lunes, 25 de junio de 2012

Treparriscos 2012: crónica

vaya por delante que no soy ciclista, pero hace cosa de 7 meses me "engañaron" para realizar una prueba cicloturista que se celebra en el Valle de Tena. Mi amigo Pedro, que estaba recuperándose de una lesión en el hombro, se propuso correr la Treparriscos, la "hermana pequeña" de la Quebrantahuesos. Así se obligaría a salir en bicicleta para entrenar y ponerse en forma. La Treparriscos recorre una distancia de 83 km. con un desnivel positivos de unos 1000 metros. Sale de Sabiñánigo, pasa por varios pueblecitos pirenaicos, llega hasta Formigal y regresa al punto de partida. Le dije que sí. Que le acompañaba con la condición de que me esperara en las subidas y en las bajadas y en el llano. Ahí empezó el juego de "no, me tendrás que esperar tu", "no, me esperarás tu", "no, tu", etc. El tiempo nos pondría a cada cual en su sitio...
Hace un par de semanas me bajé la mountain-bike a Zaragoza para que me la ajustaran y le pusieran  cubiertas de carretera. Tenía la intención de salir algún día para no llegar al día de la marcha sin haber acumulado nada, pero me fue imposible. Por temas de trabajo, no salí ni un día, con lo que me plantifiqué el sábado a las 8 de la mañana con Pedro en la línea de salida, y con la fantástica cifra de 10km acumulados (de un día que salí con mi hijo por el carril bici a dar una vuelta).
Mi primera impresión: vaya cantidad de bicicletas juntas! tomamos la salida unos 2.100 corredores. Media hora antes había salido la Quebrantahuesos, con unos 8.000. Sabiñánigo estaba tomado por las bicicletas, y vaya bicicletas. ¡Eso si que debe ser un deporte caro! 3...2...1... petardazo, y a correr. La salida fue muy fluida. Enseguida encaramos la primera cuesta, y yo que no sabía donde estaba mi límite me lo tomé con muuuucha calma. Corriendo me conozco, pero en bicicleta, tuve miedo de desfondarme en la primera cuesta cual Indurain en el Tourmalet, y pagarlo el resto de carrera. Pedro siguió por delante con un amigo y afronté esta primera fase yo solo. Empecé a ver gente que había pinchado. Tuve pánico. Si yo pinchaba, primero: no se cambiar una cámara en menos de 20 minutos. Y segundo, no llevaba bomba de aire y Pedro no estaba. Así que recé para no pinchar. Subidas, bajadas, lento, rápido... hasta el primer aviso a navegantes. Una ambulancia recogiendo a una chica con heridas y rascadas múltiples. Tampoco me había planteado lo del ostión en una bajada. A lo largo de la jornada vi como 4 accidentes. Más adelante me estaba esperando Pedro (ahí me sentí seguro otra vez) y seguimos juntos. A partir de ese momento ya no se me fue. Pedro llevaba unos 2500 kilómetros acumulados desde enero. Está muy fuerte aunque él diga que no. En las rectas y bajadas se me iba, ya que aparte de estar más entrenado que yo, llevaba bicicleta de carretera, y quieras o no, se nota. Luego aflojaba un poco y me esperaba. Pero vamos, que fui pegado a su culo todo el rato. Paramos en todos los avituallamientos, nos lo tomamos con calma y disfrutamos. Las vistas eran espectaculares, sobretodo la vista de Sallent y la Foratata desde la presa de Lanuza. El día, algo fresco con algún rato de calor, pero ideal para ir en bicicleta. Los últimos 10 kilómetros, llanos, los hice totalmente pegado a la rueda trasera de Pedro. Chupando rueda. Y sin darle ni un relevo, que para algo está más entrenado que yo. Llegamos y entramos juntos, con un tiempo total de 4 horas 20 minutos (sin contar paradas, 4:05). Comimos algo, bebimos, hicimos alguna foto, recogimos el diploma y la medalla, y a casa a comer.
Fue una experiencia nueva para mi y que no me disgustó. Con una bicicleta de carretera y algo de entrenamiento hubiera sido mejor, pero me lo pasé bien tal y como fue. No descarto preparar algún duatlon de cara a la temporada que viene.
Aquí dejo algunas fotos de la jornada...

momentos antes de la salida

yo, disfrazado de ciclista

primeras cuestas...
 
primer aviso a navegantes

andando para sortear a la ambulancia

con Pedro, en Biescas


pegado a Pedro, de Escarrilla hacia Lanuza

avituallamiento en Sallent

más o menos, a mitad de recorrido

subida hacia Formigal

la Foratata al fondo

mi compañera inseparable

jueves, 21 de junio de 2012

Arco de Piedrafita

Vaya por delante que hacía tiempo que le tenía ganas. Lo había intentado varias veces, no como objetivo de la salida en si, sino aprovechando que pasaba cerca de allí. Me habían dicho que era fácil llegar, y me empezaba a mosquear el hecho de que después de tres intentos aún no lo había conseguido.
Suelo pasar corriendo muchas veces por la llanura que hay entre el ibón de Piedrafita y el camino que baja a la Cuniacha. Creo que se llama "Plana Terrosa". Es una de las rutas típicas de un par de horas que hago desde Tramacastilla. Desde esta llanura, que queda justo debajo de la Sierra de la Partacua, se ve el arco geotectónico, un arco de piedra natural situado en la base de la montaña. Varias veces, cuando pasaba por allí había intentado "trepar" hasta el arco. Digo trepar porque por donde lo intentaba (viniendo del ibón de Piedrafita) la montaña se enrisca, se empina, se llena de piedras y árboles y se hace realmente incómoda. El arco no se ve desde esa zona, con lo que tampoco había un referente claro de hacia donde ir. Ante la dificultad, me volvía y decía que ya lo intentaría otro día.
Este fin de semana me decidí a llegar, fuera como fuera. En teoría es un sitio de acceso fácil, y así aparece en los libros de excursiones. Me descargué el track GPS de wikiloc, lo cargué en el móvil y me lancé a correr. Cuando pasé el ibón, en lugar de dirigirme a la llanura y después subir, empecé a ganar altura entre pinos y pedreras. En el GPS veía claramente que acabaría cruzándome con el camino, ya que este seguía recto y luego daba un giro de 90 grados para subir, y yo estaba haciendo lo que sería la hipotenusa del triángulo rectángulo. Esta hipotenusa me costó. Camino sin marcar, cuestas empinadas, árboles, maleza... me desvié un par de veces de la ruta, pero consultando el GPS enseguida retomé la dirección correcta. Y de repente, como aparecido de la nada... allí estaba. Al fin llegué.
Es espectacular. Grande, macizo, y situado en un emplazamiento con unas vistas impresionantes. El pantano de Búbal, Panticosa, Tramacastilla, El Pueyo, Hoz de Jaca...
Desde allí, bajar fue facilísimo. Hay un camino bastante bien marcado y sin ninguna dificultad técnica. Ahora que ya se por donde se sube, lo incluiré en la ruta que realizo por esa zona cuando salgo a correr. Y por supuesto, habrá que ir con los niños. Es una excursión muy recomendable.










viernes, 15 de junio de 2012

Estoy vago

Vaya por delante que podría dar mil excusas. Justificarlo con lo complicado que es compaginar "salir a correr" con "cuidar niños" ahora que ya no van al cole por la tarde. O decir que necesito reposo después de bla, bla, bla. O que con este calor no tengo el cuerpo adaptado y sería "contraproducente". O que ... EXCUSAS! Estoy vago, y punto. Me cuesta arrancar. Mucho. Y no arranco. Me cuesta aprovechar una hora tonta. Me cuesta levantarme por las mañanas. Me da pereza tener que cenar después que el resto de la casa, cuando vuelvo de correr a las diez de la noche. La cosa es que pasan los días, y veo que en lo que llevamos de mes, sólo he salido a correr 5 días. Y estamos a día 15!
No se muy bien que es lo que  pasa, pero es un hecho. Mi vida está entrando en una rutina que no me gusta. Me estoy "dejando". Supongo que el agotamiento mental de la vida que tengo y que no está relacionada con el mundo del correr también influye. A los niños se les nota que se acercan las vacaciones, que hace calor, que llevan un curso entero a sus espaldas. A mi también se me debe notar.  Ayer me di cuenta de todo esto y esta mañana me he forzado a levantarme pronto y correr 10 kilómetros antes de ir a trabajar. Y lo bueno es que una vez superados los 15' de cama, durante los cuales una voz interior aprovechando tu estado de semi-inconsciencia te va cantando nanas para que no te levantes, para que cierres los ojos y en un segundo transcurra hora y cuarto, una vez superado esto, me he vestido, calzado, salido, y he disfrutado del amanecer como hacía tiempo que no disfrutaba. Me he sentido bien, ligero, ágil, en forma, sano... Me he preguntado por que dejé de salir a correr por la mañana con lo bien que me sienta, durante, y después de hacerlo. Y me he prometido que la semana que viene saldré todas las mañanas, con alevosía, sin que se entere nadie en casa. A escondidas. Tratando de no despertarles. Como hacía antes, cuando no estaba vago como estaba hasta ayer.
Ya os diré quien gana, si el pequeño demonio que tengo en el hombro izquierdo, o el pequeño ángel que tengo en el derecho cuando toca vestirse de corto y salir a correr.


lunes, 11 de junio de 2012

Carros de Foc

Mi siguiente objetivo para 2012 es "Las dos caras del Aneto", el 28 de Julio. Son 67 km y 3870 metros de desnivel positivo acumulado. Esta vez el entrenamiento tiene que ser en montaña y acumulando desnivel. Y para esto, me va venir al dedillo la semana de vacaciones que me ha preparado Ana, la segunda semana de Julio: nos vamos de travesía por el Parque Nacional de Aigües Tortes y el Estany de St. Maurici.  Vamos a realizar una ruta circular, la "Carros de Foc" siguiendo a ratos la GR11, a ratos caminos marcado simplemente por hitos,  y durmiendo en los refugios de Mallafré, Colomina, Estany Llong, Ventosa y Colomers. Está previsto que andemos del orden de 60 kilómetros, y que acumulemos un desnivel positivo de unos 4600 metros. No está nada mal!
La verdad  es que hace muchos años (pero muchos) que no me preparo una mochila para más de un día. Cada uno de los últimos 3 veranos he pasado una noche en tienda de campaña con los niños, acampando después de andar un par o tres de horas, pero vamos, sin complicarnos mucho. Tienda de campaña, sacos de dormir, linterna, cena, desayuno y poco más. Ahora va a ser distinto. Dormiremos en refugios, con cena y desayuno incluido, pero con la casita a cuestas para el resto del día. Ropa, aseo, comida, "utilidades"... todo lo que se pueda necesitar durante una semana.
Tengo ganas. Tengo ganas de pasarme una semana desconectado de la civilización (aunque supongo que no seremos los únicos que estamos por allí, je,je...) Tengo ganas de pasarme una semana andando por el Pirineo, rodeado de montañas, árboles, agua, naturaleza... Tengo ganas de estar entrenando sin darme cuenta de ello, porque en el fondo, la carrera del Aneto será más o menos lo mismo pero del tirón.Ya os contaré.

ruta aproximada que vamos a seguir (click para agrandar).

lunes, 4 de junio de 2012

Trans Montesblancos Trail 50: crónica

Vaya por delante que ha sido mi primer DNF (Did Not Finish). Estaba preparado para una carrera larga y al sol, pero no para lo que me encontré. En el km 22 decidí que iba a parar en el 28, que coincidía con el tercer avituallamiento tentadoramente situado a 800 metros de la salida/meta.
Llevaba dos semanas saliendo a correr al mediodía con temperaturas de entre 29 y 32 grados, lo que se puede considerar calor cuando las semanas anteriores estábamos a unos 23. Había acumulado kilómetros, algo de desnivel, y en teoría, mi cuerpo se había empezado a adaptar al horario de verano. Al sol.
Tras los nervios de última hora sobre que cosas debía llevar para este tipo de carreras me planté en La Puebla de Alfindén a las 12 del mediodía, recogí el dorsal y la bolsa del corredor, y me cambié. Mochila para llevar geles y barritas energéticas, el teléfono, 2 bidones (uno para bebida isotónica y otro para agua) y alguna cosilla más. Gorra, gafas, crema solar por un tubo... bien preparado. Se acercaba la hora. Nervios, saludos, encuentros, control de material y a la una... salimos. Iba con Pablo y con Lorenzo, conocidos del grupo Andandaeh.
Empezamos a correr a un ritmo conservador sabiendo lo que nos esperaba. Los primeros kilómetros fueron duros, mucho sol, mucho Sol, mucho más de lo esperado. Pablo se descolgó pronto y seguimos Lorenzo y yo. En el km 7 el agua que llevaba en el bidón estaba para hacer infusiones. Me la echaba por encima y era como una ducha de agua caliente. Llegamos al 10 bastante tocados, y allí nos esperaba una botella de litro y medio de agua fresca. Comí, repuse agua en los bidones, bebí (creo que demasiado) y me refresqué con la que quedaba. Seguimos corriendo. La cosa iba mucho mejor después de beber y refrescarme, pero aparecieron las primeras molestias en forma de flato, tanto a Lorenzo como a mi. En el km 15 empecé a notar nauseas y el pulso acelerado. Mi corazón iba bastante más rápido de lo normal, y eso que el ritmo era muy lento. El pulso ya no me bajaría ni andando. El calor era sofocante. Andando y corriendo llegamos al kilómetro 19, segundo avituallamiento. Paramos cinco minutos, bebimos, comimos, nos refrescamos... y emprendimos la marcha de nuevo. A los dos kilómetros volvía a tener el ritmo cardíaco disparado. Andando bajaba un poco, pero enseguida volvía a subir. Le comenté a Lorenzo que seguramente abandonaría en el tercer avituallamiento, aprovechando que estaba al lado del pueblo. No tenía ganas de correr. No me apetecía. Él siguió su camino y yo me quedé atrás. En el km 23 lo decidí del todo. Iba a ser mi primer DNF. Hay días en que el cuerpo no puede y la cabeza sí, y entonces sacas fuerzas de donde sea. Y hay días en que el cuerpo no puede y la cabeza tampoco quiere. Ese día no me apetecía correr. No quería estar allí, y punto. Llamé a Ana y le dije que lo iba a dejar. Que estaba bien, pero no seguiría. Ante la perspectiva de pegarme 4 horas más, medio corriendo, medio andando, con mal cuerpo, y pese a que se estaba levantando brisa y probablemente iba a haber tormenta... pensé que lo más sensato sería dejarlo. Y así fue: llegué al kilómetro 28 después de 3h45, bebí y dije que abandonaba. Tomaron nota y me dijeron que habían pasado 53 personas antes de mi (de los 100 que salimos), y que había abandonado mucha gente. Me dirigí a la meta andando (1km). Durante este kilómetro me sentí bien. Creo que tomé la decisión acertada. Llegué muy entero dentro de lo que cabe, y me encontré a Pablo quien había abandonado antes. Coincidí con Fran y más gente de Andandaeh que iban a correr la de 23km. Nos saludamos, les conté el infierno que era aquello y les animé en la salida. Ducha, a casa y me subí al Pirineo. "A la fresca"
He leído que alcanzamos los 43 grados, que abandonaron 37 personas, he leído crónicas de gente que vomitó varias veces pero terminó, gente que terminó en nueve horas y media... fue dura. Muy dura. Claramente mi cuerpo no estaba preparado para tanto calor y lo mostró en forma de pulsaciones altas. No es agradable andar o correr con esas pulsaciones y más con una perspectiva de 3 o 4 horas por delante y sin ganas.
La decisión no fue nada difícil. No fue traumática. No se debió a que de estar tan jodido decidiera retirarme. Simplemente había salido para disfrutar de una sensación nueva, y no estaba disfrutando nada.
De forma natural, decidí poner fin. No había salido mentalizado para acabar como fuera, ni me había planteado que hacer si me sentía mal. Me pilló por sorpresa, y por eso lo deje. Porque no disfrutaba nada y tampoco tenía como objetivo acabar a cualquier precio.
En cuanto a la organización, un 10 para Alfonso y el resto. Gracias a todos los voluntarios. Enhorabuena por haber conseguido organizar una carrera que tengo claro que será un referente en el mundo de las "Desérticas", y además, ¡al lado de casa!
Ahora, a olvidarme de los calores extremos y a preparar el siguiente objetivo: las dos caras del Aneto, el 28 de Julio. 

Aquí dejo algunas fotos de la jornada

Antes de la salida


Con Pablo y Lorenzo, antes de la salida

Con Alfonso (Almasy) y Bea, organizadores

Todos a la sombra minutos antes de la una

a punto de subir una cuesta

uff...

Lorenzo reponiendo agua

reorganizándome en el segundo avituallamiento

Y en este punto, decidí que iba a retirarme