martes, 26 de marzo de 2013

Botifarunner 2013: crónica

Vaya por delante que ha sido dura. Bastante dura, por no decir durísima (siempre hay que guardarse el superlativo para más adelante). Pero he disfrutado. No a lo largo de todos los minutos que ha durado la carrera, pero sí en general.
La Botifarunner de 2013 debería haberse celebrado a finales de febrero, pero las inclemencias meteorológicas lo impidieron. Se ha celebrado con un mes de retraso. ¿Y esto afecta? en mi caso, ha afectado. Desde finales de febrero me he dedicado en gran parte a nadar y un poco a pedalear. Pero a correr, lo que se dice correr... poco. Es lo que tenía planificado de cara al Triatlón de Junio.

El domingo desayuné a las 7:47, vi como Fernando Alonso rompía un Ferrari a las 9:03 y me bajé a buscar el dorsal a las 9:23. La mañana salió algo fresca y soleada, perfecta para correr. Este año corrían por primera vez Joan i Román. Otros repetíamos. Nos hicimos algunas fotos, comentamos lo duro que iba a ser y matamos los nervios como pudimos hasta las 9:55. Entramos en la zona de salida, instrucciones, aplausos, petardazo y... ¡Adelante!

el perfil de este año (click para aumentar)
Primeros dos kilómetros en llano. No he calentado nada, no fuerzo. Salen a 4'50" el km. Hora de afrontar la primera de las cuatro cuestas que tiene el endiablado perfil de la carrera en su quinta edición. A trote ligero al principio, y más flojo conforme la subida se encabrita, pero no dejo de correr ni de adelantar gente. Muchos corredores andan, pero esta cuesta es ancha y aprovecho para ir adelantando. Quiero pasar a todos los que pueda para no tener que ir en caravana en las siguientes bajadas y subidas. Este año han cambiado un poco el recorrido y esta primera subida es más larga, y con un repecho al final que se hace realmente duro. Llego al primer avituallamiento y me detengo medio minuto para recuperar el aliento y beber algo. Comento con Diego (un corredor de La Llacuna) lo dura que ha sido esta primera parte, y acto seguido encaramos la primera bajada. Diego se me pierde como una gacela. También me adelantan otros corredores. ¡Que malo soy bajando! Voy lento, no me fío de mis piernas y bajo en plan ultraconservador. Sin embargo, subiendo no debo ser malo del todo, porque a todos estos corredores los alcanzaré en la siguiente subida, me pasarán en la siguiente bajada, los volveré a alcanzar a la siguiente subida...  y entraremos prácticamente juntos a meta.

A lo que íbamos. Primera bajada - dura de cojones - y volvemos a pasar por el pueblo. Mis hijos y sobrinos me chocan la mano. Esto me da ánimos y encaro la segunda subida por el bosque. A media cuesta, me pongo a andar. A ritmo, pero andando. Esta va a ser la tónica a partir de este momento: subidas andando y corriendo, y bajadas al ralentí, frenándome, asegurando la pisada. A mi ritmito. En cada avituallamiento, situados estratégicamente en los puntos más altos del perfil de la carrera, me paro medio minuto mientras como frutos secos y chocolate, bebo, e inicio la bajada. Y así hasta llegar al punto más alto, situado en "el Puig Castellar", en el cual me tomo un gel e inicio el descenso final de 5 kilómetros que me conducirá hasta la meta. Duro también. El suelo, y el descenso. Cuando estoy a 300 metros de la linea de meta, veo a Xavi, mi hijo pequeño, que me está esperando. Al verme sale como una bala para avisar al resto de que estoy apunto de llegar. No le puedo seguir. Cuando llego, me aplauden y mi sobrino pequeño, Marcel, salta a la pista y cruza la meta conmingo (bueno, le saco un segundo). El reloj marca 2h31m. Ha sido dura. Bastante dura, por no decir durísima. Pero he llegado entero. Bastante entero. No digo enterísimo. Bocadillo de butifarra y cerveza mientras comentamos la carrera y esperamos a que vayan llegando todos. A la una y cuarto llegan los últimos del grupo de amigos.  La cara de satisfacción al cruzar la linea de meta lo dice todo. ¡Enhorabuena, finishers!

Aquí os dejo algunas fotos y el registro de mi garmin.

Corredores de la Llacuna

Con mi afición, antes de la carrera

Roman (1ª vez), yo (3ª vez) , y Joel (2ª vez)

Preparados...

Listos...
Ya!

Organizando "la post"

Bajada hacia la Font Cuitora

Los más rápidos


¡Otra a la saca!

Papá... ¿Por qué haces estas cosas?







martes, 12 de marzo de 2013

Piritrail en facebook


Vaya por delante que ya tardaba. Pero ya está. Desde hoy ya existe la  página de Piritrail en facebook. ¿Para qué? Pues de entrada sin un objetivo muy claro, pero estoy seguro que poco a poco se irá perfilando. La idea es dotar de entidad propia a algo que ya lleva tiempo existiendo. Un lugar en la red en el que mi parte corredora pueda expresarse, mostrar imágenes,  compartir artículos, difundir eventos, y quien sabe si algún día organizar alguno. Al menos quiero que sirva como espacio de consulta y participación para todos aquellos que les guste la montaña, correr por montaña, o simplemente leer sobre correr por montaña.
¿Todavía no le has dado al "me gusta"? ¡Ya tardas!



domingo, 10 de marzo de 2013

Deshielo

Vaya por delante que no he corrido todo lo que me hubiera gustado. Pero con lo que he hecho este fin de semana, he vuelto a recuperar las sensaciones que dejé en Diciembre, antes de que la nieve lo inundara todo y me impidiera salir a correr por los caminos pirenaicos de Tramacastilla de Tena.
El viernes por la noche estaba claro que el sábado tocaba correr. Y nada de asfalto: "trail running" puro y duro. Tenía dos opciones. La primera, asegurarme el tiro: coger el coche, bajarme a Biescas y correr por el camino que une Biescas y Sallent de Gállego. Por ahí seguro que no encontraría nieve. La segunda, bajar corriendo hasta Escarrilla y coger el camino de Crampas, que sube por encima del túnel hasta el Pacino. Estaba clarísimo que por ese camino encontraría nieve. La cuestión era cuándo. Cuánto rato podría correr antes de tener que dar media vuelta. Opté por la segunda.

Bajo por asfalto hasta Escarrilla y justo en la boca del túnel me desvío hacia la derecha para buscar el camino de Crampas, apenas a 50 metros de la carretera. Encaro el camino y .... ¡maldición! ¡Ya hay nieve! Si lo se me voy a Biescas. Al ser pronto, todavía está dura y puedo pasar por encima sin apenas hundirme. Se termina. Engancho camino. Puedo correr. A partir de ese punto, salvo algún trocito blanco que me obliga a andar, voy trotando (a mi ritmito, que estoy a principio de temporada). Me detengo, tomo alguna foto, sigo. Paro para ver y oír las cascadas que se forman por el deshielo. Este año tiene pinta de que estará todo muuuuy verde. Hasta que unos 20 minutos después, la cosa se empieza a complicar. Mucha nieve. Además, voy con pantalón hasta la rodilla. En algún momento me hundo. La nieve está dura, y corta. No me mojo, pero me fastidio las piernas. Hora de retroceder. Disfruto bajando, con cuidado, y una hora después me planto en casa. No ha sido una salida muy larga, pero me ha hecho ver que la primavera y el deshielo están a la vuelta de la esquina. Dentro de nada podré volver a correr por esos caminos como un ciervo. Dentro de nada, ¡que me busquen!


Inicio del camino. Pinta mal. 

Superada la nieve, se puede correr

¡Aquí se disfruta!

Trozos de nieve en el camino
 
y más

y todavía más

Llegados a este punto...

.... toca media vuelta


a casa

Esto ya huele a primavera.

martes, 5 de marzo de 2013

Total, es agua.

Vaya por delante que hoy es fiesta en Zaragoza. Estoy en el Pirineo. Esta mañana me he despertado escuchando las gotas de lluvia golpeando contra el tejado. Mierda. Tenía previsto salir a correr un rato por la montaña, a primera hora, mientras todos duermen. Me hace falta. Ayer me dejé la ropa preparada, incluso los microcrampones en la mochila por si el camino lo requiere. Como daban mal tiempo para hoy, incluso tenía un "plan B". Si el día se levantaba muy feo estaría la opción de ir a Panticosa a nadar. Allí hay piscina cubierta y por la mañana suele estar vacía. Este mes toca acumular metros nadando, pensando ya en el medio Ironman de junio. Pero lo que realmente me apetece es ir a correr un rato por el monte. Mi cabeza lo necesita. Y además, la piscina abre a las 10:30 con lo que el entreno interfiere en mis obligaciones familiares. Es lógico que lo primero que he pensado al abrir un ojo y escuchar las gotas golpeando el tejado haya sido... Mierda.
Salgo de la cama y me siento el poang de Ikea que tengo al lado de la ventana. Es cómodo. Estos suecos de  Ikea son realmente buenos. Veo como cae la lluvia. Lluvia fina, de la que va calando. Todo en calma. No hay gente. En casa duermen. Y yo, aquí sentado pensando que hacer. Aprovecho para organizarme un poco las ideas que me rondan por la cabeza, escribiéndolas en un papel y agrupándolas por temas. Me salen 9 temas distintos sobre los que tengo que prestar atención, tomar decisiones, realizar acciones, organizarme... uff!! Que agobio. Y sigue lloviendo. Me paso al twiter. Empiezo a ver como se ha despertado la gente. Parece que por tierras catalanas está lloviendo fuerte. Y por todas partes. Diría que un 75 % de gente a la que sigo son corredores. Sus comentarios son tipo "hoy tocará correr con lluvia", "aquí diluvia. ¿salgo?", "A correr! #noexcuses", "... correr y bucear", etc. Poco a poco me voy motivando. ¿Y si paso de nadar y me tiro al monte? En el fondo es lo que me apetece. Total, en la piscina también me voy a mojar.  Me leo la crónica de Ryan Sandes en la TransGrancanaria. El campeón. ¡Vaya máquina de tío! Me animo más. Por la ventana veo que no para de llover, pero creo que va a ser que sí. Que saldré. Total, es agua. Esto tiene que ser como arrancarse una tirita. Sin pensármelo dos veces, me levanto, me visto y me largo. En un minuto estoy corriendo bajo la lluvia. Lo que en el fondo quería hacer. Ya soy feliz.



viernes, 1 de marzo de 2013

Balance de Febrero

Vaya por delante que me hago viejo. Los jubilados alemanes terminan en Mallorca, Canarias o Marbella. Pero rara vez en Laponia o en los acantilados escoceses. Que listos son. Supongo que según maduras te das cuenta de lo bien que se está al solete. ¿Y por qué digo esto? Por que este mes he terminado hasta las mismísimas pelotas de la nieve, el viento y el frío. Tal cual. Normalmente no me importaba. Que había nieve, pues raquetas. Que hacía frío, pues me abrigaba. Que viento, pues a correr con cortavientos. Pero febrero ha sido pesado. Con viento, poca bicicleta. Y cuando he salido a correr he terminado con la nariz-garganta irritadísimas y pseudo-enfermo. La nieve me ha impedido correr por montaña, incluso se anuló la Botifarunner por nieve en La Llacuna (pueblo donde no es que suela nevar mucho, precisamente).
En fin, mes algo caótico y que me ha despertado las ganas de que llegue la primavera de una vez, todo florezca, y haga menos frío. Me hago viejo.

He equilibrado más o menos las sesiones de cada una de las tres disciplinas del triatlón. Las cifras que me han salido son:

He salido a correr 7 días que han supuesto 65 Km y 5.5 Horas.
He nadado 10 días, en total 12.500 metros
He salido en bicicleta 6 días, 188 km en 7:30 horas.

Para marzo, me centraré en la natación. Volumen las primeras tres semanas, y asimilación la cuarta. Bicicleta y correr también, pero el turno de la bicicleta será ya en abril. 

A pasar buen mes!