viernes, 21 de diciembre de 2012

a-Maya-s

Vaya por delante que tenía mis dudas. Creo en Los Amaya, en Amaya Montero, e incluso en la abeja Maya. Pero en los mayas en general... pues no. Eso de los mayas me parecía un hoax (también llamado "bulo"). Y son las seis de la tarde y aquí seguimos. A riesgo de que todo esto se vaya a tomar por el saco en las siguientes 6 horas, me aventuro a decir que era una bola, con lo que seguiremos con el plan de preparación para el triatlón al que ya me he inscrito. El 2 de Junio en Valencia. Esa es la mitad de mis grandes retos de 2013. Un triatlón de larga distancia, o medio Ironman (1800 natación / 90 bicicleta / 21 corriendo) y una ultra de montaña que todavía no he seleccionado, pero que con casi toda probabilidad será la de Guara, que se celebra en otoño.
De momento, terminaré el año peleándome con la natación, manteniendo el running y esperando para empezar la bicicleta, en enero.
Como no podría ser de otra manera en estas fecha, y ya que seguimos vivos... me despido con un

¡FELICES FIESTAS A TODOS!






lunes, 17 de diciembre de 2012

correr con... ¡raquetas!



Vaya por delante que no salí a correr. Pero terminé corriendo. Lo de ayer fue uno de esos momentos mágicos. Un claro ejemplo de catarsis, de liberación, de pureza ritual. Me estaba planteando si escribir sobre ello, o hacerlo sobre algo más tangible. Transmitir lo que pasó ayer no es tarea fácil, con lo que la parte de escritor que tiene mi cerebro opina que mejor hablar de cosas más terrenales y concretas. Pero la parte corredora de mi cerebro me dice que si consigo explicar mis sensaciones de ayer, habré compartido algo bonito con los tres o cuatro que me leen, y eso vale la pena. Asi que... lo intento:

Salí sobre las 8:30 de la mañana a andar con raquetas de nieve. Mi intención era subir hasta el ibón de Piedrafita a ritmo ligero. A esas horas la nieve estaba bastante dura, con lo que no me puse las raquetas hasta llegar a una zona en la que me hundía hasta los tobillos. Crucé el bosque del Betato y al llegar a la pista seguí por zona más pisada, con lo que pude coger un poco de ritmo. Antes de llegar al desvío del ibón subí por una ladera con un paquetón de nieve impresionante, con la única intención de machacarme un poquito y sudar. Ascendí, me desplacé en horizontal, y bajé de nuevo hasta el camino como pude. En este tramo me hundía casi hasta la rodilla. Se me salieron las raquetas unas tres veces. Al retomar la pista para dirigirme de nuevo hacia casa, aumenté otra vez el ritmo. Iba bastante acelerado y con música cañera en el iPod. Cada vez andaba más rápido, como los que practican lo del "nordic walking". Un movimiento constante. Un MRUA (movimiento rectilíneo uniformemente acelerado). Un-dos, un-dos, un-dos... Cuando estaba apunto de entrar en el bosque del Betato, me sorprendí dando ligeros saltos. El mantra estaba evolucionando hasta un estado de liberación. De repente me vi corriendo. Apoyándome con los bastones, con ritmo, y corriendo con las raquetas. Encaré la bajada por el hayedo del Betato. Estaba precioso, y al ser bajada y con una capa de nieve muy practicable, me embalé cada vez más. Música, hayedo nevado, yo corriendo... Sin darme cuenta llevaba un rato en otro mundo. En un momento dado volví a la realidad y sin detenerme me planteé si se podía correr con raquetas. La respuesta fue rápida: "Si, de hecho estoy corriendo con raquetas". Y seguí bajando. Saltando de lado a lado de un riachuelo que me acompañaba en el descenso. Era una mezcla de esquí, de correr, de andar... era algo nuevo para mi. Me volví a preguntar si era peligroso. La respuesta también fue rápida: "si me caigo, pues me caigo. Hostiazo al canto y punto". Y seguí corriendo. En varios momentos derrapé, pero seguí. "No me he caído. Sigo". La música me animaba. El entorno también. La bajada duraría unos 10 minutos, no creo que más, hasta que llegué al camino que une Tramacatilla con Piedrafita. ¡Joder! ¡Vaya subidón! Había hecho algo nuevo, y me había encantado. Ya que estaba, seguí corriendo, ya en llano, hasta casa. En un par o tres de ocasiones tuve que detenerme y andar. Correr con raquetas cansa más que con zapatillas, por supuesto. Este último tramo fue más "deporte" que "aventura". Pero la sensación de correr durante el tramo del bosque la recordaré durante mucho tiempo como algo... como algo difícil de explicar.
Como de costumbre, aquí dejo unas fotos de la salida.





 

 








lunes, 10 de diciembre de 2012

Correr descalzo


Vaya por delante que mi objetivo no es correr una maratón descalzo. Ni media. Ni tan siquiera un cuarto. No tengo objetivos "barefoot". Simplemente es una idea que me atrae, y sobre la que después de indagar un poco, he empezado a profundizar.
Descubrí esta filosofía (barefoot=descalzo) leyendo "Nacidos para correr", de Christopher McDougall. Si, el mismo libro que me introdujo en el mundo de los ultracorredores y las ultradistancias. El autor dedica una buena parte del libro a describir y justificar las bondades de correr sin calzado. Posteriormente, he ido leyendo artículos, visitando webs, viendo entrevistas a corredores famosos opinando sobre el tema, etc.
Como todo en esta vida, algo que en principio es sencillo se convierte en lo más rebuscado y complejo cuando hay negocio por detrás. Me explico con un ejemplo: una zapatilla para correr cuesta entorno a los 85 euros porque incluye materiales amortiguadores, protectores, absorbentes de impactos, etc. Una zapatilla minimalista, que en principio lleva la suela "pelada", una tela y cordones para atar, también cuesta 85 euros (mínimo). ¿Por qué? ¡Si lleva la mitad o menos de material! Porque "el barefoot" está de moda. No encuentro otra explicación. 

El tema en si es sencillo: desde el inicio de los tiempos los humanos hemos ido descalzos. Hemos sido corredores, cazadores, nómadas... una especie acostumbrada a desplazarse moviendo las patas, y por supuesto sin zapatillas deportivas.Desde hace muy poco tiempo (en la escala que abarca los últimos 20.000 años), nos hemos empezado a proteger los pies, al menos en el mundo civilizado. Y desde hace menos tiempo, lo hacemos con un calzado técnico que te cagas. ¿Motivos de que cada vez sea más técnico? entre otros, vender más.  
Sea como fuere, el cuerpo que hace unos siglos estaba acostumbrado a ir descalzo, se ha ido adaptando a correr "acolchado", con los consiguientes problemas de sobreprotección. Según esta nueva filosofía basada en antiguas costumbres, ahora pisamos mal inducidos por el calzado amortiguado. Cuando corremos entramos con el talón, cosa que no pasaría si fuéramos descalzos ya que nos lesionaríamos. Entraríamos con la parte delantera del pie. Con la zancada más corta. Además, dejamos de ejercitar ciertos músculos debido a que el [malvado] calzado acolchado y técnico nos corrige la pisada, y la desnaturaliza. Y todo esto deriva en lesiones. Lesiones que probablemente no sufriríamos si fuéramos como Dios nos trajo al mundo: descalzos. Hay un sinfín de teorías, literatura, material, asociaciones, etc. que giran en torno a esto. Y como en todo, cuando el río suena...
Mi opinión: algo de razón tendrán los defensores del "barefoot". Suena creíble, y como tal, no hay que rechazarlo. Simplemente, como en todo, hay que aprender a filtrar la información de entrada.
Mi otra opinión: digan lo que digan, yo llevo zapatos desde que tenía un año, y mi cuerpo ya está acostumbrado. Desacostumbrarlo a pisar como lo hace, podría ser más lesivo que los beneficios de ir sin zapatillas. Pero hay que tener en cuenta mi primera opinión.
Y mi tercera opinión: hay mucha tontería en este tema. Se abusa. Sino sólo hace falta ver las five-fingers, que por cierto cuestan más de 120 euros. Hay que meterle sentido común a esta moda.
vibram five-fingers
Mi futuro: voy a correr con calzado minimalista. Incluiré (empecé hace mes y pico) cada semana o cada dos, una sesión con zapatillas minimalistas, con el objetivo de trabajar un poco toda la musculatura de las piernas y obligarme a corregir algo la postura. Como una parte más del entreno. Pero sin abusar, ya que opino que a la larga podría ser perjudicial para mi salud el hecho de cambiar totalmente el estilo de correr que llevo desde hace 42 años

De todas formas, "nunca digas que de este agua no beberé". Quizás le encuentro el gustillo y en unos años me he convertido en un talibán del Barefoot.

mis zapatillas Merrell


Os dejo un video de Kilian Jornet hablando sobre este tema.





vi

viernes, 30 de noviembre de 2012

Balance de Noviembre

Noviembre ha sido un mes en el que he empezado a acumular. No he participado en ninguna competición, y me he dedicado a correr y a nadar.
Dos de las salidas por el Pirineo han sido acompañado, y la verdad es que si correr por allí es espectacular, hacerlo acompañado todavía lo es más. Vas comentando con el compañero lo bonito que es todo, lo bien que sienta, la suerte que tenemos de estar ahí... y te vas retroalimentando para, cuando terminas, poder decir: ¡JODER!, HAY QUE REPETIRLO.
También he hecho una salida nocturna, con el frontal. Y he intercalado algún día de series.

Bueno, como decía, mes de transición empezando a acumular. Las cifras que han salido son:

- he salido a correr  16 días, sumando unas 21 horas y  198 kilómetros.
- he nadado 8 días, sumando unos 12200 metros

De cara a Diciembre, seguir aumentando tanto en días, como en distancia. Será un mes peligroso, por la cantidad de festivos y compromisos sociales, pero vamos a ver si como mínimo no vamos a peor.
Este mes también tengo que ponerme los objetivos de 2013. Avanzo uno: Triatlon de Valencia en junio. 

martes, 27 de noviembre de 2012

Por el Valle de Izas

Vaya por delante que todavía me duran las agujetas. Este fin de semana me reencontré con el trail running puro. @AlexFiguerola (aquí su crónica) y yo hicimos una tirada larga por el Pirineo, antes de que esos parajes se vean definitivamente cubiertos de nieve, previsiblemente esta semana. El cuerpo me lo pedía desde hacía ya unos cuantos días, y el sábado se dieron las condiciones necesarias. No haré una crónica extensa. Sólo decir que salimos a las ocho de la mañana y regresamos sobre las dos, después de unos 36 kilómetros y 2000 metros de desnivel positivo. No estoy en mi mejor momento y lo noté, con dolores en los pies, tobillos, cuadriceps, estómago, lumbares... un dolor que iba saltando de un sitio a otro recordándome que el cuerpo es frágil, pero a la vez resistente. Y que gran parte de lo que nos frena está en la cabeza. Como siempre me ocurre después de este tipo de salidas, cuando llegamos a destino me sentí bien. Olvidé todos los momentos duros,  y me quedé con la satisfacción de haber hecho lo que hicimos, con las imágenes del Pirineo antes de que se cubra de blanco, con los estrechos caminos que nos fueron desgastando a lo largo de las horas, con el cuerpo magulladamente bien.

Os dejo unas fotos de la jornada. Son algo sosas, pero reflejan perfectamente la soledad, grandeza y belleza de las montañas por las que corrimos el sábado. ¿A que da envidia? :-)

















esta ha pasado por un filtro. Lo admito :-)

martes, 20 de noviembre de 2012

Nadar

Vaya por delante que soy un animal de tierra. Si Dios hubiera querido que fuera acuático me hubiera dotado de escamas. O de agallas. O aletas, o lo que sea... pero no: soy terrestre. Nací en Lleida y vivo en Zaragoza. En el interior. Paso los fines de semana y las vacaciones en la montaña. Hace más de 2 años que no voy a la playa, y no me importa. La película Waterworld me parece una auténtica mierda, de lo peor que he visto (de hecho ni la he visto terminar). En fin, que soy un animal de tierra, con los pies en el suelo. Y sabiendo todo esto... ¿Por qué leches se me ha metido en la cabeza la idea del triatlón?
No nos engañemos: nado mal. Bueno, nado peor. Nado como el culo. No se nadar. Y es que soy de tierra, de correr. Soy capaz de correr mucho rato seguido, y disfruto. Mientras corro, mi cuerpo experimenta unas sensaciones placenteras, mi cabeza se pone a pensar, o no, en función de lo que yo necesite ese día. A veces mientras corro dejo la cabeza vacía y simplemente me dejo llevar. A veces, voy repitiendo a modo de mantra una canción que me entra en la cabeza según el ritmo que lleven mis pies. A veces aprovecho para organizarme y planificarme, para poner las ideas en orden. Otras arreglo el mundo. Pero vamos, nunca pienso en que estoy corriendo.
Sin embargo, cuando nado... ay cuando nado! Sólo oigo mi respiración, las burbujas que salen de mi boca y mi nariz cada 3-4 segundos. Mi cabeza sólo piensa en que estoy nadando. Voy contando inconscientemente las piscinas que llevo nadadas. Voy fijándome en que el brazo izquierdo no sale suficientemente del agua, y que llevo las piernas bajas. El brazo derecho se abre demasiado. El tronco se balancea...  Y eso que desde que he empezado el master, hace ya casi tres meses, he mejorado mucho. Pero seamos sinceros: a mi edad no creo que pueda mejorar demasiado. Sólo aspiro a poder nadar lo suficiente como para terminar un triatlón.
Muchas veces cuando corro en alguna competición y llega ese punto en que abandonarías, pienso en los momentos en los que entrenaba y saco fuerzas de allí para seguir. Con lo que he entrenado, vamos a por el éxito. ¡Vamos a terminar! Pero con la natación me pasa lo contrario. Cuando entreno, llega muchas veces ese punto en el que abandonaría. Y pienso "con lo que disfrutarás cuando cruces la meta del triatlón...¡vamos a entrenar!
En más de una ocasión, hablando sobre correr, alguien me ha dicho "es que a mi correr no me gusta, me parece un auténtico rollo". Y mi respuesta siempre es la misma: "Pues no corras. Hay muchas otras formas de hacer deporte". Creo que a mi me pasa lo mismo en la natación. Me parece un auténtico rollo. Pero como tengo un objetivo claro, pues a joderse tocan. ¡A nadar! Espero encontrarle el placer a nadar antes de participar en un triatlón. Quizás cuando no tenga que estar pendiente de que estoy nadando, si llega ese día, quizás entonces disfrute.  El día que termine (si lo termino) un triatlón os diré si ha valido la pena acumular tantos metros nadados, tantos minutos haciendo algo que realmente, al menos a fecha de hoy, no me gusta. 

lunes, 12 de noviembre de 2012

Arte



Vaya por delante que hoy no hablaré de correr. Hablaré de arte. ARTE, en mayúsculas. La verdad es que a mi el arte no me emociona. He ido a muchos museos, he visto muchas catedrales, muchas pinturas, esculturas... y cada vez que eso sucede, me digo que tengo que aprender. Que algún día, cuando tenga tiempo, leeré sobre arte. Que profundizaré en el tema. Que el arte mola y que molaría saber más. Pero al poco tiempo, ese ansia por aprender, por ahondar, por profundizar, se desvanece y vuelvo a mi rutina, en la que el arte se reduce a contemplar la lámina de Sorolla que tengo colgada en el baño ("Niñas en el mar", por si a alguien le pica la curiosidad).
De entre todo el arte que me gusta en momentos puntuales, destacan los cuadros pintados con acuarela. Me gustan.  Me gustan tanto que en un cajón tengo desde hace 3 años, por estrenar, y guardado como un tesoro que algún día verá la luz, un libro para iniciarme, un bloc para pintar, pinceles y acuarelas. De calidad. Lo compré un día en el que vi claro que algún otro día acabaría pintando con acuarelas. No ha llegado el momento, y creo que tardará, pero la acuarela me produce unas ganas de aprender mucho más creíbles que las que me produce cualquier otro tipo de arte. ¿Y a que viene todo esto? ¿Cómo se enhebra con la temática de Piritrail.com?
La historia empezó hace ya unos 10 años, cuando descubrí las pinturas de Ricardo Montoro. Es un guía de montaña y un gran pintor. Cuando vi la primera, me encantó. Cuando vi la segunda, más. Y la tercera, todavía más. Creo que lo que más me gusta de sus pinturas, es que cuando las ves sabes que son suyas. Y si te gusta su estilo y temática, no hay más que decir. Pinta principalmente esquiadores y escaladores. Y desde hace poco tiempo, algún corredor. Es capaz de captar y dar movimiento a los personajes. Se percibe perfectamente si andan lento o si se mueven rápido, si la nieve está blanda o dura, si el esquiador se hunde o flota… Puro realismo.
Tengo dos cuadros suyos. El primero me lo regaló mi santa esposa por mi 40 cumpleaños (un esquiador) y el segundo, me lo regaló este año. Esta vez se trata de un cuadro hecho por encargo. Es un corredor de montaña, con su mochila. En concreto ese corredor soy yo. Y así está escrito, en pequeñito en la estela que deja ese corredor: “trail running, Valle de Tena, rider: Jordi Dalmau".

Quiero compartir ese arte con vosotros, porque estoy convencido que os gustará. Os dejo una muestra de ese ARTE con mayúsculas que de vez en cuando sale del pincel de Ricardo Montoro.




 








(Podéis ver más cuadros en su blog o en su página de facebook)

jueves, 1 de noviembre de 2012

Balance de Octubre

Este mes no había objetivo a la vista. El 29 de septiembre corrí la Maratón de Berlín, con lo que Octubre ha sido en principio un mes tranquilo (al menos en su primera fase).
Estoy intensificando la natación, todavía lejos de mi objetivo de una media de 3 días por semana.
Como novedad, he participado en mi primer duatlón, en Perdiguera  y he estranado zapatillas (Nike Arir Moto Plus 8)
Para fin de año me gustaría tener la natación y la bicicleta como algo introducido en mi rutina deportiva.

A lo tonto, las cifras que han salido son:

- he salido a correr  12 días, sumando unas 10 horas y unos 112 kilómetros.
- he nadado 7 días, sumando unos 9700 metros
- he ido en bici 2 días, sumando unos 38 kilómetros

De cara a Noviembre, nada en especial. Será un mes más de transición, en el que espero aumentar algo el volúmen pero tampoco demasiado. Sobretodo, a perfeccionar en natación.



lunes, 29 de octubre de 2012

Duatlón de Perdiguera: crónica



Vaya por delante que iba a probar. Probado, y prueba superada. Este domingo corrí mi primer duatlón. El duatlón cross de Perdiguera, de la serie Monegros-Man. La prueba consistió en correr 5 kilómetros a pie, 18 en bicicleta, y otros 2,5 a pie. Aunque no son distancias muy largas, tenía ganas de probarlo para ver como reacciona el cuerpo ante estos cambios de medios, para ver la logística de una prueba de este estilo, porque tengo como objetivo para el próximo año correr un triatlón, y por algún sitio hay que empezar. Ahí va la crónica.

El sábado quedé con Cesar para probar si su bicicleta y la mía le cabían en su  coche. Iba a ir con él, y no era cuestión de darnos cuenta el domingo de que teníamos un problema logístico. Cuando cogí la bici me di cuenta de que la rueda trasera estaba pinchada. Las cargamos en el coche, comprobamos que cabían, y nos emplazamos al domingo por la mañana. Por la tarde cambié la cámara de la rueda. Desmontar la rueda, cambiar la cámara, montar la rueda. ¡Ojo a este detalle!
El domingo a las 8:30 de la mañana cargamos las bicis y en poco más de media hora nos plantamos en Perdiguera. Hacía frío, mucho. Y viento. El día era soleado, pero frío y ventoso. Que raro en estas tierras... Recogimos el dorsal, preparamos las bicis, nos enteramos de como se harían las transiciones... En fin, lo que sería una toma de contacto con este nuevo escenario para nosotros. Tanto Cesar como yo somos corredores y novatos en este tipo de pruebas, en las que no se trata de “petardazo y a correr”.
Hasta poco antes del inicio de la prueba estuvimos viendo a las categorías inferiores corriendo sus duatlones. Es increíble ver a niños de menos de 10 años participando en estas competiciones.
Conforme llegaban los participantes,  me di cuenta de una cosa: allí había nivel. Yo iba con la bici y lo puesto. La gente iba con bicicletas "más que majas", con pedales y zapatillas automáticas para cambiarse de calzado en cada tramo, equipados con ropa de duatleta "pofesional", etc. Yo que iba a probar... Pues eso. Con lo puesto. Pantalón de correr, camiseta, sudadera y la bici.
A las once menos cinco, ya en mogollón debajo del arco de salida, vi que la mayoría de la gente que estaba allí eran ciclistas que además corrían. No corredores que además iban en bici, como yo. También había súper-máquinas, los que aspiraban a las primeras plazas. Pero el grueso del grupo, por su constitución,  no parecían precisamente corredores de fondo.

Salida, empiezo a correr y realizo los 5 kilómetros en 21:12, (a 4,14 min/km). Durante este tramo adelanto a bastante gente, y me da la impresión de que por poco que lo haga bien con la bicicleta, acabaré en una posición digna. Llego a la primera transición. Me pongo una sudadera, el casco, cojo la bici y a correr por el pasillo hasta volver a salir. Empiezo a pedalear. Es duro, y enseguida me empiezan a pasar corredores. Conforme pasan los kilómetros, me pasan más y más corredores. ¡Joder! ¿Tantos tenía por detrás? Es un no parar. Parece que sin esfuerzo, van pasando uno a uno. Gritan: "derecha!" y te pasan por la derecha. "Izquierda", y te pasan por la izquierda. Educados lo son todos. Y son muchos. En un punto en el que voy bastante rápido toco el freno de atrás y ... sorpresa: ¡no frena! Mierda, con lo del pinchazo de ayer seguro que he jodido el freno de disco al sacar y poner la rueda. Compruebo que frenando casi a tope algo se para la bicicleta, y ayudando con el de delante, controlo la velocidad. Por suerte el terreno no es muy técnico y no obliga a tirar de frenos. Hace viento, mucho, y se me hace pesado lo de pedalear. Me cuesta avanzar. Termino la primera vuelta, de 9 km. A por la segunda. Esta vez me pasan menos ciclistas (intuyo que pocos quedarán por detrás). Me cuesta pedalear, pero se me pasa más rápido que la primera vuelta. Llego a la segunda transición. Dejo la bici y el casco y empiezo a correr. Conforme cruzo el pasillo donde están las bicis veo que hay muchísimas en su sitio, lo que quiere decir que todos estos duatletas ya han pasado. He realizado los 18 km. en 1h 02m, a 17,3 km/h. Me doy cuenta que lo de la bici me ha puesto en mi sitio. A por el último tramo. Al principio, las piernas parecen de madera. Cuesta correr. Pero se que esto se me pasará, con lo que por mucho que duelan, corro. Corro y no lo hago mal. Adelantando a unos cuantos, y finalizo el tramo de 2,5 km. en 11:29 (a 4,35 min/km). Llego a la meta satisfecho de terminar mi primer duatlón y de estar entero, con la sensación de que si entreno algo más en bicicleta (bueno, de hecho, si entreno algo en bicicleta, porque desde junio pasado la he cogido 2 veces), tampoco lo haré tan mal. Al final, un tiempo de 1h35m y posición 280 de un total de 400 inscritos, el 68 de mi categoría (veteranos 1). No está mal. Cesar ha llegado 7 minutos antes que yo, el 189. En los 7 minutos anteriores a mi entrada, han entrado casi 100 corredores.
Como gracia final, cuando recojo la bicicleta  me doy cuenta de que la rueda de detrás va frenada. El freno no funcionaba bien, pero rozaba. Levantando el sillín y haciéndola girar, se frena antes de dar una vuelta entera. He corrido "con el freno puesto". ¡Hay que joderse! ¡Con razón me costaba tanto pedalear!. Aunque no es excusa, seguro que algo mejor me hubiera ido con una bici "en condiciones". Para la próxima ya lo  se: revisión íntegra del material previamente a la prueba.
En resumen, una gran experiencia. Tengo que mejorar lo de la bicicleta, pero nos lo pasamos bien, que en el fondo es lo que cuenta cuando se trata de un hobby.

Salida de la prueba.

Primera transición. Coge la bici y a pedalear.
Segunda transición. Deja la bici y a correr.

martes, 23 de octubre de 2012

Mi primera transición.



Vaya por delante que soy un novato. En 5 días voy a correr mi primer duatlón. En principio, algo sencillo: 5 Km. corriendo, 18 en bicicleta y 2.5 corriendo otra vez. ¿Qué es eso para una bestia como yo? ¡Yo que he corrido 75 kilómetros! ¡Yo que he participado en la Treparriscos, que son 90 en bicicleta! ¡ Yo que soy una máquina! ¡Yo! Pues ojito, chaval. A ver si te vas a lleva una sorpresa.

El domingo pasado, día lluvioso y embarrado, aprovechando que no había subido al pirineo salí a correr por la mañana. Mi intención era correr 40-50 minutos y para casa. Salí, corrí 40-50 minutos, y para casa. Pero cuando estaba llegando a casa me dije: "ya que no llueve, coge la bici y te das una vuelta", por eso de practicar "la mariconada" del duatlón del domingo. Cogí la bici y me fui a dar una vuelta de 19 kilómetros por camino de piedras y barro. Me cansé más de lo previsto, supongo que por la  dificultad de ir por terreno pesado. Pero aguanté bien. Cuando llegaba a casa me dije... "y hora dejo la bici y ya hago los 2.5 Km. para terminar el entreno, para estirar un poco". Para estirar un poco. Que infeliz. Allí es donde apareció la sorpresa:

Bajo al trastero, dejo la bici, empiezo a andar hacia la calle y ya noto algo raro. Subo la rampa del parking, salgo a la calle, empiezo a correr y... ¡joder! ¿qué leches me pasa? ¡si parezco gilipollas! No puedo correr. Me siento raro, las piernas me duelen por sitios que no sospechaba que existían, no avanzo, la gente de la calle me debe ver como alguien que lleva corriendo 15 horas y no se aguanta los pedos.... A medida que voy avanzando veo claramente que 2.5 Km. son muchos. Me pongo la excusa de que no he desayunado, y a ver si me va a dar un telele después de correr 9 kilómetros e ir en bici otros 19. Sumando son casi dos horas de esfuerzo, y sin haber comido. Cuando llevo 1 Km. me doy la vuelta. Las piernas ya más o menos van a ritmo normal, y no me siento raro. Pero vamos, ha sido increíble.  La transición de bicicleta a correr ha sido la experiencia más Kafkiana que he tenido últimamente. Ahora le veo la gracia a esto del duatlón. Ahora entiendo que 5+19+2.5 NO es una mariconada. El lunes y martes he tenido agujetas en las piernas, y muchas. Hacía tiempo que no me pasaba. Realmente lo de ir en bici y después correr es algo explosivo si no estás entrenado (mi caso)
Supongo que el domingo que viene, por el hecho de llevar el dorsal correré a ritmos más rápidos. Vamos a ver como reaccionan las piernas, y que tal llevo las agujetas el próximo lunes. Pero vamos: ¡Mola!


martes, 16 de octubre de 2012

Libros sobre corredores


¿O debería decir libros de corredores? Son dos cosas distintas. Hay que diferenciar. Los libros sobre corredores, pues son eso: libros escritos por alguien que puede ser corredor (o no) y que hablan sobre gente que corre. Los libros de corredores son libros escritos por corredores, que pueden hablar de correr, o no. Es una sutil diferencia, pero hay que tenerla en cuenta. Un escritor no-corredor que escriba se supone que escribirá medianamente bien, hable de lo que hable. Un corredor que escriba... puede que tenga talento o puede que escriba una auténtica bazofia.

Hoy por hoy me he leído varios libros sobre el mundillo de los corredores. Y de bastantes tipos de autores.
El primero que me leí fue "De qué hablo cuando hablo de correr", de Haruki Murakami. Lo compré un poco por casualidad. Fue una “diada de Sant Jordi”, paseando por los puestecillos de libros del Paseo de la Independencia. El día del libro suelo comprar alguno "totalmente a ciegas", que verse sobre una temática que me guste y cuyo autor desconozca. Escritor japonés, la palabra "correr" en el título, libro no muy gordo... Me lo compré, me lo lei y me encantó. Posteriormente vi que no había descubierto America, ya que ese libro era un best-seller de un autor mega-conocido. De hecho creo que es un eterno aspirante al Nóbel. Murakami es escritor y corredor. Se nota en el libro.


Más tarde, en concreto un año más tarde, cayó en mis manos "Nacidos para correr", de Cristopher McDougall. Ese me lo regaló mi hermana y me introdujo en el mundo de las ultra-distancias, del que todavía no me he desenganchado. Está escrito por un escritor, que a la vez es corredor. Da gusto leerlo. Entra muy bien si te gusta la temática. McDougall es periodista y corredor. El libro es un libro sobre corredores, escrito por un corredor. Buena combinación.





Una vez metido en harina, me compré "Ultra Marathon Man", de Dean Karnazes. Este está escrito por un corredor, y en el cuenta un poco de su historia personal. Es sorprendente lo que llega a aguantar el cuerpo humano. Karnazes es un corredor muy mediático, pero no escritor, y algo se nota en el libro. Libro de un corredor  sobre si mismo. Me gustó.


Tiempo después me compré - de golpe, aprovechando que era el día del cliente en una librería y hacían descuento - el de Kilian Jornet, el de Josef Ajram y otro de Dean Karnazes.
"Correr o morir", de Kilian Jornet, me sorprendió. No tenía ni idea de que iba hasta que empecé a leerlo. La verdad es que lo había tenido en mis manos varias veces y no lo había comprado, dando por hecho que un libro escrito por un corredor de 25 años, por bueno que fuera corriendo, no me iba a gustar como libro. Me equivoqué. Me lo leí despacito, lo saboreé, espacié su lectura en el tiempo para que no se acabara. Francamente creo que no lo ha escrito él, sino que Jornet habrá contado sus experiencias y alguien le habrá hecho el trabajo (Kilian, si no es así y llegaras a leer esto, cosa que dudo, pido mil disculpas :-)) En resumen, es un libro de corredores, escrito (?) por un corredor. Buena combinación. Buen libro.




Entre medias me ventilé en una mañana  "Dónde está el límite?",  de Josef Ajram. Al igual que el de Kilian iban por la octava o novena edición. Este se nota claramente que sí que lo ha escrito él. Me sorprende que haya más de una edición. Es un libro sobre un deportista y su filosofía de la vida, escrito por... supongo que por él directamente. No me gustó nada, lo reconozco. De hecho, me pareció malísimo y no lo recomiendo a nadie. ¡Vaya truño! Pero ahí está: nueve ediciones vendidas, con lo que posiblemente no se apreciar ese tipo de lectura. (Josef, si llegaras a leer esto, cosa que dudo, no te ofendas. Posiblemente no soy el target)


Ahora me estoy leyendo "50 maratones, 50 días" de Dean Karnazes. También escrito por él (se nota), me reservo la opinión para más adelante, cuando lo termine.




¿Alguna sugerencia para ampliar mi biblioteca?





martes, 9 de octubre de 2012

¿Y ahora qué?



Vaya por delante que no siento ningún vacío espiritual, ni una falta de objetivos, ni nada de eso que dicen que sientes cuando cruzas la línea de meta en una carrera que llevas meses preparándote. Para este año tenía establecidos 5 objetivos principales:

- Botifarunner: 20 Km. de montaña con 1000 m de desnivel positivo.
- Jorgeada: 75 Km. en llano, nocturna.
- TMT50: 50 Km. con poco desnivel, desértica.
- Aneto: 67 Km. de montaña con 3900 m de desnivel positivo.
- Berlín: 42 Km. sin desnivel, Maratón.

De los cinco, he finalizado cuatro (no pude con la Trans Montesblancos. Abandoné en el Km. 28). También he participado en alguna carrera más, como la cursa de la Mercè, o la subida a Peña Oroel. Puedo sentirme satisfecho, y de hecho me siento muy satisfecho. Pero no me quiero desviar del tema: Y ahora... ¿qué? ¿Qué hago? Todavía no ha terminado el año, y probablemente caerá alguna otra carrera. Todavía no ha terminado el año y todavía no me he puesto objetivos para 2013. Lo haré durante el mes de diciembre. Pero puedo avanzar por donde irán los tiros: Triatlón y Carreras de Montaña.


Las carreras de montaña me fascinan, no tanto por la carrera en sí, sino por lo que supone la preparación para llegar a correrlas. Correr por los pirineos es una sensación difícil de explicar. Te gusta o no te gusta. Para mí, es algo mágico. Me llena. Me siento libre mientras lo hago. Y lo seguiré haciendo siempre que tenga ocasión, cada fin de semana que esté allí.
La bicicleta y la natación ya no me emocionan tanto. Me gusta mucho la bicicleta, y no me importa nadar, pero son deportes que me tienen que servir para repartir la carga muscular, para hacer entrenamientos cruzados. Tanto correr... a ver si mi madre va a tener razón, y me voy a fastidiar algún tendón, ¡que ya tengo mi edad!
Si os fijáis, de los cinco objetivos de este año, sólo uno es menos que una maratón. Me van las ultradistancias, me va el estar mucho rato corriendo más que correr mucho durante poco rato.
 
Como nadar y montar en bicicleta son dos deportes que no me desagradan, ¿Por que no llevarlos un poco al límite? Esto, mezclando natación, ciclismo y correr, se llama Ironman: 3.8 Km. nadando, 180 Km. en bicicleta y 42 Km. corriendo. Y ese es el objetivo final. Finalizar un Triatlon en modalidad Ironman. Ser un Finisher. Deporte cruzado, disciplina ultra-distancia. Pero seamos realistas:  para el año que viene no entra. Pero para el 2014... 


En resumen: ¿Y ahora qué? Ahora, a seguir disfrutando corriendo, y también nadando y pedaleando.