miércoles, 23 de diciembre de 2015
domingo, 13 de diciembre de 2015
Balance de noviembre
Vaya por delante que cuando publiqué el balance
de octubre, recibí un montón de críticas por lo poco que había escrito. Por lo
escaso del tema. Bueno, un montón, lo que se dice un montón... quizás exagero.
Pero al menos una sí. Y eso me afectó en lo más profundo de mi ser. Bueno, lo
que se dice en lo más profundo... quizás también exagero. Me afectó un poquito,
pero lo suficiente para que este balance me lo curre algo más.
Noviembre ha sido un mes que me ha gustado. Me
ha gustado en todos los aspectos. Ha sido un mes vivo, un mes intenso, un mes
que se podría calificar de arrollador. ¿Y por qué, os preguntaréis? (o no os lo
preguntaréis, pero lo voy a contar porque he prometido currarme algo más este
resumen mensual). Hace ocho meses escribí "Reflexiones sobre ruedas",
una especie de paja mental que había tomado forma en mi cabeza durante una
salida tediosa en bicicleta, en la que la guardia civil de tráfico, con muy
buen criterio (nunca se sabe quien te lee), me hizo quitar los auriculares y me
castigó sin música durante unas tres horas de pedaleo. La podéis leer aquí.
Bien, en esas reflexiones más o menos venía a decir que la felicidad o el
bienestar de alguien es una combinación de 4 factores o planos:
- salud (fuerza física, energía, cuerpo sano...)
- relaciones sociales (familiares, amistades, laborales...)
- desarrollo o realización personal (aprendizaje, desarrollo intelectual, hobbies, trabajo...)
- equilibrio mental (plano místico, reflexivo, madurez, cordura...)
- relaciones sociales (familiares, amistades, laborales...)
- desarrollo o realización personal (aprendizaje, desarrollo intelectual, hobbies, trabajo...)
- equilibrio mental (plano místico, reflexivo, madurez, cordura...)
Decía que en general, tendíamos a intenta crecer en estos planos,
en cada etapa de la vida con más énfasis en unos que en otros, porque tener
índices altos en ellos redundaba en nuestro bienestar.
Y también decía que el cuarto, la parte mística y espiritual la
intuí, pero que ya estaba llegando a Zaragoza y la iba a desarrollar en un
futuro.
Seguí pensando en el tema. Mi teoría pasaba por que alteraciones bruscas en alguno de estos planos provocan reacciones en otros para compensar. Y que alteraciones de los componentes que forman un plano, provocan a su vez alteraciones en otros componentes del mismo plano para buscar el equilibrio. Y cuando estos cambios son rápidos por el motivo que sea, el plano de "equilibrio mental" es el que intenta tomar el control de la situación. Por el contrario, cuando todo está en calma durante tiempo y las evoluciones son "suaves", el plano mental simplemente supervisa y da por buena la situación. Encuentra el equilibrio.
Estos último tiempos he podido comprobar en parte, mi teoría. He
tenido cambios en el plano "relaciones sociales" y en concreto en la
parte "laboral". Han sido cambios bastante intensos en mi
entorno que han afectado al plano de relaciones sociales (amistades,
familiares....), que a su vez han alterado el plano de realización personal
(trabajo, hobbies, tiempo libre, aprendizaje...) y que creo que han
forzado un cambio en el plano de la salud, buscando el incremento de fuerza
física, de energía, de alimentación, de "machacarme" más... y
todo ello ha sacudido al plano de equilibrio mental (parte reflexiva, parte
racional, "mantener la calma" ...) Ha
sido una experiencia. Un par de meses majos en los que he
salido de una etapa bastante tediosa, he tenido movimiento, se han alterado los planos que comentaba en mis reflexiones, y el plano mental, el de control... pues ha tomado el control.
Y en la parte deportiva, ¿cómo se traduce todo esto? Pues la
verdad es que no me he planificado nada, pero he salido tanto como he podido.
Asfalto y montaña. Mi plano mental me lo iba pidiendo, sobre la marcha. Para
equilibrar. Y me he visto fuerte. Me apunté a la Media Maratón de Lleida,
sin ninguna pretensión e hice mi mejor marca. Me apunté al Maratón Blanco de la
Jacetania y pese a ser dura, disfruté como nunca. Mis tiradas "del día a
día" las hago a ritmos de 4:30, 4:40 el km. Me siento bien. Supongo
que he reforzado el plano de Salud y Deporte para compensar las alteraciones en
los otros. He salido uno de cada dos días. ¡No está mal!
Las cifras que han salido son:
- he
salido a correr 16 días, un total de 208 km en unas 20
horas.
- he
hecho trabajo de core (abdominales y lumbares) tres veces
por semana.
De cara a diciembre, nada en concreto. Seguir buscando horas para
salir, seguir buscando momentos para ir al monte, e intentar no descontrolarme
mucho con las fiestas. A ver si lo consigo! Ah! y apuntarme al sorteo de la
Ultra del Montblanc. A ver si hay suerte y nos toca.
lunes, 30 de noviembre de 2015
Maratón blanco de la Jacetania: crónica
Vaya por delante que no nos pilló por sorpresa. Sabíamos a lo que íbamos. Sufrimos, y eso que fueron 10 kilómetros menos. Al final se quedaron en 32 en lugar de los 42 previstos. Neutralizaron la carrera en Candanchu debido al mal tiempo, y que bien hicieron, porque no tengo claro si hubiera podido seguir durante un par de horas más en aquellas circunstancias.
Anunciaban el final de anticiclón de forma drástica para ese fin de semana. En los mapas de www.eltiempo.es se veía claramente como una borrasca iba a cruzar el Pirineo el sábado por la mañana. Nieve, y temperatura prevista de -5 a -9 grados en Candanchu. Y con vientos de 65 Km/h. Vamos, que pintaban bastos.
Subimos desde Zaragoza la misma mañana del sábado, Fran, Vanesa y yo. En Jaca nos juntamos con Gorka, quién estaba desde la noche anterior. Los 4 de Andandaeh dispuestos a afrontar el reto de correr una maratón en condiciones invernales bastante extremas.
En Jaca a las nueve de la mañana no hacía mucho frío. Mañana fresca, soleada pero nada más. A lo mejor las previsiones estaban mal por unas horas. A lo mejor no. Ya se vería. 3...2....1... go!
Salimos de Jaca siguiendo el Camino de Santiago, siempre hacia el norte, siempre en subida. Nos lo tomamos con calma. Gorka, la Mákina, se nos adelantó un poco y a partir de ahí ya no le veríamos más hasta la meta. Fran, Vanesa y yo a nuestro ritmito. Sin prisas, sin pausas, al trote. Pasamos por Castiello de Jaca y seguimos hacía Villanua. A una distancia no muy lejana se veía claramente como el día se iba a complicar. El valle estaba cubierto por nubarrones y niebla. En ese punto creo recordar que ya estaba lloviendo. Al principio un poco, después a chorro. Oímos a una persona de protección civil hablando por el walkie-talkie: "confirmado, en Canfranc está nevando". Nos miramos, repetimos lo que acabábamos de oir, y seguimos. Con tanta lluvia íbamos empapados, pero al movernos, tampoco importaba mucho. Poco a poco la lluvia se fue convirtiendo en nieve, y más tarde en nieve con viento de cara. Recuerdo entrar en Canfranc totalmente congelado, con el viento del norte empujándonos hacía atrás, y con ganas de que neutralizaran la prueba en el pueblo. Cuando llegamos al avituallamiento nos dijeron que la carrera seguía hasta Candanchú. Recortaban 10 kilómetros, pero había que llegar hasta la estación de esquí.
Nos miramos y decidimos seguir. Fran y Vanesa antes de seguir se cambiaron de ropa, y yo entre que me decidía y no me decidía, no me cambie. Seguimos. Mi único temor era que nos pasara algo que, aunque no fuera grave nos obligara a detenernos. Íbamos mojados, había ventisca, hacía frío... En movimiento no pasa nada, pero parados....
Ese tramo fue el más bonito y el más duro. Atravesamos bosques con nieve recién caída, tuvimos momentos de no ver nada por que la nieve nos venía de cara y nos entraba en los ojos, sintiendo literalmente como si se clavaran mil agujas. Poco a poco fuimos avanzando hasta llegar a Candanchú, y de allí a la estación de esquí donde estaba la meta. 4 horas 25 minutos para completar los 32.5 km de distancia y 1200 metros de desnivel positivo.
Dentro de la estación nos quitamos rápidamente la ropa mojada y nos vestimos con ropa seca. En mi caso, dos térmicas y un abrigo tipo plumas, e incluso así y tomándome 3 caldos calientes estuve tiritando durante media hora. Una aventura que sí que nos esperábamos. Un día redondo!
Anunciaban el final de anticiclón de forma drástica para ese fin de semana. En los mapas de www.eltiempo.es se veía claramente como una borrasca iba a cruzar el Pirineo el sábado por la mañana. Nieve, y temperatura prevista de -5 a -9 grados en Candanchu. Y con vientos de 65 Km/h. Vamos, que pintaban bastos.
Subimos desde Zaragoza la misma mañana del sábado, Fran, Vanesa y yo. En Jaca nos juntamos con Gorka, quién estaba desde la noche anterior. Los 4 de Andandaeh dispuestos a afrontar el reto de correr una maratón en condiciones invernales bastante extremas.
En Jaca a las nueve de la mañana no hacía mucho frío. Mañana fresca, soleada pero nada más. A lo mejor las previsiones estaban mal por unas horas. A lo mejor no. Ya se vería. 3...2....1... go!
Salimos de Jaca siguiendo el Camino de Santiago, siempre hacia el norte, siempre en subida. Nos lo tomamos con calma. Gorka, la Mákina, se nos adelantó un poco y a partir de ahí ya no le veríamos más hasta la meta. Fran, Vanesa y yo a nuestro ritmito. Sin prisas, sin pausas, al trote. Pasamos por Castiello de Jaca y seguimos hacía Villanua. A una distancia no muy lejana se veía claramente como el día se iba a complicar. El valle estaba cubierto por nubarrones y niebla. En ese punto creo recordar que ya estaba lloviendo. Al principio un poco, después a chorro. Oímos a una persona de protección civil hablando por el walkie-talkie: "confirmado, en Canfranc está nevando". Nos miramos, repetimos lo que acabábamos de oir, y seguimos. Con tanta lluvia íbamos empapados, pero al movernos, tampoco importaba mucho. Poco a poco la lluvia se fue convirtiendo en nieve, y más tarde en nieve con viento de cara. Recuerdo entrar en Canfranc totalmente congelado, con el viento del norte empujándonos hacía atrás, y con ganas de que neutralizaran la prueba en el pueblo. Cuando llegamos al avituallamiento nos dijeron que la carrera seguía hasta Candanchú. Recortaban 10 kilómetros, pero había que llegar hasta la estación de esquí.
Nos miramos y decidimos seguir. Fran y Vanesa antes de seguir se cambiaron de ropa, y yo entre que me decidía y no me decidía, no me cambie. Seguimos. Mi único temor era que nos pasara algo que, aunque no fuera grave nos obligara a detenernos. Íbamos mojados, había ventisca, hacía frío... En movimiento no pasa nada, pero parados....
Ese tramo fue el más bonito y el más duro. Atravesamos bosques con nieve recién caída, tuvimos momentos de no ver nada por que la nieve nos venía de cara y nos entraba en los ojos, sintiendo literalmente como si se clavaran mil agujas. Poco a poco fuimos avanzando hasta llegar a Candanchú, y de allí a la estación de esquí donde estaba la meta. 4 horas 25 minutos para completar los 32.5 km de distancia y 1200 metros de desnivel positivo.
Dentro de la estación nos quitamos rápidamente la ropa mojada y nos vestimos con ropa seca. En mi caso, dos térmicas y un abrigo tipo plumas, e incluso así y tomándome 3 caldos calientes estuve tiritando durante media hora. Una aventura que sí que nos esperábamos. Un día redondo!
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| ¿Por qué le llamarán Maratón Blanco? |
| Café antes de la salida |
| Photocall |
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| A punto de salir |
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| Con Fran de las nieves |
| Empujando... |
| Comida después del esfuerzo |
| Con Luis Alberto Hernando. Campeón del mundo de Ultra Trail |
el video
lunes, 16 de noviembre de 2015
Media maratón de Lleida: crónica
Vaya por delante que el día de antes le estaba contando a mi padre que nunca bajaría de 3:14 en maratón ni de 1:32 en la media. Que eso requería un tipo de entrenamiento que ahora mismo ya no me apetecía hacer. Que el esfuerzo de las series y las cuestas no compensaba, y que mi cabeza había aceptado que los tiempos en los que me muevo últimamente ya están bien. Pues me como mis palabras: 1:30 en la media de Lleida!
Me apunté el lunes. La quería correr porque Lleida es la ciudad en la que nací y pasé mi juventud. Me hacía ilusión participar en una carrera allí, y pensé que la tirada larga de la semana la podía hacer aprovechando que se celebraba la media maratón. Sin ninguna pretensión de tiempo, sólo a correr y disfrutarla.
Y así el domingo a las 10 de la mañana, con un tiempo fresco y el cielo gris me planté como único representante de Andandaeh en la linea de salida. Unos 950 corredores para la media y otros 600 para la 5K, todos tomando la salida a la vez. 3...2...1... Go!
Salgo a un ritmo cómodo, aunque algo rápido para mi estado de forma. La calle tiene una ligera pendiente hacia abajo, y el ritmo como siempre y en cualquier carrera, es alto al principio. Los dos primeros km los corro a 4:11 y 4:15. Estoy detrás de la liebre de 1:30 y se que ese no es mi sitio. Efectivamente durante los siguientes kilómetros se me va. Es lo lógico, ya que mi previsión es de correr en 1:35 - 1:40. Voy bien, disfruto, me estoy divirtiendo. La liebre de 1:30 ya se ha alejado y supongo que en algún momento me alcanzará la de 1:35. Yo a mi ritmo.
En el km 8 veo que me acerco otra vez a la liebre de 1:30 y en el 9 la alcanzo y supero. Paso el 10 en 42:10. Calculo que a este ritmo termino la carrera en 1:29. Aunque siendo realista y por experiencia, se que los últimos cuatro o cinco kilómetros se me harán duros y bajaré el ritmo, con lo que posiblemente me iré un par o tres de minutos por encima de la hora y media. Incluso así, ¡vaya alegría! Yo que pensaba terminar en bastante más...
Sigo. En el kilómetro 11 hay un grupo de batuka tocando, y en ese grupo está una amiga mía, de la época del instituto, a la que hace casi treinta años que no veo. Organizando un encuentro de ex-alumnos me comentó que tocaba en este tipo de eventos, y me dijo que estaría allí. Independientemente de que vaya en tiempo para realizar mi mejor marca, no puedo evitar pararme quince segundos para saludarla, darle un abrazo y seguir corriendo. ¡Que ilusión me ha hecho verla!
Sigo. Paso por el 15 en algo más de 1:03. Muy mal se me debería dar la cosa para no bajar de 1:35, y ya que estamos me centro en no bajar el ritmo. Se que los dos últimos kilómetros son con algo de subida, y aprieto un poco para llegar con el mayor colchón posible. Los dos últimos los corro en 4:30 y 4:09. Paro el crono en 1:30:00. Mejor marca personal. A-L-U-C-I-N-O-!
Había ido en plan "hacer tirada larga sin sufrir", y aunque sufriendo un poco los últimos kilómetros, he hecho mi mejor marca. He disfrutado mucho. El recorrido me ha gustado. Pese a haber poca gente animando (salvo en la salida y en la meta) no se me ha hecho nada pesado. Una gran media. Un gran domingo.
Esta vez y rompiendo la tradición no dejo fotos de la carrera. Dejo un video que me recuerda lo maravilloso que es correr cuando uno se siente bien corriendo. Un video que me recuerda lo maravilloso que es vivir.
Me apunté el lunes. La quería correr porque Lleida es la ciudad en la que nací y pasé mi juventud. Me hacía ilusión participar en una carrera allí, y pensé que la tirada larga de la semana la podía hacer aprovechando que se celebraba la media maratón. Sin ninguna pretensión de tiempo, sólo a correr y disfrutarla.
Y así el domingo a las 10 de la mañana, con un tiempo fresco y el cielo gris me planté como único representante de Andandaeh en la linea de salida. Unos 950 corredores para la media y otros 600 para la 5K, todos tomando la salida a la vez. 3...2...1... Go!
Salgo a un ritmo cómodo, aunque algo rápido para mi estado de forma. La calle tiene una ligera pendiente hacia abajo, y el ritmo como siempre y en cualquier carrera, es alto al principio. Los dos primeros km los corro a 4:11 y 4:15. Estoy detrás de la liebre de 1:30 y se que ese no es mi sitio. Efectivamente durante los siguientes kilómetros se me va. Es lo lógico, ya que mi previsión es de correr en 1:35 - 1:40. Voy bien, disfruto, me estoy divirtiendo. La liebre de 1:30 ya se ha alejado y supongo que en algún momento me alcanzará la de 1:35. Yo a mi ritmo.
En el km 8 veo que me acerco otra vez a la liebre de 1:30 y en el 9 la alcanzo y supero. Paso el 10 en 42:10. Calculo que a este ritmo termino la carrera en 1:29. Aunque siendo realista y por experiencia, se que los últimos cuatro o cinco kilómetros se me harán duros y bajaré el ritmo, con lo que posiblemente me iré un par o tres de minutos por encima de la hora y media. Incluso así, ¡vaya alegría! Yo que pensaba terminar en bastante más...
Sigo. En el kilómetro 11 hay un grupo de batuka tocando, y en ese grupo está una amiga mía, de la época del instituto, a la que hace casi treinta años que no veo. Organizando un encuentro de ex-alumnos me comentó que tocaba en este tipo de eventos, y me dijo que estaría allí. Independientemente de que vaya en tiempo para realizar mi mejor marca, no puedo evitar pararme quince segundos para saludarla, darle un abrazo y seguir corriendo. ¡Que ilusión me ha hecho verla!
Sigo. Paso por el 15 en algo más de 1:03. Muy mal se me debería dar la cosa para no bajar de 1:35, y ya que estamos me centro en no bajar el ritmo. Se que los dos últimos kilómetros son con algo de subida, y aprieto un poco para llegar con el mayor colchón posible. Los dos últimos los corro en 4:30 y 4:09. Paro el crono en 1:30:00. Mejor marca personal. A-L-U-C-I-N-O-!
Había ido en plan "hacer tirada larga sin sufrir", y aunque sufriendo un poco los últimos kilómetros, he hecho mi mejor marca. He disfrutado mucho. El recorrido me ha gustado. Pese a haber poca gente animando (salvo en la salida y en la meta) no se me ha hecho nada pesado. Una gran media. Un gran domingo.
Esta vez y rompiendo la tradición no dejo fotos de la carrera. Dejo un video que me recuerda lo maravilloso que es correr cuando uno se siente bien corriendo. Un video que me recuerda lo maravilloso que es vivir.
el video dura 3:14 ¿mi próxima marca a batir? :-)
lunes, 2 de noviembre de 2015
Balance de Octubre
Vaya por delante que ha pasado un mes desde que escribí por última vez en este blog. Juro que tenía la intención de escribir más, pero no he podido. Y aunque mi madre dice que la intención es lo que cuenta, el hecho es que no he escrito y eso me parece mal. A ver si lo retomo que tanta dejadez no puede ser buena.
Y es que octubre ha sido un mes algo caótico para mi. Tenía ganas de que empezara el mes para entrar en rutina (o al menos eso decía en septiembre). Y octubre empezó y ha sido más complejo que septiembre. En fin, que no he podido organizarme todo lo que quería y no me enrollo más. Aunque no he escrito sí que he podido ir saliendo a correr, más o menos uno de cada dos días.
Las cifras que han salido son las siguientes:
Y es que octubre ha sido un mes algo caótico para mi. Tenía ganas de que empezara el mes para entrar en rutina (o al menos eso decía en septiembre). Y octubre empezó y ha sido más complejo que septiembre. En fin, que no he podido organizarme todo lo que quería y no me enrollo más. Aunque no he escrito sí que he podido ir saliendo a correr, más o menos uno de cada dos días.
Las cifras que han salido son las siguientes:
- he salido a correr 16 días, un total de 178 km en unas 17 horas
He corrido la media maratón de Valdejalón (por cierto, no he hecho la crónica). Y poco más.
Para noviembre, estoy apuntado al maratón blanco de la jacetania, y poco más. Me están tentando para la media de Huesca, pero ya se verá.
De momento, seguiré intentando salir un día de cada dos, y con eso me conformo.
![]() |
| última salida del mes |
domingo, 4 de octubre de 2015
Balance de septiembre
Vaya por delante que ya tenía ganas de que terminara este mes. Se me ha hecho largo, tedioso, aburrido, feo... Creo que porque durante este mes han convivido varios estados en mi día a día, como son "los niños de vacaciones", "los niños con colegio sólo por las mañanas", "los niños mañanas y tardes pero sin extraescolares", "con extraescolares", "yo con horario de verano y tardes libres", "yo con tardes más ocupadas"... Además han habido muchos extras que me han robado tiempo, entendiendo "robando tiempo" todo aquello no planificado y que aporta lo justo: básicamente lo relacionado con el inicio de curso.
Por este motivo he optado por salir a correr por las mañanas, madrugando un poquito y haciendo los deberes para no preocuparme por las tardes en buscar un hueco para salir a correr.
Las cifras que han salido son las siguientes:
Por este motivo he optado por salir a correr por las mañanas, madrugando un poquito y haciendo los deberes para no preocuparme por las tardes en buscar un hueco para salir a correr.
Las cifras que han salido son las siguientes:
- he salido a correr 16 días, un total de 130 km en unas 12 horas
- he nadado 1600 metros
- he ido al gimnasio 7 días.
Para octubre, seguramente retomaré las salidas por la tarde. Ahora, con el curso organizado y con las tardes más frescas, aprovecharé las horas de entreno de los niños para ir a correr.
Y en cuanto al tipo de actividad, me estoy planteando volver a ponerme "a las órdenes" de Juan Romero. Me da mucha pereza empezar otra vez con series, cuestas, ritmos altos... pero reconozco que con él me ha ido bien los dos últimos años, así que... me lo pensaré.
miércoles, 16 de septiembre de 2015
Madrugar para correr
Vaya por delante que no pretendía faltar a mi palabra, pero he caído. Decía en el balance de julio y agosto que este mes de septiembre "en principio no pensaba correr". Había terminado el verano con sobrecarga, sin ganas, con necesidad de parar un mes. Pues verdes las han segado. Estamos a mitad de mes y he salido a correr más de 5 días.
Me levanto por la mañana sobre las 06:15, y me voy a correr 30-45 minutos, depende del día. Corro como me apetece. Algún día a 5:30 el km, y algún otro a 4:45. Como me pida el cuerpo. Y lo bueno es que no lo hago como obligación ni como preparación para nada. No estoy apuntado a ninguna carrera, y de entrada no tengo ninguna intención de hacerlo, aunque seguro que caerán dos o tres antes de fin de año.
Creo que lo que mi cuerpo necesitaba, aparte de descansar, era entrar en rutina. Al igual que mis hijos, llega un momento en que me saturo de tantas vacaciones y horarios pseudo-descontrolados. Hay gente a la que le va bien el descontrol horario, pero a mi no. Yo me saturo. En el fondo soy metódico y debo tener bastante claro lo que va a suceder. Tengo que planificarme y me pongo "nervioso" cuando los próximos pasos no están más o menos programados. Necesito mis horarios. Me hago viejo, vamos.
A estas alturas del mes ya tengo bastante claro cuales son los horarios de los chicos, sus extraescolares, los entrenos de fútbol y básquet, el horario de inglés... También se están acabando de concretar los horarios de mi santa, y con ello me he podido hacer más o menos una composición de en que momentos del día tendré tiempo para dedicarme a mi mismo. Hasta ahora el único momento que claramente era para mi y sólo dependía de mi era antes de las siete de la mañana, y es el que he usado para empezar a activarme para este nuevo curso. Y aunque me cuesta algo madrugar, he de reconocer que correr a esas hora me ha enganchado.
Aparte de empezar el día de una forma más energética que simplemente tomando un café y empezando a trabajar, haber salido a trotar por la mañana hace que no me preocupe si por la tarde tengo que dedicar mi tiempo a otra cosa que no tenía prevista y que por lo tanto elevaría mi nivel de estres por no estar planificada, planificación que según os he dicho hace un momento, necesito cada vez más conforme me hago mayor.
En resumen: que he empezado a correr por las mañanas y de momento el madrugón me compensa. Es problable que cuando entre en rutina 100%, traslade esas salidas a los huecos que me queden por la tarde, pero de momento seguiré madrugando.
Me levanto por la mañana sobre las 06:15, y me voy a correr 30-45 minutos, depende del día. Corro como me apetece. Algún día a 5:30 el km, y algún otro a 4:45. Como me pida el cuerpo. Y lo bueno es que no lo hago como obligación ni como preparación para nada. No estoy apuntado a ninguna carrera, y de entrada no tengo ninguna intención de hacerlo, aunque seguro que caerán dos o tres antes de fin de año.
Creo que lo que mi cuerpo necesitaba, aparte de descansar, era entrar en rutina. Al igual que mis hijos, llega un momento en que me saturo de tantas vacaciones y horarios pseudo-descontrolados. Hay gente a la que le va bien el descontrol horario, pero a mi no. Yo me saturo. En el fondo soy metódico y debo tener bastante claro lo que va a suceder. Tengo que planificarme y me pongo "nervioso" cuando los próximos pasos no están más o menos programados. Necesito mis horarios. Me hago viejo, vamos.
A estas alturas del mes ya tengo bastante claro cuales son los horarios de los chicos, sus extraescolares, los entrenos de fútbol y básquet, el horario de inglés... También se están acabando de concretar los horarios de mi santa, y con ello me he podido hacer más o menos una composición de en que momentos del día tendré tiempo para dedicarme a mi mismo. Hasta ahora el único momento que claramente era para mi y sólo dependía de mi era antes de las siete de la mañana, y es el que he usado para empezar a activarme para este nuevo curso. Y aunque me cuesta algo madrugar, he de reconocer que correr a esas hora me ha enganchado.
Aparte de empezar el día de una forma más energética que simplemente tomando un café y empezando a trabajar, haber salido a trotar por la mañana hace que no me preocupe si por la tarde tengo que dedicar mi tiempo a otra cosa que no tenía prevista y que por lo tanto elevaría mi nivel de estres por no estar planificada, planificación que según os he dicho hace un momento, necesito cada vez más conforme me hago mayor.
En resumen: que he empezado a correr por las mañanas y de momento el madrugón me compensa. Es problable que cuando entre en rutina 100%, traslade esas salidas a los huecos que me queden por la tarde, pero de momento seguiré madrugando.
jueves, 3 de septiembre de 2015
Balance de julio y agosto
Vaya por delante que ha habido nivel. Mas concretamente, desnivel. Tanto positivo como negativo. Si el mes de junio ya fue cargadito, los dos siguientes no han sido menos. Entre la ultra del Aneto, el entreno e intento de correr la ultra del Valle de Tena, y las vacaciones que han sido un no-parar de subir montañas con los niños, han salido la friolera de 23.600 metros de desnivel positivo. Bueno, alguno más que no he registrado, ya que no siempre he salido con el reloj.
Por supuesto no ha sido todo corriendo, ni mucho menos. Muchas de las salidas han sido andando, con los niños. Otras han sido sin niñós y a un ritmo más ligero. Y otras yo solo en plan entreno. Al final, las cifras que han salido son las siguientes:
He terminado las vacaciones cansado, con sobrecarga en las piernas. No descansé después de la ultra del Aneto y lo he notado. Este mes de septiembre, en principio no pienso correr. Toca descansar. Supongo que iré a nadar algún día y retomaré el gimnasio que dejé en junio. Y a partir de octubre, ya veremos.
Aquí os dejo algunas imágenes del verano.
Por supuesto no ha sido todo corriendo, ni mucho menos. Muchas de las salidas han sido andando, con los niños. Otras han sido sin niñós y a un ritmo más ligero. Y otras yo solo en plan entreno. Al final, las cifras que han salido son las siguientes:
- he salido a correr 16 días entre asfalto y montaña, un total de 300 km. en aproximadamente 73 horas.
- he salido a andar 6 días, unos 68 km en unas 32 horas.
- he ido en bicicleta 1día, 26 km. en unas 3 horas.
- ni nadar, ni gimnasio, ni nada que se le parezca.
He terminado las vacaciones cansado, con sobrecarga en las piernas. No descansé después de la ultra del Aneto y lo he notado. Este mes de septiembre, en principio no pienso correr. Toca descansar. Supongo que iré a nadar algún día y retomaré el gimnasio que dejé en junio. Y a partir de octubre, ya veremos.
Aquí os dejo algunas imágenes del verano.
lunes, 31 de agosto de 2015
Valle de Tena: y las piernas dijeron que no
Vaya por delante que lo había advertido. En mi último post escribía "Llego en forma, preparado, pero sin la motivación que tenía para el
Aneto o para la del Sobrarbe. Con ilusión, pero sin la necesidad
imperiosa de terminarla. (...) Y esto puede ser una
arma de doble filo: puede ser que en cualquier momento diga 'hasta aquí
ya he disfrutado, me paro' o que me sienta tan agusto que llegue a meta
habiendo disfrutado el total del recorrido".
Y ha sido la primera de las dos opciones. Las piernas me jugaron una mala pasada y la cabeza me dijo muy acertadamente que no hacía falta sufrir durante 18 horas más, que es lo que calculo que me quedaba.
El ambiente el sábado a las 04:30 a.m. en la plaza de Panticosa era extraño. Al tratarse de la primera edición de la prueba y siendo la hora que era, nos encontrábamos allí los que íbamos a tomar la salida, algunos familiares, gente de la organización y un grupo de jóvenes en estado de euforia no reprimida, probablemente debido a la ingesta de bebidas espirituosas servidas en el Pueyo de Jaca, población que se encontraba en fiestas y que está a un kilómetro de Panticosa. Nada que ver con las salidas de carreras más consolidadas o con carreras que salen a horas menos intempestivas. Nosotros a lo nuestro. Algunos selfies con Alex, Angel y Juan, música por los altavoces, palabras del speaker, 3...2...1... Go!
Los primeros kilómetros hasta la cabaña de Yenefrito fueron a buen ritmo. Andando, trotando, en fila india en los tramos estrechos y adelantando cuando había espacio y los de delante iban demasiado conservadores. Llegué al primer avituallamiento a las 06:20, cuarenta minutos antes de lo previsto. Iba bien, muy bien, aunque me notaba las piernas cansadas. "será cuestión de que terminen de calentarse", pensé.
A partir de ese punto empezaban las subidas y bajadas y el terreno se endureció. Y las piernas también. Lejos de relajarse, las notaba cada vez más duras. Y las rodillas empezaron también a quejarse. Nos adelantó Angel, y poco después le dije a Alex que ya le alcanzaría más adelante, que tirara. Yo a mi ritmo. En las bajadas notaba que tenía "fallos de precisión". Era como tener las piernas desajustadas y esto se traducía en que no las podía dirigir al punto exacto al que tenían que ir. Andando sobre los bloques de granito no pisaba con seguridad. Que raro...
Pasé por los siguientes puntos de control con una hora de margen sobre mi tiempo previsto. Iba bien de tiempo, y afronté la bajada hasta el Balneario con algo de miedo. Tenía por delante 1000 metros de desnivel negativo en un terreno bastante empinado. Bajé corriendo a un ritmo aceptable, pero las piernas iban a peor, y sobretodo las rodillas. No eran pinchazos, sino un dolor que las envolvía. Llegué al Balneario manteniendo la hora de margen, y me senté para descansar y comer algo. No veía claro si podría seguir. Me quedaba por delante: de entrada 1400 metros de desnivel positivo hasta la cima del Garmo Negro (3051 m), acto seguido 1080 de desnivel negativo hasta el refugio de Bachimaña y a partir de ese punto 20 km con sus 1500 D+ y 3000 D- hasta La Sarra, el siguiente punto en el que me podían recoger en coche si decidia no continuar. Para finalizar 25 km más con 1300 D+ y 1600 D- Unas 18 horas más.
Opté por probarme subiendo al Garmo Negro, y una vez en la cima decidir en función de como respondieran las piernas. Durante la subida vi que las rodillas iban a peor. Podía subir aunque lento. Pero no podía bajar sin notar dolor, un dolor que sería lógico afrontando la última parte de la carrera, pero no cuando llevaba 7 horas. Me senté a la sombra de un pino y me planteé que hacer. Escribí en el whatsapp de mi grupo de corredores Andandaeh que no tenía claro si seguir o retirarme. Enseguida recibí ánimos de todos y me animaron a ser fuerte, a continuar. Les hice caso pero a los 20 minutos volví a plantearme si tenía sentido seguir. Físicamente no estaba bien, podía continuar a un ritmo lento y probablemente terminar la carrera con varias horas más de lo previsto. Pero ¿y si me tenía que retirar más adelante, donde la evacuación no era posible? ¿Y si me fastidiaba la rodilla de verdad? ¿valía la pena seguir en esas circunstancias? Total, hasta ese punto había disfrutado y no me apetecía sufrir 20 horas más sólo por poder decir "¡he terminado!". Este año he finalizado ya un par de ultras y mi ego está más que satisfecho. Mandé otro whatsapp a Ana para decirle que no tenía claro si seguir, y preguntando si me podría ir a buscar al Balneario en caso de abandonar. Me respondió que cuando la cabeza se plantea esas dudas, lo mejor es parar. La llamé, y le dije que en una ultra la cabeza dice que te pares muchas veces, y también se supera la situación otras tantas. Pero en esta ocasión el problema era físico, y eso se arregla con ibuprofeno, similar, o no se arregla.
Si hubiera estado en el último tercio de la carrera habría seguido, pero con lo que me quedaba por delante decidí que era suficiente. Una retirada a tiempo es una victoria, al menos bajo esas circunstancias. Bajé lo que había subido del Garmo Negro cruzándome a corredores que iniciaban el ascenso a esas horas. ¡Lo que les quedaba a los pobres! Durante la bajada vi que había acertado. No iba nada bien y las rodillas mandaban señales inequívocas de que había que retirarse y tomarse una cerveza helada cuanto antes.
Al llegar al Balneario estaba Ana esperándome. Tambíen nos encontramos a Juan con "su Ana". Él se había retirado, directamente en el Balneario. Informé a la organización sobre mi decisión, nos tomamos la merecida cerveza y nos fuimos cada cual a su casa.
En ningún momento me he arrepentido de haberme retirado, ni siquiera el sábado por la tarde cuando fui a la meta a ver como llegaban los primeros, o el domingo por la mañana cuando fui a ver como llegaban los últimos. Pensaba que al verlos me pasaría por la cabeza aquello de "yo debería estar ahí, cruzando la meta". Nada más lejos de la realidad. Pensé "que bien hice en dejarlo en ese punto. El año que viene, si puedo repito".
Y ha sido la primera de las dos opciones. Las piernas me jugaron una mala pasada y la cabeza me dijo muy acertadamente que no hacía falta sufrir durante 18 horas más, que es lo que calculo que me quedaba.
El ambiente el sábado a las 04:30 a.m. en la plaza de Panticosa era extraño. Al tratarse de la primera edición de la prueba y siendo la hora que era, nos encontrábamos allí los que íbamos a tomar la salida, algunos familiares, gente de la organización y un grupo de jóvenes en estado de euforia no reprimida, probablemente debido a la ingesta de bebidas espirituosas servidas en el Pueyo de Jaca, población que se encontraba en fiestas y que está a un kilómetro de Panticosa. Nada que ver con las salidas de carreras más consolidadas o con carreras que salen a horas menos intempestivas. Nosotros a lo nuestro. Algunos selfies con Alex, Angel y Juan, música por los altavoces, palabras del speaker, 3...2...1... Go!
Los primeros kilómetros hasta la cabaña de Yenefrito fueron a buen ritmo. Andando, trotando, en fila india en los tramos estrechos y adelantando cuando había espacio y los de delante iban demasiado conservadores. Llegué al primer avituallamiento a las 06:20, cuarenta minutos antes de lo previsto. Iba bien, muy bien, aunque me notaba las piernas cansadas. "será cuestión de que terminen de calentarse", pensé.
A partir de ese punto empezaban las subidas y bajadas y el terreno se endureció. Y las piernas también. Lejos de relajarse, las notaba cada vez más duras. Y las rodillas empezaron también a quejarse. Nos adelantó Angel, y poco después le dije a Alex que ya le alcanzaría más adelante, que tirara. Yo a mi ritmo. En las bajadas notaba que tenía "fallos de precisión". Era como tener las piernas desajustadas y esto se traducía en que no las podía dirigir al punto exacto al que tenían que ir. Andando sobre los bloques de granito no pisaba con seguridad. Que raro...
Pasé por los siguientes puntos de control con una hora de margen sobre mi tiempo previsto. Iba bien de tiempo, y afronté la bajada hasta el Balneario con algo de miedo. Tenía por delante 1000 metros de desnivel negativo en un terreno bastante empinado. Bajé corriendo a un ritmo aceptable, pero las piernas iban a peor, y sobretodo las rodillas. No eran pinchazos, sino un dolor que las envolvía. Llegué al Balneario manteniendo la hora de margen, y me senté para descansar y comer algo. No veía claro si podría seguir. Me quedaba por delante: de entrada 1400 metros de desnivel positivo hasta la cima del Garmo Negro (3051 m), acto seguido 1080 de desnivel negativo hasta el refugio de Bachimaña y a partir de ese punto 20 km con sus 1500 D+ y 3000 D- hasta La Sarra, el siguiente punto en el que me podían recoger en coche si decidia no continuar. Para finalizar 25 km más con 1300 D+ y 1600 D- Unas 18 horas más.
Opté por probarme subiendo al Garmo Negro, y una vez en la cima decidir en función de como respondieran las piernas. Durante la subida vi que las rodillas iban a peor. Podía subir aunque lento. Pero no podía bajar sin notar dolor, un dolor que sería lógico afrontando la última parte de la carrera, pero no cuando llevaba 7 horas. Me senté a la sombra de un pino y me planteé que hacer. Escribí en el whatsapp de mi grupo de corredores Andandaeh que no tenía claro si seguir o retirarme. Enseguida recibí ánimos de todos y me animaron a ser fuerte, a continuar. Les hice caso pero a los 20 minutos volví a plantearme si tenía sentido seguir. Físicamente no estaba bien, podía continuar a un ritmo lento y probablemente terminar la carrera con varias horas más de lo previsto. Pero ¿y si me tenía que retirar más adelante, donde la evacuación no era posible? ¿Y si me fastidiaba la rodilla de verdad? ¿valía la pena seguir en esas circunstancias? Total, hasta ese punto había disfrutado y no me apetecía sufrir 20 horas más sólo por poder decir "¡he terminado!". Este año he finalizado ya un par de ultras y mi ego está más que satisfecho. Mandé otro whatsapp a Ana para decirle que no tenía claro si seguir, y preguntando si me podría ir a buscar al Balneario en caso de abandonar. Me respondió que cuando la cabeza se plantea esas dudas, lo mejor es parar. La llamé, y le dije que en una ultra la cabeza dice que te pares muchas veces, y también se supera la situación otras tantas. Pero en esta ocasión el problema era físico, y eso se arregla con ibuprofeno, similar, o no se arregla.
Si hubiera estado en el último tercio de la carrera habría seguido, pero con lo que me quedaba por delante decidí que era suficiente. Una retirada a tiempo es una victoria, al menos bajo esas circunstancias. Bajé lo que había subido del Garmo Negro cruzándome a corredores que iniciaban el ascenso a esas horas. ¡Lo que les quedaba a los pobres! Durante la bajada vi que había acertado. No iba nada bien y las rodillas mandaban señales inequívocas de que había que retirarse y tomarse una cerveza helada cuanto antes.
Al llegar al Balneario estaba Ana esperándome. Tambíen nos encontramos a Juan con "su Ana". Él se había retirado, directamente en el Balneario. Informé a la organización sobre mi decisión, nos tomamos la merecida cerveza y nos fuimos cada cual a su casa.
En ningún momento me he arrepentido de haberme retirado, ni siquiera el sábado por la tarde cuando fui a la meta a ver como llegaban los primeros, o el domingo por la mañana cuando fui a ver como llegaban los últimos. Pensaba que al verlos me pasaría por la cabeza aquello de "yo debería estar ahí, cruzando la meta". Nada más lejos de la realidad. Pensé "que bien hice en dejarlo en ese punto. El año que viene, si puedo repito".
| Momento de la decisión: abandono |
| carga de hidratos la noche de antes, en Mesón Lavedan |
| con Alex antes de la salida |
| y también con Angel y Juan |
| un trocito de la carrera |
| primeras horas |
| Balneario de Panticosa. |
| Revisando los pies |
| penúltimo clasificado. Unas 32 horas. |
martes, 25 de agosto de 2015
Trail Valle de Tena
Vaya por delante que lo voy a correr. Este sábado. A las cinco de la mañana. Otro madrugón, y otro día entero por la montaña. El Trail Valle de Tena es una carrera que transcurre por el Pirineo Aragonés, en concreto (como su propio nombre indica) por el valle de Tena. Sale y termina en Panticosa, y pasa por el ibón de Catieras, el Balneario de Panticosa, la cima del Garmo Negro, el refugio de Bachimaña y los ibones Azules, el collado de Tebarray, el refugio de Respomuso, el collado de Musales, Ibonciecho, Lasarra, da la vuelta a Foratata, pasa por Sallent, y vuelve a Panticosa. Los que conocéis la zona os podéis hacer una idea del recorrido. Son cerca de 80 Km con un desnivel de unos 6900 positivos. Lo que viene siendo una ultra de montaña.
Esta, al igual que la del Aneto-Posets, es una de las del tipo "para montañeros que además corren", y no "para corredores que además corren por la montaña". El terreno me lo conozco, y no es tan duro como en el Aneto, pero tampoco son caminos y pistas como la de Guara-Somontano. Sin ir más lejos, se sube al Garmo Negro (3051 m). Como comparación, la ultra de Guara-Somontano del 2013 fueron 98 km y 6000 D+ y tardé 18 horas en completarla. La del Aneto, 109 km y 7000 D+ y tardé 35 horas. Esta creo que tardaré entre 25 y 30.
Tengo ganas de correrla. Es "mi" zona, "mi" pirineo. He corrido por unos 50 de los 80 Km del circuito, en diferentes salidas, y ahora me apetece hacerlo del tirón. Pero tengo que decir también que llego algo cansado a la cita. En los últimos tres meses he acumulado muchas horas, muchos kilómetros y mucho desnivel. Llego en forma, preparado, pero sin la motivación que tenía para el Aneto o para la del Sobrarbe. Con ilusión, pero sin la necesidad imperiosa de terminarla. Sin presión autoimpuesta. Y esto puede ser una arma de doble filo: puede ser que en cualquier momento diga "hasta aquí ya he disfrutado, me paro" o que me sienta tan agusto que llegue a meta habiendo disfrutado el total del recorrido. En estas distancias la cabeza y el físico juega muchas malas pasadas. Se tienen muchos altibajos. Te vienes abajo y remontas dos o tres veces, y en cualquiera de ellas puedes tirar la toalla. Ya veremos.
Os lo contaré la semana que viene.
Esta, al igual que la del Aneto-Posets, es una de las del tipo "para montañeros que además corren", y no "para corredores que además corren por la montaña". El terreno me lo conozco, y no es tan duro como en el Aneto, pero tampoco son caminos y pistas como la de Guara-Somontano. Sin ir más lejos, se sube al Garmo Negro (3051 m). Como comparación, la ultra de Guara-Somontano del 2013 fueron 98 km y 6000 D+ y tardé 18 horas en completarla. La del Aneto, 109 km y 7000 D+ y tardé 35 horas. Esta creo que tardaré entre 25 y 30.
Tengo ganas de correrla. Es "mi" zona, "mi" pirineo. He corrido por unos 50 de los 80 Km del circuito, en diferentes salidas, y ahora me apetece hacerlo del tirón. Pero tengo que decir también que llego algo cansado a la cita. En los últimos tres meses he acumulado muchas horas, muchos kilómetros y mucho desnivel. Llego en forma, preparado, pero sin la motivación que tenía para el Aneto o para la del Sobrarbe. Con ilusión, pero sin la necesidad imperiosa de terminarla. Sin presión autoimpuesta. Y esto puede ser una arma de doble filo: puede ser que en cualquier momento diga "hasta aquí ya he disfrutado, me paro" o que me sienta tan agusto que llegue a meta habiendo disfrutado el total del recorrido. En estas distancias la cabeza y el físico juega muchas malas pasadas. Se tienen muchos altibajos. Te vienes abajo y remontas dos o tres veces, y en cualquiera de ellas puedes tirar la toalla. Ya veremos.
Os lo contaré la semana que viene.
miércoles, 19 de agosto de 2015
45 boniatos
Vaya por delante que hoy es mi cumpleaños. Me caen 45
castañas. Cuarenta y cinco. Ahí es nada. A mi parecer, esto empieza a ser una
edad respetable. Cua-ren-ta-y-cin-co. Cuando mi padre cumplió sus cuarenta y
cinco años, yo tenía catorce, uno más que los que tiene ahora mi primogénito.
Esto es un ciclo, y en nada, en un pestañeo, mi hijo cumplirá sus cuarenta y
cinco y yo tendré la edad que ahora tiene mi padre, quien por cierto ayer por
la tarde estaba jugando uno de sus habituales partidos de padel. Yo quiero llegar a sus años
con su estado de salud y con su mentalidad.
Es un buen ejemplo para mi. No se si jugaré a padel, seguiré corriendo o
habré descubierto una nueva disciplina. La cuestión es que mientras el cuerpo
me aguante pretendo ser activo, y como pretendo que el cuerpo me aguante mucho
habrá que cuidarlo. En el fondo es lo único con lo que venimos al mundo y lo
único que tenemos justo antes de irnos del mismo.
¿En que voy a cambiar? Pues así de repente en nada.
Considero que más o menos, durante los últimos años vengo cuidándolo. No soy un
talibán de la salud, pero tampoco me he abandonado. Practico ejercicio
regularmente, no cometo muchos excesos en cuanto a la alimentación, llevo una
vida bastante ordenada… En principio seguiremos así, con algunos retoques que
puedo prever derivados de que, quiera o no, el cuerpo envejece: las
articulaciones se van resintiendo, se acumulan más las grasas, cuesta más
quemar lo que se consume, la fuerza disminuye, etc. Habrá que compaginar
bicicleta y natación con correr y andar por la montaña. Habrá que practicar
deportes menos lesivos para las rodillas. Habrá que… habrá que ver.
Por el momento, contento de haber llegado hasta este punto
de la forma en que lo he hecho, y con la intención de prolongar la situación
mientras se pueda. Y cuando no se pueda, cuando las piernas digan que no
quieren que les de más caña, pues tocaremos la guitarra.
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