El hecho de correr un triatlón implica cambiar bastante los hábitos de entrenamiento. Si antes me dedicaba simplemente a salir a correr, o a salir a correr por la montaña si estaba en el Pirineo, el triatlón me ha obligado a intercalar durante varios meses un par o tres de sesiones de natación, y un par de días de bicicleta. Además entrenar un triatlón requiere compaginar una cuarta disciplina: la familia. Hay que sacar tiempo para todo y no tensar demasiado la cuerda. Muy complicado. Es por ello que este año dos de los tres participantes en el medio Ironman de Valencia de 2013 van a correr un Ironman enterito este 2014, y yo no. No tengo tiempo para preparar la parte de natación, la de bicicleta y conseguir que no me echen de casa. Me conformaré con otro medio, cosa que también me sacará tiempo, pero no tanto.
De la experiencia con la ultra de montaña también he sacado mis conclusiones: me encantó, y voy a apostar por ellas en 2014. Ya os contaré.
Las cifras finales que me han salido este año son:
Correr, 1619 kilómetros (frente a los 2090 de 2012)
Nadar, 81 kilómetros (frente a los 36 de 2012)
Bicicleta, 1131 kilómetros (frente a los menos de 50 de 2012)
y ahora... a por el 2014!
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| ¡un gran año! |

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