A las 9 de la mañana del sábado me até los cordones, me puse los auriculares y empecé a
correr. Música clásica. Normalmente escucho música disco ochentera, pero esta
vez me apetecía clásica. Un acierto. Los primeros minutos fueron en pista, la que une Tramacastilla con
Piedrafita. Hasta el desvío del bosque del Betato son 1.5 km. Hasta ese momento
mis zapatillas de correr descalzo sólo habían salido por asfalto. Primeras sensaciones
"barefoot" por monte. Pasos cortos, evitando piedras, muy al tanto de
cada paso que daba. 10 minutos
hasta el desvío, y encaro la
subida. Hace tiempo que no corro por montaña, que no corro
con desnivel. Desde ese punto hasta el ibón de Piedrafita son 3.5 km. y un desnivel de
unos 420 m.
Esto es una pendiente del 12%. Voy a intentar hacerlo del tirón. ¡Arriba!
| Mapa y perfil de la salida. 10 Km, 500D+ |
A diferencia de cuando corro con zapatilla acolchada, esta
vez las zancadas son cortas,
buscando en cada paso el mejor terreno donde apoyar. Me veo bien, creo que
llegaré arriba sin parar. Disfruto. Disfruto de la carrera, del paisaje, de la música... Me siento
bien. Noto la dureza del terreno cada vez que apoyo la pierna, con lo que
tiendo a hacerlo sin mucho impulso, con delicadeza. Cuando llego al último
tramo antes de alcanzar el ibón, tramo que va paralelo al río provocado por el
deshielo de la Sierra de la Partacua, entro en una especie de éxtasis. Ya le he
cogido "el truco" a las zapatillas, y voy brincando de piedra en
piedra como un sarrio. Me planto en el ibón en 30 minutos desde que he iniciado
la subida. ¡Bien! Y no me duele nada. Descanso un par de minutos viendo el paisaje. Nunca me
cansaré de ver este paisaje. Media vuelta, y hacia abajo.
Vamos a ver como van las zapatillas en descenso. Aquí preveo tres problemas:
- la longitud de la zancada suele ser más larga en bajada. Esto es mayor impacto.
- la suela no es de zapatilla de montaña. Espero no resbalar.
- zapatilla "minimalista". No protege de golpes en piedras ni sujeta el tobillo como el resto. Bajadas más inseguras.
A los pocos metros de empezar a bajar me detengo a tomar un par de fotos. Este paisaje... estaría horas observándolo. Mejor me lo llevo en el fondo de pantalla del móvil. Las Merrell se comportan bien en bajada. No voy a lo loco. Voy mirando bien donde irá cada pie antes de apoyase. Voy buscando el terreno, sintiéndolo. No resbalan. Cuando llego a la parte más técnica, el descenso que atraviesa el bosque, ya me siento cómodo otra vez. Nuevamente soy un sarrio. Como Anton Kupricka,con ese correr tan característico que le identifica. El corre con las New Balance Minimus. Yo con las Merrell. Pero aparte de la melena y la marca de las zapatillas, más o menos soy como él :-)
Atravieso el bosque y vuelvo a la pista que, una hora y diez minutos después de salir, me devuelve a
casa. Mis primeros 10 Km.
por montaña con zapatillas minimalistas. He cumplido mi objetivo principal: quitarme el mono. Correr por montaña después
de los últimos meses llaneando por asfalto, nadando y en bicicleta. Las Merrell
me han ayudado a ser mucho más consciente de cada paso. Me he fijado más en lo que hacía. He estado más en contacto
con la montaña.
En cuanto a posibles efectos colaterales: por la tarde me noto las piernas cargadas. Musculos que no conocía empiezan a decirme "hola... que estoy aquí..." Sobretodo noto el trozo de tobillo que une pierna y pie por delante (el retináculo extensor y el flexor?) y la rodilla izquierda. El resto, pues dolorcillos por todas partes que van a desaparecer en tres días. Considero que estos dolores son lógicos, ya que si bien llevaba acumulados bastantes kilómetros con las merrell, siempre habían sido en llano. Esta vez ha tocado trabajar toda la pierna. ¡Un placer!
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| punto de llegada. |
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| las Merrell en la cima |
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| ¡como para no parar a fotografiar! |
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| ¡como para no volver! |




¡Menudo paisaje! ¡Menudas fotos! ¡Zapatillas "menudas"! ¡Menudos huevos (con perdón)!
ResponderEliminarQuique
¡¡menudos comentarios!! jajajaja...
Eliminarhabía que probarlo, y repetiré. Pero como parte del entrenamiento. Una o dos veces al mes a lo sumo, que tampoco es cuestión de ser talibán de estas cosas