Vaya por delante que a mi me parece vergonzoso. Un sacacuartos. Un
aprovecharse de la demanda de lo que está de moda.
Leyendo la normativa de inscripción para la una ultra que quiero correr me he
encontrado con la siguiente frase:
"la organización pone a disposición de los corredores un seguro de
anulación con un coste de 6 € que permite recuperar el 100 % de la inscripción
hasta el LUNES antes de la prueba, día 21 de Julio."
o lo que es lo mismo,
"si no nos pagas 6 euros y te pasa algo antes de la carrera, te
jodes."
Y una vez más, se me ha encendido la sangre. ¿Qué jodida política comercial es
esta? ¿De que van? ¿Por qué lo hacen? A ver, que me sulfuro...Vayamos por
partes.
Entiendo que a la organización de una carrera quiera asegurarse cuanto
antes que habrá suficientes corredores apuntados. Esto es necesario para todos
los temas logísticos y organizativos. Por ello, entiendo perfectamente que
pongan más barata la inscripción al principio y más cara al final. Un cebo para
que la gente se comprometa sin esperar a los últimos días. Para regular la
demanda asegurarse la viabilidad de la prueba, etc.
Entiendo que si no tienes licencia federativa tengas que pagar un
extra por el seguro de un día. Habría que ver si realmente vale lo que piden,
pero lo entiendo y acepto.
Entiendo que te pidan 20 euros de fianza del chip (mucha pasta, pero lo
entiendo) que te devolverán al finalizar la carrera. Si hay 2.500 inscritos,
son 50.000 euros extras que tienen por adelantado para hacer con ellos lo que
quieran durante los meses previos a la carrera. Me parece jeta, pero al menos
te devuelven los 20 euros.
Ahora bien: no me cabe en la cabeza que tengas que apostar a "si te
vas a lesionar antes de la carrera o no", "o si vas a tener un
entierro ese día o no", o "si tu hijo estará enfermo y te fastidiará
la jornada, o no". Y que esto te cueste 6 euros. No me cabe en la cabeza. ¿DE QUE VAN?
Si alguien se apunta a una carrera y paga por adelantado, es que quiere
correr la carrera. Normalmente uno no se apunta a una ultra por si le apetece
correr ese día cuando llegue, luego diga que no quiere y que le devuelvan el
dinero.
¿Me están diciendo que si me apunto y luego no puedo ir, les cuesto 6 euros?
¡Anda ya! Si me apunto y no voy, me borran y ponen al primero de la lista de
espera. Y si no hay nadie en espera, pues como si no me hubiera apuntado. Esta
gente está ingresando sólo en inscripciones del orden de 70.000 euros, sin
contar licencias, fianzas ni seguros de cancelación. Aunque hubiera un 10% de
bajas y no se cubrieran, estoy seguro que ello no afectaría en sus previsiones
ni a su cuenta de resultados.
Pero incluso así, se me ocurren varias formas de
gestionar las bajas de una forma más elegante y que no repercutiera a sus
ingresos:
De entrada, no permitir anulaciones cuando quedan pocos días para la carrera.
Eso me parece bien.
Hacer como con la fianza del chip. Pagar 6 euros de fianza de inscripción. Si
corres, que te los devuelvan junto a la fianza del chip. Si no puedes, sólo te
devuelven la inscripción y la fianza del chip, y no la fianza de inscripción.
No cobrar por las bajas antes de "un mes antes de la carrera". Total,
no creo que sea muy costoso devolver el dinero y apuntar al siguiente en
espera. Esto sería muy elegante.
Si alguien se tiene que dar de baja, que pague entonces los 6 euros como costes
de gestión. Incluso 10 si me apuras. Sólo pagan los que realmente se dan de
baja. Se penaliza, pero no por adelantado y a ciegas.
Permitir que la gente "venda su dorsal". Desarrollar una web que
permita al propietario de un dorsal cambiar los datos del corredor, y que los
apuntados se organicen entre ellos. Esto se hacía en la Behobia (no se si
todavía se hace). Yo me inscribí un año, no la puede correr y me vendí el
dorsal legalmente.
Pasar la inscripción al año que viene.
Un seguro para reembolso del 100% de la inscripción, que en caso de no
contratarse, implique devolver sólo parte de la inscripción. Un porcentaje del
total, en función de la fecha en que se comunique.
Incluso aumentar el precio de la inscripción en 5 euros. "Pa todos
café". No creo que nadie diga que es más cara una ultra de 75 euros que
una de 70. Ingresas lo mismo, incluso más, pero al menos no encabronas a la gente.
Quedas bien.
Pero no. Lo que hacen es pasarte a ti el marrón de decidir si te pasará algo...
o no. Apuesta. Total, por 6 euros casi seguro que todo el mundo los paga. Cutre
y salchichero. Vergonzoso. Sacacuartos.
Supongo que por 6 euros, un 8% más de lo que cuesta la inscripción, los
pagaré. Como todos.
jueves, 16 de enero de 2014
miércoles, 8 de enero de 2014
Balance de 2013
Vaya por delante que 2013 ha sido un año de estrenos. Me he estrenado en el mundo del triatlón con uno de distancia "medio Ironman" (1.9 nadando, 90 bicicleta, 21 corriendo) y me he estrenado en una "Ultra como Dios manda", (97 km, 5400 desnivel +).
El hecho de correr un triatlón implica cambiar bastante los hábitos de entrenamiento. Si antes me dedicaba simplemente a salir a correr, o a salir a correr por la montaña si estaba en el Pirineo, el triatlón me ha obligado a intercalar durante varios meses un par o tres de sesiones de natación, y un par de días de bicicleta. Además entrenar un triatlón requiere compaginar una cuarta disciplina: la familia. Hay que sacar tiempo para todo y no tensar demasiado la cuerda. Muy complicado. Es por ello que este año dos de los tres participantes en el medio Ironman de Valencia de 2013 van a correr un Ironman enterito este 2014, y yo no. No tengo tiempo para preparar la parte de natación, la de bicicleta y conseguir que no me echen de casa. Me conformaré con otro medio, cosa que también me sacará tiempo, pero no tanto.
De la experiencia con la ultra de montaña también he sacado mis conclusiones: me encantó, y voy a apostar por ellas en 2014. Ya os contaré.
Las cifras finales que me han salido este año son:
Correr, 1619 kilómetros (frente a los 2090 de 2012)
Nadar, 81 kilómetros (frente a los 36 de 2012)
Bicicleta, 1131 kilómetros (frente a los menos de 50 de 2012)
y ahora... a por el 2014!
El hecho de correr un triatlón implica cambiar bastante los hábitos de entrenamiento. Si antes me dedicaba simplemente a salir a correr, o a salir a correr por la montaña si estaba en el Pirineo, el triatlón me ha obligado a intercalar durante varios meses un par o tres de sesiones de natación, y un par de días de bicicleta. Además entrenar un triatlón requiere compaginar una cuarta disciplina: la familia. Hay que sacar tiempo para todo y no tensar demasiado la cuerda. Muy complicado. Es por ello que este año dos de los tres participantes en el medio Ironman de Valencia de 2013 van a correr un Ironman enterito este 2014, y yo no. No tengo tiempo para preparar la parte de natación, la de bicicleta y conseguir que no me echen de casa. Me conformaré con otro medio, cosa que también me sacará tiempo, pero no tanto.
De la experiencia con la ultra de montaña también he sacado mis conclusiones: me encantó, y voy a apostar por ellas en 2014. Ya os contaré.
Las cifras finales que me han salido este año son:
Correr, 1619 kilómetros (frente a los 2090 de 2012)
Nadar, 81 kilómetros (frente a los 36 de 2012)
Bicicleta, 1131 kilómetros (frente a los menos de 50 de 2012)
y ahora... a por el 2014!
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