lunes, 10 de junio de 2013

Fue bonito mientras duró.

Vaya por delante que seguramente volveremos a vernos. El domingo pasado terminé una relación. Una relación que me ha acompañado a lo largo de los últimos nueve meses. Una relación intensa, dura a veces, pero querida. Yo la había elegido aun sabiendo que tenía fecha de caducidad: el dos de junio de 2013. Estuve muy a gusto, hasta que nos dijimos adios, el domingo día 2 a las 14:03, cuando crucé la meta del Triatlón de Valencia. Ahí terminó lo nuestro. Allí cerré una etapa. Allí conseguí el primer reto que me había establecido para 2013.
Esta semana, como es lógico, he seguido pensando en la prueba. Buscando fotos, viéndolas, rememorando los mejores momentos... Pensando una y otra vez en la grandeza de lo que habíamos hecho. En los momentos tan buenos que hemos compartido durante los últimos meses. Pero, como es lógico también, la resaca ha durado cuatro o cinco días. Fue bonito mientras duró pero... a otra cosa, mariposa. Ya me he quitado de la cabeza esa relación. Debo seguir adelante.
Este fin de semana, en los Pirineos, he vuelto a sentir la llamada de las montañas. Atrás debe quedar lo de nadar en el  mar, pedalear cerca de la costa y correr por el paseo marítimo... Ahora toca centrarse en el segundo gran objetivo del año: la Ultra Trail de Guara Somontano. Esta vez no van a ser nueve meses. Serán algo menos de cuatro, aunque digamos que, a diferencia del Triatlón, no parto de cero. Ya se lo que es correr por las montañas. Esta vez ya se a que me enfrento. Esta vez se que va a ser muy duro y que debo llegar muy entrenado. Y también se que gran parte de la dificultad va a residir en la cabeza. Tocará prepararse bien en todos los aspectos. El físico, y el mental. Tocará mucha montaña. Corriendo, andando... como sea. Por suerte la montaña me llama, y yo me dejaré querer.


¡Espera, que voy!

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