeeerrr... esos si que son los auténticos ganadores. O al menos eso reflejan sus rostros.

Aquí os dejo todas las fotos que he tirado esta mañana. Estos son los enlaces a los álbumes.




Y aquí una selección de fotos que captan esos momentos de alegría, de dureza, de superación. ¡Enhorabuena a todos los que habéis corrido!









  









 














resto de fotos en...


miércoles, 25 de septiembre de 2013

Puyada a Oturia 2013. Crónica.


Vaya por delante que este año me la tomé como un entreno, y prueba de ello es que en la edición de 2011, con dolor de rodilla incluido, tarde 3 minutos menos que este año en completar los 38Km y 2200m D+ de la Puyada. Esta vez terminé mucho más entero, en 6 horas 1 minuto, y en la posición 34 de 48 en la general.
El 5 de octubre tengo el segundo gran objetivo del año. La ultra de Guara-Somontano. Eso van a ser unas 15-20 horas, y requerirá dosificarse bien. Correr cuado toque, andar cuando haga falta, descansar cuando sea menester... La Puyada me la planteé así. Corriendo, andando y descansando en los avituallamientos. Y tardé lo mismo que en 2011, pero con mejores sensaciones.

La organización de las 6 horas fue más o menos así:

- 3 disfrutando de la carrera. "Sintiendo cada paso".
- 2 simplemente corriendo y andando. Ni bien ni mal. Corriendo. Andando.
- 1 preguntándome si vale la pena correr tanto rato. Preguntándome que pasará el próximo día 5 cuando me sienta igual en la ultra de Guara-Somontano, pero con más de 10 horas por delante.

El sábado por la tarde en Tramacastilla de Tena "engañé" a Alex, un joven multi-deportista que entre otras cosas corre por montaña,  para que se apuntara a la carrera. "He leído que todavía quedan plazas. No te apuntas?". A eso de las 10 de la noche me mandó un mensaje. "Quedamos a las 7?"
El domingo, a las 07:45 nos encontramos con Fran (Andandaeh) y Marcos, dos corredores con quienes voy a compartir la larga carrera del día 5. Nos habíamos apuntado a esta "pa entrenar". Recogimos el dorsal, fotos, tácticas... y salida  las 08:30.
La carrera empieza con 5 km de tramo ascendente, tramo que me tomé con calma. Al principio con Fran, y después ya con Alex (con quien iría hasta meta). Andando más que la última vez. Es un tramo que se puede correr íntegramente, y prueba de ello es que los participantes de la media maratón que salieron unos 10 minutos más tarde que nosotros, nos adelantaron durante ese tramo. Nosotros fuimos conservadores, andando al principio y empezando a correr cuando la pendiente era menor, en llano y en la bajada. Después de la primera bajada, primer avituallamiento en el km 10. Paramos unos minutos. Bebida, comida... y a seguir. Empieza la subida, primero "ligera" y culminando 1200 metros más arriba, en el km. 20. Se hace algo pesada. Poco antes de llegar a la cima de Oturia, nos alcanza Marcos (con quien iríamos también hasta la meta). Al llegar arriba realizo un rápido chequeo y me doy cuenta de que no me duele nada. Nada serio, quiero decir. Tengo dolores musculares, algún dolor en el empeine, etc. pero sin rastro del dolor de mi rodilla. Encaramos la bajada. A partir de ese punto la tónica es la misma. Correr, parar en los avituallamientos, correr, andar en algún llano, correr, andar en la última subida, y correr hasta la meta. Como voy sin reloj me doy cuenta del tiempo invertido al cruzar la meta. 6 horas 1 minuto. Vaya, pensaba que habría hecho menos que la otra vez, y han sido 3 minutos más. No me preocupa. Iba sin objetivo, solo para entrenar. Y he terminado con la sensación de que descansando un rato, podría volver a correr durante varias horas. Eso es lo que tocará hacer dentro de 10 días. Glups! 


 






martes, 10 de septiembre de 2013

Imprudencia

Vaya por delante que yo al menos llevaba chubasquero. Kilian Jornet no. Ocurrió el mismo día, pero yo salí por mi propio pie. Hace tiempo que tenía ganas de subir al Garmo Negro (3051 m) en plan rápido, corriendo donde se pudiera, para probar lo que se tarda en subir y bajar. Según he leído se puede hacer en unas dos horas y media. Había que comprobarlo, y este fin de semana era "la última ventana" antes de la ultra de Guara-Somontano. El resto de fines de semana ya los tengo comprometidos. Tenía que ser el sábado día 7.

El viernes por la noche cayó agua hasta aburrir. El sábado me levanté a las 6:30, y a las 7:30 estaba en el Balneario de Panticosa, dentro del coche, mirando el Garmo y decidiendo que hacer. Día muy nublado, cielo gris, pesado,  el Garmo invisible en su parte final debido a los nubarrones de tormenta... como para regresar a casa. ¿Qué hago? Sabiendo que no llegaría arriba, ya que aquello estaba más negro que el rascacielos de Cazafantasmas al final de la película, decidí subir hasta donde pudiera, y luego dar media vuelta. Partiría de 1641 metros. Al menos acumularía desnivel y me serviría de entreno. Iba con mochila, y en ella el chubasquero cortavientos, una camiseta térmica de repuesto, barritas, geles, agua, microcrampones (arriba todavía queda nieve), bastones, etc. Iba Preparado; no como otros :-)

Empecé a correr. Goteaba. Cuando llevaba unos 15 minutos empezó a llover más en serio. Me puse el chubasquero y cubrí también la mochila. Disfrutaba. Decidí seguir. Y dejó de llover, pero aquello no pintaba muy bien. Los siguientes 30-40 minutos fueron de andada con bastones a ritmo fuerte. Atajando todos los caminos, subiendo por la vertical. Nada de zig-zaguear. Iba lloviendo y parando. Oía truenos y veía relámpagos. Típicas tormentas de Pirineos. Cuando llegué a una altura de 2460 metros - según el GPS -  me vi debajo de la tormenta. No llovía, pero las nubes estaban muy cerca, los relámpagos se veían y los truenos retumbaban apenas dos segundos después. La decisión estaba cantada: media vuelta. Empezó a jarrear, ya en serio,  y me asusté un poco. Se me pasó por la cabeza incluso que al ir con bastones igual eso atraía a los relámpagos y podía acabar chamuscado. Me planteé la opción de esperar a que pasara la tormenta (seguro que no iban a ser más de 5-10 minutos), incluso me escondí en un pequeño agujero entre las rocas, acurrucado en posición fetal. Pero a los 15 segundos vi que, mojado como estaba y sin moverme, me iba a quedar helado. Salí y empecé a correr hacia abajo.
En 5 minutos ya había dejado atrás la lluvia fuerte y dejo de tronar (o al menos los truenos sonaban más lejos). Me sentí a salvo. Seguí corriendo, y nuevamente disfruté. Llovía a ratos. Otros, caían pequeñas piedras de  granizo. Iba bien preparado y en ningún momento me sentí incómodo. Quizás lo único que eche en falta fueron unos guantes. En una media hora llegué al coche, me cambie de ropa y volví para casa, contento con esa experiencia tan emocionante, y habiendo acumulado unos 800 metros de desnivel en apenas 2.5 km.de subida.

El lunes vi la noticia de que habían rescatado Kilian Jornet a 3800 metros, porque les cogió una tormenta e iban sin abrigo. En ese momento, a parte de alegrarme de que lo de Kilian no hubiera sido nada, me di cuenta de que lo que había hecho yo el sábado sólo se podía calificar como una ENORME IMPRUDENCIA. Si me hubiera torcido un tobillo, si hubiera resbalado, si cualquier cosa... Iba sólo, bien equipado, eso sí, pero solo. Con esas condiciones meteorológicas, no iba a pasar nadie por allí en toda la mañana. Si llego a estar media hora parado, hipotermia al canto.  Ya me imagino a la Guardia Civil rescatándome, y una noticia diciendo que un imprudente aficionado bla, bla, bla...
No paso nada, pero hubiera podido pasar algo, con lo que... Lección aprendida. No digo más.


El tramo que puede completar.  





lunes, 2 de septiembre de 2013

Balance de agosto

Vaya por delante que el blog ha alcanzado las 40.000 visitas. ¡Gracias, lectores! ¡Gracias, robots indexadores! ¡Gracias, buscadores! Gracias a todos. 
Me iba de vacaciones con dolor en la rodilla izquierda, debido a un golpe con una silla (así es como nos lesionamos los deportistas de verdad). Publiqué " Si la rodilla me lo permite, correré como un corzo. Y sino, andaré como las vacas. Sea como sea, disfrutaré de las dos semanas de Pirineo dándome largos paseos, buscando desnivel, ". Y así lo he hecho. La rodilla me permitió correr un poco tirando a bastante, pero también me ha tocado andar como las vacas. He hecho bicicleta de montaña, he subido montañas corriendo, andando, paseando, a ritmo... He disfrutado. 
Y termino agosto dando la-le-sión-de-los-co-jo-nes por finiquitada. Con ella, las cifras que han salido este mes son:


  • he salido a correr 11 días, un total de 130 Km en unas 14:25 horas.
  • he nadado 1 día, un total de 1000  metros.
  • he salido en bicicleta de montaña 4 días, un total de 104 km. 
  • he acumulado un desnivel positivo , entre bicicleta correr y andar de aproximadamente 8000 metros
empecé agosto sin poder correr la Calcenada por culpa de la rodilla. La quería hacer para estrenarme en distancia de 100km, y para probarme de cara a la ultra de Guara-Somontano. No pudo ser. A cambio, he ido haciendo ejercicios de piernas, para fortalecer también pensando en la ultra del 5 de Octubre. 
Este mes tengo previsto correr la Puyada a Oturia, también como preparación. Ya os contaré! 

Aquí os dejo alguna foto de la fauna que me ido encontrando este verano...