Siempre se aprende algo. En este caso, que no se deben menospreciar los descensos. El domingo corrí mi segunda carrera por montaña. El Tozal de Guara desde Nocito, pueblo de la provincia de Huesca donde los haya. La carrera parte de Nocito, sube al Tozal de Guara (10,5 Km.) y vuelve al pueblo (21 Km.)
Me la había preparado bastante bien. Con el perfil de la carrera me hice un esquema de los tramos, pendientes, tiempos, velocidad a la que correr, etc. Planifiqué la carrera hasta la cima y pensé "y después, la bajada y ya está".
Salimos a la 9:30 con un día espléndido. Sol, temperatura de unos 10 grados, buen ambiente... Los primeros 4 kilómetros fueron bastante llanos, con la gracia añadida de que había que cruzar un río unas siete veces, en algún caso con el agua hasta las rodillas. Corrí tranquilo y disfrutando del paisaje. Llegamos a la primera cuesta. Fila india y andar a buen ritmo. En un punto me vi tan pegado al culo del tío de enfrente que empecé a trotar para pasarle. Me dijo
- es así hasta arriba, eh?
- ya, ya lo se, ya... gracias, buff...
y le pasé. En 10 minutos había dejado a ese grupillo y me pegue de nuevo al culo de otro tío de enfrente. Esos andaban a un paso más ameno, charlando y haciendo bromas. La cuesta era bastante jodida. Decidí seguir su ritmo, ya que parecía que sabían lo que hacían. Subir, y subir. Unos 40 minutos después, el primer avituallamiento en una pequeña explanada. Un grupo de franceses sesentones (o sesentañeros, vista la indumentaria y donde estaban) nos animó frenéticamente. "Allé Barcelona!!!" (yo iba con la camiseta de la maratón de BCN). Bebí algo de agua y seguí, ahora corriendo. Era el Km. 7 y llevábamos una hora aproximadamente. En ese punto decidí adelantar al grupillo con el que iba - por supuesto nos volveríamos a ver. Seguí corriendo según lo previsto. Según mi reloj, estaba a 1650 metros de altura, y llevaba 9 Km. En teoría faltaban más de 400 metros de desnivel y kilómetro y medio hasta la cima. ¿Podía ser? Joder! pues sí. Fue tomar una curva y ver la pedrera hasta la cima, con un montón de corredores como puntitos en fila. Como hormiguitas subiendo, vistas desde abajo. Me costó media hora para subir ese último kilómetro y medio. Al llegar arriba, lo primero que vi fue a un grupo de animadores (serían uno 6) gritando, con un cencerro, saltando... impresionante el ruido que hacían. Supongo que acabarían de almorzar, porque energía y alegría no les faltaba. Pasé el control, en 1h58'. Más o menos según lo previsto. Menos de dos horas. Me encontré a un amigo que estaba en la organización, y me dijo que si había llegado ahí en dos horas y estaba bien (que lo estaba) la bajada era fácil. "Ánimo!" Y así lo hice. Me lancé hacia abajo. Solo, sin nadie por delante. A un ritmo bastante fuerte, dentro de lo que cabe. A los 5 Km. de bajar, me las veía con cada mini-cuesta que aparecía en el camino. La leche! Tenía las piernas muy tocadas. El camino eran auténticas canaleras con piedras, mucho zig-zag, y bastante empinado. He de decir que los últimos 5 kilómetros me costaron mucho más de lo que tenía previsto. Y es que así como había dosificado bien la subida, no lo hice en la bajada. Pasé algún rato malo, de cansancio y hasta con ganas de vomitar. Que sensación... Andando un par de minutos se me pasó. No me adelantó mucha gente, supongo que tampoco tendría muchos por detrás. Sí que lo hicieron los que había dejado atrás en el primer avituallamiento. Se notaba que esos sabían dosificarse. Seguían a su ritmo, charlando y sin sufrir mucho. Me recuperé, seguí a ritmos de ocho minutos quince por kilómetro y llegué a Nocito. Ana, mi santa y paciente esposa, me acompañó unos metros a la entrada del pueblo, y crucé la línea de meta con Carlos y Xavi, como viene siendo tradición últimamente en las carreras a las que me acompañan.
Al final 3 horas 18 minuto. Algo más de lo que tenía previsto, pero con sensación de éxito total. El 109 de 135 corredores en la clasificación general masculina.
De momento, sigo con la idea de la puyada a Oturia, en septiembre.
Os dejo algunas fotos (algunas de ellas las he tomado prestadas. Gracias Monrasin.)
corredores cruzando el río por primera vez







pedazo de experiencia¡¡¡¡
ResponderEliminarno, ahora en serio, era para ver si por fin te subia el comentario.Bueno, me lo he pasado pipa con el relato, recuerdo que me pasó justo lo mismo en una de las carreras del ebro, bueno, en la única que ha corrido, la cuestión es que en bajada te entra como una borrachera y vas con las piernas en hélice y cuando te quedan esos cinco km o menos te quedarías clavado para siempre en el fin del mundo donde estés.Enhorabuena, estás que te sales.Espera a ver que puedo relatar tras la trepa
ResponderEliminarEres un campeón Jordi. Buen post. COmo ya sabes me estoy adentrando en el trail running y me encanta. Este verano si quieres, pues tu nivel me sobrepasa en demasía, podemos ir a hacer rutas por la Llacuna.
ResponderEliminarcacatua! has logrado subir un comentario! si es que más vale maña...
ResponderEliminarMe voy a perder la Trepariscos, que además creo que pasa por Tramacastilla. La semana que viene espero crónica (y si quieres publicarla en el blog me lo dices!) Cuando dejes las dos ruedas retomamos las dos patas.
Joel, los tres primeros fines de semana de julio estaré por la Llacuna. Doy por hecho como mínimo una subida al Castellar. Y después, cervezaco y piscina!
ResponderEliminarPuedo atestiguar que Jordi hizo una carrera esplendida y que al llegar a la meta parecía que tomaba la salida.Espero estar en la proxima.
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