Vaya por delante que no he corrido todo lo que me hubiera gustado. Pero con lo que he hecho este fin de semana, he vuelto a recuperar las sensaciones que dejé en Diciembre, antes de que la nieve lo inundara todo y me impidiera salir a correr por los caminos pirenaicos de Tramacastilla de Tena.
El viernes por la noche estaba claro que el sábado tocaba correr. Y nada de asfalto: "trail running" puro y duro. Tenía dos opciones. La primera, asegurarme el tiro: coger el coche, bajarme a Biescas y correr por el camino que une Biescas y Sallent de Gállego. Por ahí seguro que no encontraría nieve. La segunda, bajar corriendo hasta Escarrilla y coger el camino de Crampas, que sube por encima del túnel hasta el Pacino. Estaba clarísimo que por ese camino encontraría nieve. La cuestión era cuándo. Cuánto rato podría correr antes de tener que dar media vuelta. Opté por la segunda.
Bajo por asfalto hasta Escarrilla y justo en la boca del túnel me desvío hacia la derecha para buscar el camino de Crampas, apenas a 50 metros de la carretera. Encaro el camino y .... ¡maldición! ¡Ya hay nieve! Si lo se me voy a Biescas. Al ser pronto, todavía está dura y puedo pasar por encima sin apenas hundirme. Se termina. Engancho camino. Puedo correr. A partir de ese punto, salvo algún trocito blanco que me obliga a andar, voy trotando (a mi ritmito, que estoy a principio de temporada). Me detengo, tomo alguna foto, sigo. Paro para ver y oír las cascadas que se forman por el deshielo. Este año tiene pinta de que estará todo muuuuy verde. Hasta que unos 20 minutos después, la cosa se empieza a complicar. Mucha nieve. Además, voy con pantalón hasta la rodilla. En algún momento me hundo. La nieve está dura, y corta. No me mojo, pero me fastidio las piernas. Hora de retroceder. Disfruto bajando, con cuidado, y una hora después me planto en casa. No ha sido una salida muy larga, pero me ha hecho ver que la primavera y el deshielo están a la vuelta de la esquina. Dentro de nada podré volver a correr por esos caminos como un ciervo. Dentro de nada, ¡que me busquen!
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| Inicio del camino. Pinta mal. |
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| Superada la nieve, se puede correr |
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| ¡Aquí se disfruta! |
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| Trozos de nieve en el camino |
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| y más |
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| y todavía más |
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| Llegados a este punto... |
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| .... toca media vuelta |
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| a casa |
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| Esto ya huele a primavera. |
Si las fotos son chulas, no me quiero imaginar la carrerita! Qué gusto poder disfrutar de ese paisaje!
ResponderEliminarSaludos
Quique
la carrera es increible, y más cuando se vaya del todo la nieve. Si algún día tienes intención de subir por tierras pirenaicas para comprobarlo... ¡avisa!
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