martes, 30 de diciembre de 2014

Un propósito: escribir

Vaya por delante que me gusta escribir. Sino no escribiría este post. Quiero decir que si no me gustara escribir, no escribiría lo que estoy apunto de escribir en esta entrada en concreto, no que si no me gustara escribir no escribiría en general. Esto esta claro,  ¿no? ¡Quién iba a escribir si no le gustara!

A ver, que me explico: este post va de mis propósitos de año nuevo, y de entre todos, hay uno que reza literalmente:
  •  escribir más; escribir de forma ordenada lo que se me pasa por la cabeza cuando salgo a correr y se me pasan cosas por la cabeza
Si, ya se que como objetivo tiene un título un pelín largo, pero que se le va a hacer. Salió así.  Los otros objetivos son del tipo:
  • alimentarme de una forma más sana
  • estar más con la familia
  • reciclarme en temas relacionados con mi trabajo
  • ponerme fuerte como un toro para terminar la ultra del Montblanc de forma digna un año de estos
  • retomar la guitarra
  • bla bla bla
  • blablá, blablá, blablá….
y un sinfín de cosas más que te puedes proponer una vez ya has dejado de fumar y ya has estado apuntado a un gimnasio.

Como decía, entre todas estas ideas de cosas que se puede uno proponer, está escribir. Dijo José Martí que «hay tres cosas que cada persona debería hacer durante su vida: plantar un árbol, tener un hijo y escribir un libro». Yo añadiría alguna más que también está bien, pero todavía no tengo el renombre literario suficiente ni la credibilidad como para que mis sugerencias pasaran a la historia. (nota mental: escribir un post en el que todo el mundo pueda aportar en forma de comentario una cosa que se debería hacer sí o sí antes de morir).
He participado en la reforestación de un bosque y tengo hijos. Me queda lo de escribir un libro, no un gran libro, sino algo modesto.  Escribir me gusta, y es una actividad que me relaja. De la misma forma que me relaja estar corriendo varias horas por la montaña, también me relaja estar delante del ordenador escuchando música de fondo y escribiendo lo que se me va pasando por la cabeza. Al igual que cuando corro, es mi momento.
Me conformo con que me salga un ensayo sobre la temática de este blog: correr como hilo argumental, pero mezclado con un poco de todo lo que rodea al correr y desgranando las pajas mentales que se me van ocurriendo mientras corro. Muchas ideas ya las he expresado a lo largo de los tres años y medio de vida de Piritrail.
No aspiro (de momento) a ser finalista del Premio Planeta. Me conformo con encontrar esos ratos que me tengan entretenido delante del ordenador y conseguir escribir el ensayo. Y si lo consigo y alguien se lo lee, pues mejor.

¡Feliz 2015!




miércoles, 17 de diciembre de 2014

crónica de un entreno

Vaya por delante que no soy de los que después de salir a correr, va y lo twittea. Y ojo: que no tengo nada en contra de quienes lo hacen. De hecho, antes lo hacía. Pero ya no lo hago. Hace un par de años que dejé de hacerlo. Primero publicaba en twitter o facebook la distancia que había corrido y el tiempo empleado. Después, pasé a contar sólo las salidas "interesantes" por montaña. Ahora sólo publico un resumen mensual de mi actividad y las crónicas de carreras. ¿Por qué? Creo que simplemente porque no me aporta nada ir contando todo lo que hago en el día a día, pero si que me gusta compartir con los que me leéis  cómo ha ido el mes en general o una salida o carrera en particular.

Esta vez me apetece compartir un entreno. En concreto, el que hice ayer. Terminé muy a gusto y simplemente por esto me apetece contarlo.

Estrenaba zapatillas. Unas New Balance M1080G3 de la temporada pasada que había pedido en Amazon. Hace poco estrené unas Brooks Ghost 7, pero no me acaban de ir bien del todo. Iré alternando entre las dos. Total, que ayer me llegaron las NB, me las calcé,  y a las 19:45 salí de casa.

Estoy entrenando para la maratón de Sevilla, en Febrero. Como el año pasado me fue muy bien, este año repito con Juan como entrenador. El me va marcando las sesiones y adaptándolas a mi evolución. Ayer tocaba:

calentamiento + 3x1600 + 4x400 Rec 1:30 entre series y 2:30 entre bloques + enfriamiento

O lo que es lo mismo, correr suave hasta el parque, tres veces correr 1600 metros descansando minuto y medio, descansar dos minutos y medio, y cuatro veces correr 400 metros descansando minuto y medio cada vez. Y luego, correr suave hasta casa.

Este es el resumen de la actividad, capturada con el reloj que llevo para entrenar. En total, una hora desde que salí de casa hasta que volví. Unos 10.5 kilómetros y una frecuencia cardíaca media de 146, aunque la máxima llegó a 185.



Las series, para los que no lo sabéis, hay que hacerlas dándolo todo (a fuego, como dicen algunos que yo me se), pero teniendo en cuenta que cada una debe ser más rápida que la anterior. Hay que contenerse y no reventar a la primera. Correr fuerte pero sabiendo que después debes repetir, y repetir más fuerte. O sea que, a fuego pero no del todo.  
Otra cosa que me enseñó Juan, es que las series no se hacen con el GPS del reloj para saber la distancia. Hay que ir a un sitio (el Parque Grande en mi caso) donde las distancias estén marcadas y guiarse por ellas. El GPS no es preciso, y puede marcar más o menos metros. Seguir las marcas del parque es más preciso: si hay marcas cada 100 metros, 6 marcas son 500. Tal cual.

Esto es lo que corrí. Desde casa hasta el parque, unas vueltas por allí, midiendo la distancia con las marcas que hay cada 100 metros, y regreso a casa.


y aquí están los tiempos que me salieron:

1600 en 6'27"   (ritmo de 4:01 min/km)
1600 en 6'19"   (ritmo de 3:56 min/km)
1600 en 6'10"   (ritmo de 3:51 min/km)

400 en 1'26"    (ritmo de 3:35 min/km)
400 en 1'22"    (ritmo de 3:25 min/km)
400 en 1'23"    (ritmo de 3:25 min/km)
400 en 1'18"    (ritmo de 3:15 min/km)






A parte de lo que castiga a la musculatura el hecho de correr de forma explosiva, la clave de poder hacer bien las series es recuperar bien las pulsaciones en el tiempo que se descansa entre una y otra. Si no recuperas, es casi imposible mantener una velocidad alta cuando llevas parte del entreno. Y esto se consigue a base de entrenamiento. En mi caso, y supongo que debido a que corro por montaña y eso trabaja el cardio que no veas, esto lo hago bien. Bajo rápidamente de pulsaciones. Y esto se ve en la gráfica de valores que registró el pulsómetro. Se ve como el pulso sube rápidamente, se mantiene durante la serie, y baja rápidamente durante el minuto y medio que paro antes de empezar de nuevo.

Aquí se ve claramente como fue mi corazón durante la hora que duró el entreno. Primero trote de 12 minutos hasta el parque a unas 145 pulsaciones, después las 3 series de 1600  con su descanso antes de cada una, el descanso antes de las de 400, y las 4 series de 400. Descanso, y trote hasta casa.



En esta otra, se ve como el ritmo al que va la patata (en blanco) está sincronizado con la velocidad (en naranja). A velocidad máxima alcancé las 185 ppm. Cuando la velocidad cae a cero, el corazón baja pulsaciones rápidamente hasta unas 100.



Una vez finalizadas las series, trote cochinero hasta casa, algo de estiramientos y a la ducha. Cuando terminas un entreno de estos notas las piernas cargadas, incluso algo doloridas. Supongo que el aporte de sangre que necesitan durante el esfuerzo, el que hace que el corazón se acelere para llevar el extra de oxígeno que piden los músculos, provoca una serie de alteraciones en las piernas que te las deja tocadas un rato, pero a la vez notas una agradable sensación de haber hecho un buen entreno en apenas una hora que compensa cualquier dolorcillo. Y esos dolores no son más que el resultado de algo que hace que mejores día a día. Bienvenidos sean. A la postre al día siguiente habrán desaparecido :-)










martes, 2 de diciembre de 2014

Carrera de montaña Mularroya: crónica

Vaya por delante que esta tampoco formaba parte de mi calendario del 2014. Pero aprovechando que ese fin de semana nos íbamos a quedar en Zaragoza,  que se habían apuntado nueve o diez del club, y que el Pisuerga pasa por Valladolid... me inscribí. ¡Y que bien hice!

Mularroya es una carrera de montaña. Siendo puristas, de "baja montaña". Tiene salida y llegada en La Almunia de Doña Godina, a una media hora de Zaragoza. Transcurre por pistas, senderos y caminos, algún trocito entre pinos, y tiene un desnivel positivo de unos 750 metros. La distancia de 25 km. la convierte en una carrera en principio bastante rápida.

La semana de antes anunciaban lluvias torrenciales durante todo el fin de semana, incluyendo la hora de la carrera. Todo apuntaba al diluvio universal. Todos esperábamos que el sábado por la tarde se cancelara la carrera.  Al final no fue así. Salió un día nublado, con intervalos de lluvia fina y con el suelo mojado y algo de barro en algunos tramos, pero nada mas. Un buen día para correr, con el freno echado en las bajadas, pero en definitiva un buen día para correr.

Me recogieron a las 7:45 a.m. del domingo (si, si... madrugón en domingo para ir a correr) y llegamos a La Almunia sobre las 8:30. Recogida de dorsal, fotos, saludos, dudas de última hora sobre si salir con chubasquero o no, si salir con guantes o no, etc. A las 9:30 salíamos como galgos, con guantes que me quitaría en 10 minutos y con el chubasquero atado a la cintura. Encaramos los dos primeros kilómetros a un ritmo de 4:30-4:45 minutos el kilómetro. A partir de ese punto empezó un sube-y-baja no muy pronunciado que me permitíría ir corriendo despacio en las subidas, y correr algo más rápido durante las bajadas. Corrí solo. A mi ritmo. A lo largo de todo el recorrido adelanté y posteriormente me adelantaron. Me pasaron, y posteriormente yo les pasé. Nos fuimos cruzando, pero cada cual a su ritmo. Como ya he dicho en alguna ocasión, si vas al ritmo de otro te agobias, ya sea por ir mas lento o por ir más rápido de lo que ese día te pide el cuerpo. En carreras en llano en las que clavas un ritmo y lo mantienes constante es muy fácil correr con alguien. En montaña y con desnivel, dificilmente coincides con el ritmo de otro durante mucho rato.

Y lo dicho: yo a mi ritmo. Y así fui pasando kilómetros, subiendo y bajando e intentando no resbalar y echar al traste la carrera. Fran me había dicho que los últimos kilómetros eran muy corribles. Que me reservara. Y así lo hice. Y puse a prueba el entreno de estas últimas semanas. Y después de 21 km y 750 D+  fui capaz de mantener ritmos de 4:35 durante los siguientes 4 km. Y vi que el entreno surgía efecto. Y entré en meta en 2h29m . Y estuvo bien.

Aquí os dejo unas fotos de la jornada.

Parte del equipo Andandaeh


Selfie antes de tomar la salida

Primeros kilómetros

Las bajadas, con cuidado
Entrada en meta

Picoteo para reponer fuerzas

 y aquí, el registro de la carrera. http://www.movescount.com/moves/move46572882






lunes, 1 de diciembre de 2014

Balance de Noviembre

Vaya por delante que así ha sido. Que voy bien. Decía en el balance de Octubre que esperaba ver como a finales de Noviembre los tiempos en los entrenamientos serían mejores que en Octubre. Que se empezarían a notar las mejoras del entreno de calidad. Y así ha sido. Voy bien.

Noviembre ha sido un mes en el que he participado en dos carreras que no entraban en mis planes iniciales. He corrido la media maratón de Huesca y la carrera de montaña (más que montaña, "de caminos") de Mularroya. Y los resultados han sido muy satisfactorios. La media de Huesca, en 1h31. Y la de Mularroya (25.8km, 770D+) en 2h29. Y lo mejor, es que en ambas he conseguido mantener ritmos altos sin agobiarme mucho. Esto es lo que necesito para el Maratón de Sevilla dentro de 3 meses. Ritmos fuertes y sostenidos.

Este mes también he empezado ya más en serio a nadar, incluso a coger la bicicleta. Las cifras que han salido son:

  • he salido a correr 16 días, unos 228 km en aproximadamente 22 horas.
  • he nadado 6 días, un total de 6200 metros
  • he cogido la bicicleta de montaña 1 día, 49 km en 3.45 horas 

Para diciembre: seguir con el entreno de calidad, seguir nadando y coger algún día más la bicicleta. Este mes tenemos las fiestas navideñas y de fin de año. Y cenas. Días cortos, frío, lluvia,  viento... Vamos, que no está fácil para seguir un plan de entreno más o menos serio, pero habrá que intentarlo. Ya os diré.

bye bye, November...

lunes, 17 de noviembre de 2014

Media maratón de Huesca: crónica

Vaya por delante que tres días antes de la carrera no me había apuntado. Y no es que no me decidiera, no. Es que no entraba en mis planes una media maratón en estas fechas. Pero mira tu como son las cosas, que se cancelaron un par de temas que tenía para el fin de semana y me quedó el domingo por la mañana libre y en Zaragoza. Una extraña conjunción que, añadida a que unos cuantos del club iban a ir a Huesca... me hizo decidir. El viernes me apunté.

Llevo apenas un mes entrenando en asfalto. Tengo molestias musculares en el glúteo y en el muslo derecho.  Me siento algo pesado. No estoy en el momento de forma en el que espero estar a finales de febrero para correr la Maratón de Sevilla. Pese a esto, decidí ir.  A correr y a disfrutar. Al tiempo que saliera. Sin presión. La media de Huesca es la primera media maratón que corrí, hace ya 4 años. En 2010 empleé 1h37, y estaba bastante en forma. Esta vez, 4 años más viejo y sin entrenar...  me conformaba con bajar de 1h40.

El domingo a las 08:15 me recogió Gorka y nos fuimos a Huesca. Allí nos encontramos a Quique con su familia. Quique me dijo que más o menos iría como yo, sin apurar. Gorka salía a ver si bajaba de 1h30. La mañana era fresca, pero con sol, un día ideal para correr.

Dos vueltas a un circuito de 10.5 Km. Salimos. Cada vuelta tiene una parte inicial que recorre las calles de Huesca durante unos 3 Km. Es un tramo con bastante animación. Depués el recorrido sale a una zona de polígonos con largas y tediosas rectas, y vuelve al punto de partida. La parte de la ciudad es eso: animada. La parte del polígono es eso: aburrida y tediosa. La primera vuelta la di con Quique. La segunda, me vi animado y apreté un poco el ritmo. No me dolía la cadera (apenas) y sólo tenía una ligera molestia en el pie. Corrí solo, intentando no bajar el ritmo en los últimos y aburridísimos kilómetros por el polígono, antes de entrar en Huesca y afrontar la recta final.

Entré con un crono de 1:32:44. Ni en mis mejores sueños me podía haber imaginado este tiempo. Eso sí: por la tarde mis piernas eran un poema. Una bonita forma de pasar un domingo por la mañana. Un paso más hacia Sevilla.

Hoy ya estoy mucho mejor :-)

Yo, a pocos metros de la meta

Gorka, la máquina.


Quique, fresco como una rosa



Equipo Andandaeh en la media maratón de Huesca 2014

martes, 4 de noviembre de 2014

Balance de Octubre

Vaya por delante que técnicamente octubre pertenece a otoño. Pero aunque los hombres del tiempo dijeron que fue a finales de septiembre, ha sido este el mes en el que ha terminado el verano. Y ya tocaba. Al fin. Tengo ganas de estrenar la camiseta térmica que me regalaron en la Ultra Trail de Guara-Somontano. A este paso me veía con camisetica de tirantes hasta pasado reyes. Pues no: Octubre ha pasado, y el frío ha llegado. ¡Viva el otoño!
Y Octubre ha sido el mes en el que he corrido la última carrera que tenía planeada para este año. Después, descano de nueve días y vuelta a la carga, esta vez cambiando totalmente el chip y enfocado a correr una maratón dentro de tres o cuatro meses. Aparcamos por unos meses las tiradas largas y lentas, las salidas por montaña del Tramacastilla, y volvemos al entreno de calidad, a las vueltas por el Parque Grande de Zaragoza.

Las cifras que han salido este mes son:

  • he salido a correr (asfalto) 12 días, unos 113 km, unas 10  horas.
  • he salido a correr (montaña) 1 día, 102 km, 21:45 horas.
Noviembre será un mes en el que entraré de lleno con los entrenos de calidad que ya he empezado durante la segunda quincena de Octubre. Toca medir tiempos y mejorarlos. Toca ver como las series de la última semana de Noviembre serán más rápidas que las de la primera. ¡Espero!

y... ¡hola Noviembre!

lunes, 27 de octubre de 2014

Vuelta al asfalto

Vaya por delante que si viviera en la montaña sería un corredor de los que pisa poco el asfalto. Pero vivo en Zaragoza,  y por aquí montaña hay poca.Y asfalto mucho. También hay pistas y caminos, pero montaña, lo que viene siendo montaña... no. Es lo que hay.
Estamos acercándonos sin remedio a esa época del año en la que el día es corto, en la que suele hacer frío y en Zaragoza, para mas inri, hace un viento que tumba a un gorila. Época del año en la que cuando te vas al Pirineo el fin de semana te lo encuentras nevado. Época en la que, al menos a mi, no apetece demasiado correr, o como mínimo en la que da pereza salir de casa.  Y es por este motivo que al igual que el año pasado, me voy a preparar una maratón. Una maratón de asfalto. Esa carrera de 42 kilómetros que desde el punto de vista de un auténtico corredor de montaña no mola nada. ¿Asfalto? Buahaajjj... ¿Y sin desnivel? Buahaajjj... ¡Eso no mola nada! Pues un año más lo haré. Y estos son algunos de los motivos:

  • Durante los últimos seis meses me he dedicado a correr por montaña. Largas distancias, grandes desniveles y ritmos muy lentos. Tengo ganas de recuperar un poco de "chispa", de ganar algo de velocidad, de sentirme ligero y no como un tractor, que es como me siento ahora mismo. Lento, con mucho aguante pero pesado. 
  • La época de Noviembre a Febrero es peligrosa para mi si no tengo una rutina programada. Familia, actividades de fin de semana, climatología adversa, festividades... O me ponen una rutina por escrito y me hacen seguimiento, o creo que más de un día me buscaré la excusa para no salir. 
  • Me apetece entreno de calidad. Salidas de 45 minutos. Sesiones con series, cuestas, fartlek, estiramientos... todo eso que hace que se pueda apreciar el progreso. Quiero descansar de salidas largas. Quiero calidad, no cantidad.
  • Ya que me tocará dar muchas vueltas en el Parque Grande, o correr por el tercer cinturón, al menos hacerlo con una planificación y un objetivo. Sino, para rato salgo a correr un día con lluvia. O con niebla. O con cierzo. Así, con un plan, me obligo. 
  • Y por último, el año pasado entrené con Juan, y aparte de pasármelo muy bien con el grupo al que entrena,  conseguí el resultado previsto en la Maratón de Barcelona. Es muy gratificante recoger lo sembrado. Este año espero poder repetir en Sevilla o en París. 
Tocará cambiar el chip. Volver a pensar en minutos por kilómetro, en parar el crono cuando me detengo, en bajar unos segundos la marca del mes anterior. Toca volver a entrenar.  Me apetece.

Parque José Antonio Labordeta. Lugar ideal para entrenar en invierno.

miércoles, 15 de octubre de 2014

Ultra Trail de Guara-Somontano: el vídeo

Vaya por delante que me ha emocionado. Si queréis ver un poquito como es una carrera de estas "por dentro", no os perdáis este video. Fran se levantó a las 5:45 con los que íbamos a correr, se pasó el dia (literalmente) echando fotos y grabando vídeo, y entró en meta con nosotros. Y todo por amor al arte. ¡Gracias Webmaster!


martes, 7 de octubre de 2014

Ultra Trail de Guara-Somontano: crónica

Vaya por delante que hay otras formas mejores de pasar un sábado. Pero esta no ha estado mal: corriendo y andando desde las 7:00 a.m. hasta las 04:35 a.m. del domingo. Es lo que tardé en completar los 102 km con un desnivel positivo acumulado de 6100m,  de la Ultra de Guara-Somontano.  Esta vez, a diferencia del Gran Trail del Aneto-Possets, llegué a la meta y me dieron medalla. Pero he de reconocer que en algún momento me planteé parar, dejarlo. Esta vez por problemas físicos: de estómago y de pies. Por suerte esta vez no pasé por la puerta del hotel a media carrera. Esta vez no me sentí tentado.

Fuimos en dos coches: Tony, Marcos, Juan, Oscar, Fran y yo. Llegamos a Alquezar el viernes por la tarde, dejamos el equipaje en la casa rural y nos fuimos a buscar el dorsal y a escuchar la charla técnica.  Muchas caras conocidas. Cada vez conozco más gente con la que voy coincidiendo en las pocas carreras a las que me apunto. Cada vez somos más en las fotos que nos hacemos. Antes conocía gente nueva en los bares. Ahora en las carreras. Cosas de la edad… 

El despertador sonó a las 05:40. Desayuno, intento de ir al baño (ojo a este detalle: intento, no consumación),  vestimenta y hacia la plaza.

A esas horas se mezcla el sueño con  la adrenalina de la situación y con los nervios derivados de saber perfectamente la que se avecina… una especie de sensaciones que se retroalimentan con las propias y las del resto de frikis que van disfrazados como tu, con buff, frontal, mochila con botellas de hidratación… Los minutos pasan mientras saludas, haces fotos, posas para fotos que hacen otros, escuchas la música que suena por megafonía, das saltitos (no se muy bien el motivo),  hasta que de repente te ves corriendo por el pueblo, como si estuvieras en pleno San Fermín. Te persiguen, tu persigues a otros, y hay gente a ambos lados de la calle que hace fotos, grita, anima, saluda… 300 corredores, 300 frontales en las cabezas de estos corredores dibujan una serpiente luminosa que se va extendiendo hasta que su cabeza abandona el pueblo mientras el cuerpo la sigue y desciende hacia el río Vero, donde reamente empieza la carrera.

Esta la había corrido el año pasado. Por ese motivo me planteé que correría a mi ritmo, solo o con quien fuera a ese ritmo, hasta el avituallamiento de Rodellar en el km. 44. Una vez allí vería con quién afrontaría la segunda parte de la carrera. Y así fue. Durante algunos kilómetros fui con Tony, durante otros con Manuel, otros solo… El hecho es que adaptarte a un ritmo que no es el tuyo es muy difícil cuando inicias cualquier cosa. Sin embargo, cuando ya se lleva el tema más trabajado, después de siete u ocho horas en este caso, es más fácil adaptarte (o que se te adapten). Hay más necesidad de hacer equipo.

Llegué a Rodellar poco después que Manuel, con quien más o menos iba a la par. Cuando el decidió irse, llegaban Tony, Marcos y Juan. Y decidí esperarme para seguir con ese grupo.  Llevaba más de 7 horas de carrera y tenía el estómago mal. No entraba mucha cosa, y hasta el agua me provocaba ligeras arcadas. Había intentado evacuar una vez y no pude. Lo intentaría un par más durante la carrera, también sin éxito. Tripa llena. No iba fino. Por eso esperé para salir con ellos. En total estuve media hora parado en Rodellar, comiendo, cambiándome de ropa, descansando.  Tony apenas paró. Iba tocado y dijo que empezaba a andar y que ya le alcanzaríamos (no fue así. El pájaro se recuperó…).

El siguiente tramo, hasta Las Bellostas nos costó casi 6 horas. Durante ese tiempo seguí con mis problemas estomacales, y empecé a notar dolorcillos en los pies. A ratos corriendo, a ratos andando, a ratos eufórico, a ratos más de bajón… llegamos a las Bellostas en el km. 65 al anochecer, unas 13:20 horas después de salir de Alquezar. Al igual que el año pasado, allí nos pusimos la ropa térmica y el frontal.  En ese avituallamiento comí. La comida entró perfectamente. Se me abrió el estómago, y ya no tendría más problemas durante lo que quedaba de carrera.  Pero a cambio, como si alguien hubiera decidido que esta carrera me la tenía que currar bien, se me acentuaron los problemas en los pies. Un par de ampollas en cada uno, más heridas en los dedos, y las plantas como agrietadas, todo ello provocado por que las zapatillas me iban algo grandes. Esto me obligaba a no pisar bien y noté como se me iban cargando las caderas, las rodillas, los tobillos…
Se nos unió Elena, una chica de El Puig (Valencia) que corría su primera ultra. Y los 4 empezamos a andar. Nos quedaba la friolera de 37 km hasta la meta. Los 10 primeros de subida.  Corrimos algún rato cuando empezó la bajada. Unos 3 ó 4 km, pero no todos podíamos seguir el ritmo, y optamos por ir en grupo hasta la meta. Andando, andando muy rápido en algunos tramos y más lentos en otros, pero andando. Cuando andas después de tantas horas te da la impresión de que no avanzas, que los kilómetros no caen como deberían. Se hace pesado. Largo. Te dan ganas de correr. Pero no puedes, por que te duele todo, o por que el resto no puede. O por que tienes claro que aunque pudieras, ganarías 15 ó 20 minutos en un total de 21 horas. Mejor ir en grupo. Y sigues andando.

Cuando llegamos a Mesón de Sevil, a eso de las 00:30 del domingo, nos estaba esperando Fran (olé tus huevos, majo). Eso le levanta el ánimo a cualquiera. Fran se merece un monumento, o dos. Fran no fue a Alquézar a correr. Fue para acompañarnos y hacer fotos. Se levantó a las 6 con todos nosotros. Nos acompaño a la salida y nos esperó en varios puntos del recorrido con su cámara. Y allí estaba a esas horas esperando a que pasáramos. Y estaría en Radiquero a las 3:30 cuando pasamos por el último avituallamiento, y en la meta, a las 04:34 cuando llegamos.

La entrada en meta la hicimos juntos los 4 que salimos de las Bellostas. A esas horas quedaba poca gente esperando a los que todavía íbamos llegando, y a los que seguirían llegando hasta pasadas las 7 de la mañana. Nos esperaba Tony y Fran,  nuestros compañeros de Andandaeh, Oscar (de Andarines de Aragón), los Corredores del Ebro, la familia de la valenciana con la que compartimos el último tercio de carrera, y no se quien más.


Cruzar la meta fue un momento emocionante.  Hacía casi un día que habíamos abandonado el pueblo por un lado de la plaza, y ahora estábamos entrando por el otro. Una vueltecilla por la zona.  Un largo día durante el cuál la gente “normal” había hecho un montón de cosas, como ir al teatro, comer en un restaurante, jugar un partido de tenis, ir a ver a la familia… En 24 horas se pueden hacer un montón de cosas distintas. También se puede recorrer 102 km por la sierra de Guara-Somontano, que aunque parece que sea hacer lo mismo todo el rato es realidad es hacer un montón de cosas distintas: es estar en harmonía con la naturaleza, es compartir experiencias con gente que acabas de conocer, es  incluso tener tiempo para estar contigo mismo. Y todo ello mientras vas avanzando hasta el mismo punto desde el que has salido. Es poner a prueba lo que has entrenado para poder superarte a ti mismo. Es algo que hace que al día siguiente vayas cojeando un poquito, andando despacito, pero con una sonrisa disimulada que sólo saben interpretar los que sabían que ibas a correr ese fin de semana. El resto, ni se imaginan lo que has hecho. De hecho, ni se dan cuenta de que cojeas.

Aquí tenéis, como siempre, unas fotos de la jornada. 



recogida de dorsales

fotos del día de antes

a dormir

minutos antes de la salida

primeras horas
con Tony

"haciendo tapón"

con Manolo. 2 titanes...

Después de Rodellar

Marcos, Juan y yo. Y Fran echando la foto

En Radiquero, último avituallamiento

a punto de encarar los últimos 5 km.

en Alquezar de nuevo

esa sonrisa que dura unos días...

finishers: 

comentando la jornada

hidratación obligatoria next-day






martes, 30 de septiembre de 2014

Balance de Septiembre

Vaya por delante que Septiembre ha sido un mes de mierda. Bueno, de caca o "unchi", como dicen los japoneses. He tenido otitis, inflamación del oído medio. Una laaaarga otitis. He tenido conjuntivitis,  inflamación de la conjuntiva, en el ojo. Y como consecuencia de todo ello, he tenido huevitis, inflamación de los huevos. Se me han hinchado. He terminado hasta los mismísmos. Un mal mes. La vuelta al trabajo, la vuelta al colegio, el bajón físico... Hay meses en los que te sientes bien, y otros en que no. Y este ha tocado que no. Prueba de ello es que la última entrada en este blog fue el día 2. ¡En todo el mes no he escrito nada!
Por suerte casi todo lo malo se acaba, o al menos eso parece.

Pese a todo ello, han salido unas cifras aceptables. A saber:

  • he salido a correr 10 días, unos 90 km, unas 9  horas. 
  • No he tocado la bicicleta
  • he nadado un par de días, pero poco rato
Debería haber corrido mucho más, el doble, sobretodo teniendo en cuenta que dentro de 4 días corro la ultra de Guara-Somontano (102Km, 5500D+). Pero no lo he hecho, aunque supongo que salvo lesión o imprevisto la terminaré dignamente. Estas cosas no se entrenan en un mes, y lo que llevo acumulado este año tiene que servir para algo.
Habrá crónica....


martes, 2 de septiembre de 2014

Montañismo de vermouth.

Vaya por delante que esta expresión no es mía. Es de Alex, y es un concepto relacionado con el tiempo que se dedica a la actividad, no con la distancia, altura alcanzada o dificultad de la ruta. Nada que ver con "montañismo de domingueros", o "montañero de chiringuito de playa". Al contrario: es una disciplina muy exigente.

El sábado sobre las nueve de la noche me estaba tomando una caña en la Tasca Berchiles, en Tramacastilla. Alex entró por la puerta con su familia, nos saludamos, hablamos de lo que habíamos hecho los últimos días, y en un momento dado me dijo que al día siguiente quería subirse a La Gran Facha, un 3.000 al que yo no había subido y bastante fácil según me habían comentado. Un posible destino con los niños al que antes quería ir yo para conocerlo de primera mano.
Aunque fácil, por la distancia y desnivel se suele subir durmiendo la noche de antes en el refugio de Respomuso o el de Bachimaña.  Le comenté a Alex que a que hora tenía previsto salir y volver, dando por hecho que no me encajaría en horario familiar al volver tarde.

- No, no... haríamos montañismo de vermouth. Salimos cuando quieras, y a tomar el vermouth antes de las dos.

Me hizo gracia el término. Después puntualizó:

- Si vuelves después de la hora de comer, aunque sea a las tres y media, ya cuenta como día entero de cara a la pareja. Hay que volver para tomar el vermouth en familia.

El concepto estaba claro. Es como devolver un coche de alquiler  más tarde de las doce. Aunque sea por media hora, si quieren te cobran un día más.

O sea, se trataba de salir a correr por montaña, y aprovechar para hacer un 3.000. Hecho. Pedí permiso, me fue concedido (una vez juré que volvería antes de las dos) y quedamos a las 6:45 de la mañana siguiente.

A las 7:15 aparcamos el coche en el embalse de la Sarra,  y empezamos a correr. Subir hasta el refugio de Respomuso a esas horas es una gozada. Hay quien dirá que se está mejor durmiendo, pero una vez superada la pereza inicial, correr por allí no tiene precio. Adelantamos a algunos montañeros que habían madrugado más que nosotros, y en hora y cuarto pasamos por delante del refugio. A partir de ese punto, alternamos llanos y ligeras subidas hasta llegar a la base de la Gran Facha, subimos hasta el collado y trepamos hasta la cima. Nos costó dos horas desde el refugio, en total tres y cuarto desde el coche.
La subida final me encantó. Es una cresta de piedra que permite ir más o menos rápido ayudándote con las manos. La zapatilla se agarra muy bien. No hay pasos complicados. La sensación es la de ir subiendo por unas gradas empinadas.

Una vez arriba me quedé prendado de las vistas. El día era claro, y por la parte de Francia estaba totalmente cubierta por nubes,  bastantes metros por debajo de nosotros. Delante nuestro los Infiernos, el Balaitus, y un sinfín de montañas espectaculares cuyos nombres nunca recuerdo pero que algún día subiré. Nos hicimos alguna foto, comimos algo,  estuvimos un cuarto de hora en la cima y bajamos. Corrimos. Nos costó dos horas y media volver al coche desde arriba del todo.

En total 6 horas de ejercicio, con 27 km de distancia y un desnivel positivo de 1750 m. Buen entreno. Buena salida para terminar el mes. Y lo mejor, que no me la esperaba: la decidimos el día de antes a la hora de cenar.

Por cierto, llegamos al vermouth a la hora prevista.


Contraluz en la cima. Lo bonito es el cielo :-)

Selfie

Alex sobre las nubes

Panorámica desde la cima

Los Infiernos

Ibon de Bachimaña

Ibon de Respomuso

Una Virgen

Francia bajo las nubes

Panorámica desde la cima


lunes, 1 de septiembre de 2014

Balance de Agosto

Vaya por delante que mi intención era descansar. Pero me he cansado. Quería descansar tanto en lo físico, como en la "obligación" de salir a entrenar, a seguir un plan, etc. Y lo segundo lo he hecho.  Pero lo que tienen las vacaciones, es que a la que alguien te lía, no puedes decir que no. Y se va en bicicleta, se corre, se hacen travesías.... Físicamente he descansado más bien poco.

Agosto ha sido un mes en el que me he pasado dos semanas en Tramacastilla (pirineo), una semana en La Llacuna (monte bajo, interior de Catalunya) y una semana trabajando en Zaragoza.
He corrido por montaña, por asfalto, por caminos... he hecho largas caminatas con los niños, he salido en bicicleta de montaña.... no he parado. Aunque ya no llevo las cuentes en el "diario del corredor" y no lo he registrado todo, las cifras que me han salido, según el Suunto Ambit2 son:

  • 3 días de Bicleta: unas 8 horas, unos 82.5 km.
  • 7 días de Correr por montaña: unas 13 horas, unos 83.5 km.
  • 7 días de Travesía, senderismo, ascensiones: unas 36.5 horas, unos 77 km.
  • 3 días de Correr por asfalto: unas 2:15 horas, unos 20.5 km.
Total desnivel positivo: 12.500m.

Empiezo septiembre con una otitis de caballo que me tendrá unos días inactivo. Mi intención es (o era) acumular horas y kilómetros de trote a ritmo lento, preparando la Ultra del Guara-Somontano que voy a correr el día 5 de octubre. A ver como evoluciona el oído....



viernes, 1 de agosto de 2014

Gran Trail Aneto-Poset: cronica (II), o la teoría del modelo ABC de las carreras.


Vaya por delante que después de una semana de autopsicoanálisis, puedo decir que ya se que pasó por mi cabeza para decidir abandonar en el GranTrail del Aneto. En ese momento no lo supe. Ahora lo tengo bastante claro.
No voy a escribir una tesis sobre el tema, ni voy a repetir paso a paso las deducciones que me han llevado a la conclusión final que voy a contar. Por supuesto, como en cualquier teoría, podría “más o menos demostrar” que son otros hechos los que me llevaron al abandono, pero me quedo con el que os expongo, y que es el que más me gusta por tener una parte didáctica sobre la que puedo aprender, y que me debería llevar a mejorar en el futuro. Lo llamo la teoría del A/B/C. Basta de rollos. Al grano.

Lo que pasó es que el Gran Trail del Aneto, para un corredor como yo, es una carrera de tipo “C”, mientras yo pensaba que era del tipo “B”. Y eso me mató. Remarco lo de “corredor como yo”, porque el tipo de carrera depende de cada corredor. La misma carrera, en función de quien la corre puede ser A, B o C.

Esto es lo que he aprendido. 

Las carreras se clasifican (o es una forma más de clasificarlas) en lo que se tarda en finalizarlas. No en los kilómetros. No en el desnivel. No en el terreno por el que transcurren. No en si puedes correr mucho, poco o casi nada. Se clasifican en el tiempo que inviertes en ellas, y por eso depende de cada corredor. ¡Ojo! esto no son verdades ni valores absolutos :-)


  • Carreras del tipo “A”. Se tarde en terminarlas menos de 12 horas. Puede ser una 10K, un maratón, una de 100 kilómetros en terreno fácil…
  • Carreras del tipo “B”. Se tarda en terminarlas entre 12 y 24 horas. En esta categoría puede entrar una ultra de 60 km con bastante desnivel, o una de 100 con desnivel aceptable y terreno fácil, o….
  • Carreras del tipo “C”. Se tarda en terminarlas entre 24 y 40 horas. Por ejemplo, el Gran Trail del Aneto.

Cada cual tendrá su clasificación y valores, pero estos encajan conmigo y supongo que con algún corredor más. 
Cuando te preparas una carrera, más o menos intentas saber en cuanto la terminarás y te preparas para ello. La clasificas en A/B/C. Te puedes ir de unas horas, y ahí entra en juego la cabeza. Puede ser que tengas previsto terminar en 10 horas y que te vayas a 14 o 15 porque llueve y graniza, porque te encuentras mal y tardas en recuperar, por lo que sea. Pero si estás en el  tipo que te esperabas (A/B/C) y no estás lesionado, con cabeza la terminas.

Pero, y esto es lo que he aprendido, si en plena faena te das cuenta de que te irás de tipo A al B, o del B al C y por muchas horas, la cabeza descarta seguir. Puedes estar preparado para alargar en varias horas dentro de un rango, pero el salto de un tipo a otro implica cosas como por ejemplo pasar de una noche sin dormir a dos.

No voy a profundizar más. Yo había estimado, por experiencias previas, terminar la carrera en 24-28 horas. Tipo B+ pero en el fondo, una noche sin dormir y parte de la segunda. Había estimado ese tiempo en función de lo que tardé en la ultra de Guara-Somontano (97Km, 5900D+, 18 horas). Pero la del Aneto no se podía hacer corriendo, al menos un corredor como yo. Era alta montaña, grandes bloques de granito. Andar, andar y andar. Con lo que, cuando nos dimos cuenta de que en el paso por Benasque, en el Km 58 llevaríamos unas 17 horas, y que nos faltarían otras 17, vimos que nos iríamos a 34 horas. Una “C” como la copa de un pino. Dos noches enteras sin dormir. Llegar a las 10 de la mañana del domingo en lugar de “durante la noche del sábado al domingo.
Y darnos cuenta de eso fue demoledor. Estuvimos hablando de dolor en las piernas, de lo que costaba respirar en las subidas a los collados… pero en el fondo es que no era lo que pensábamos.

Y en ese caso, lo mejor es dejarlo. Podíamos haber terminado, andando la mayor parte de lo que nos quedaba que es lo que hizo la gente que terminó en 34 horas. Pero no habíamos venido a eso. Habíamos venido a una B+ y no lo era.

La decisión fue la correcta,  dejarlo y aprender, aprender de lo sucedido, terminar con muy buenas sensaciones, sin destrozar la cabeza ni el cuerpo. Aprender que la próxima carrera hay que clasificarla bien antes de empezarla. Hay que saber a que nos enfrentamos para abordarlo con unas mínimas garantías de éxito.

Está claro que esta carrera (109km) no era como la de Guara-Somontano (98km) y algo más. Era como las ultras de cien millas (166km) y algo menos. De las que es mejor contar con un equipo de apoyo, una ducha a medio camino, un pararse un rato largo… De las que a nuestro nivel no se corren del tirón parando brevemente en cada avituallamiento. Y en estos momentos no estoy preparado para este tipo de carreras (ni tengo claro, hoy por hoy,  que me apetezca estarlo).

Estas son las conclusiones que he sacado. Parece de Perogrullo, y seguramente lo es, pero a mi me ha servido para saber en que punto estoy, y como primer contacto con las carreras de “de tipo C”. Quien sabe si algún día…