En cuanto a la Jorgeada, ya escribí una crónica centrada en la carrera en si, y me quedaba por contar los aspectos más relacionados con la preparación, las sensaciones, los sentimientos, etc. Ahí va eso:
Preparación.
Una vez, durante un curso sobre presentaciones en público, me dijeron una frase que nunca he olvidado y que me aplico o intento aplicarme constantemente. "La preparación es la base del éxito". Aunque parece una de esas frases simples y marketinianas, y pese a serlo, no deja de ser una verdad como la copa de un pino.
Me preparé bien. La preparación física es condición necesaria (que no suficiente), con lo que ni la menciono. Nadie se presenta a una marcha de 75 km sin haberse entrenado antes. Me refiero más bien a preparase el resto de cosas, como el terreno, el material, la información sobre el tiempo que va a hacer, la alimentación, los tiempos...
Ruta
No pisé el terreno antes, pero si que lo estuve viendo en el ordenador a través de Street View de Google. Recorrí virtualmente la salida de Zaragoza, con fotos de las calles, lo que me salvó de seguir a un grupo que se saltaban un desvío apenas en el km 2. Les pude advertir del error. Más tarde nos desviamos de la ruta a la salida de Villanueva de Gállego, pero habiendo visto en Google Earth que el camino pasaba por la puerta de la urbanización Las Lomas, no nos costó nada cruzar un campo y reincorporarnos a la ruta marcada.
Material
Llevaba frontal de repuesto, y, además, pilas de repuesto. Vi gente corriendo a oscuras, o con un frontal que daba menos luz que la bombilla de un Cinexin. Llevé en la mochila tiritas, vaselina, un silbato... hasta una manta térmica (de las que son como un papel de aluminio en grande). En la web de la prueba informaban de los km de ciudad, asfalto, caminos... Elegí unas zapatillas bien amortiguadas en lugar de las que suelo usar por caminos, que lo son menos. Pensé que en 8-9 horas, serían mejor las de asfalto. Me llevé bimbo con nutella, 2 barritas energéticas, 2 botellines de 250 mililitros con bebida isotónica, y uno de 400 con agua. Una camiseta térmica en la mochila... Supongo que era el miedo de la primera vez, pero creo que en cuanto a material, fui sobrado.
Planificación de tiempos.
Me marque un ritmo que sabía que podía seguir. 6.45 minutos por kilómetro. Empezamos más rápido, entre 6 y 6.20. Aunque a ese ritmo vas sobrado, corregí a partir del km 10 aproximadamente para aminorar la marcha. Entre paradas en avituallamientos (7 en total) y teniendo en cuenta que los últimos siempre se suele ir más lento, me salió una media de 7.26. Pero en ningún momento me vi con la necesidad de andar para recuperarme. En esto creo que también lo hice bien. Posiblemente podría haber apretado más, pero tenía muy claro que la primera ultra había que terminar con muy buenas sensaciones. De lo contrario, igual no me apetecería una segunda.
Durante la carrera.
Es muy tentador cuando tienes 9 horas por delante intentar ir en grupo, o al menos en compañía de alguien. Pero sabía que eso podría conllevar salirse del ritmo objetivo, cosa que se aguanta durante 2 o 3 horas, pero que a la larga puede castigarte. Fui acompañado durante unas 4 horas. A partir de ahí hice mi propia carrera. Creo que también acerté no dejándome llevar por la rapidez o lentitud de otros corredores.
Sobre la preparación mental de la prueba. Calculaba terminar en un tiempo de entre 8:30 y 9:00 horas. Al final salieron 9:20. Tenía claro que en algún momento me podía dar un bajón, empezar a preguntarme cosas del estilo "¿que cojones hago aquí?". No sabía lo que iba a pasar esa noche. Nunca había corrido tan de noche y tanto rato. ¿tendría sueño? ¿me agobiaría? ¿que podía pasar? Nada. No sucedió nada. En ningún momento me sentí mal. Visto ahora, no se me hizo largo. No recuerdo momentos de agonía, de soledad, de ganas de abandonar... Me llevé el iPod con varios programas de radio (de humor) grabados, y con una recopilación musical preparada para la ocasión. Creo que hasta las 5 horas de carrera no me puse los auriculares. Se me pasó el tiempo bastante rápido. A lo mejor el hecho de correr sin haber dormido me puso en estado semi-zombie y por eso no recuerdo ningún tramo jodido en especial. O quizás es que estaba tan mentalizado que sólo salir, ya di por hecho que había que llegar, y en ningún momento mi cabeza se planteó otra cosa. También influiría la buena noche que nos hizo y la compañía que tuve durante las 4 primeras horas.
Después de la carrera.
Físicamente, me quedé sorprendido de lo bien que me recuperé. Justo después de la carrera, la pierna derecha me dolía muchísimo. Me costaba andar. Supongo que debido a una llaga en el meñique del pie izquierdo, que me había hecho pisar mal durante varias horas, con la consiguiente sobrecarga de la pierna contraria. Pero una siesta por la tarde, y a las ya siete salí a pasear con Ana y los niños. A estirar las piernas. Ya casi no dolía. Y al día siguiente, a trabajar sin que apenas se me notara el cansancio. El cuerpo me quedó menos castigado muscularmente, que después de un maratón. O bien por estar mas preparado (no creo) o por que la maratón requiere un esfuerzo durante menos tiempo, pero mucho más intenso. El hecho es que a los dos días estuve apunto de salir a correr. Aunque no tenía nada de agujetas, no lo hice por unos mareos que me acojonaron un poco. Además, me sentía algo débil y algo acatarrado. Hacía mucho tiempo que no me acatarraba. Supongo que la carrera provocó una bajada de defensas. Sea como sea, me pasé 7 días sin hacer nada de deporte, descansando, y comiendo todo lo que me apeteció. Después, retomé los entrenamientos.
En cuanto al estado de ánimo, lo había leído, y así ha sido. ¿Y ahora, que? Alguien me dijo en un tweet cuando anuncié que me había inscrito a esta 75K, que cuando cruzara la meta sería el tío más feliz del mundo. No fue en ese momento. En ese momento creo que me quedé como si no hubiera pasado nada. Tan normal. Pero con algo dentro que iría aflorando. Poco a poco me fui dando cuenta de lo que había hecho. Estuve unos días como en otra órbita. En otra galaxia. Altibajos, sensación de ... de nada en especial, pero de algo. ¿Melancolía? ¿euforia? ¿alienación? Nada exagerado. Una felicidad contenida que iba dando tumbos por dentro de mi y creciendo, pero siempre por dentro. Como si tuviera un secreto: ¡que yo era el tío más feliz del mundo! Hasta la semana siguiente, cuando empecé otra vez a correr y a controlar algo la dieta (sólo algo), no volví a sentirme normal. He sido el tío más feliz del mundo, ¡y eso no me lo quita ni Dios!
| El tío más feliz del mundo |
gran post Jordi, sensaciones muy pareciada aunque a menor escala tuve al hacer la Botifarunner y la STBCN. Me apunto al club de los tios más felices del mundo :-)
ResponderEliminarBienvenido al club, Joel. Y lo que nos queda por hacer!
EliminarFelicidades Dalmau , conseguirás que este blog acabe siendo un referente en running por el monte. Quizás sintamos ,la mayoría, cosas parecidas pero hay que expresarlo y en eso eres un maestro!!!
ResponderEliminarGracias Carlos. Me alegro de ser "un poquito" la voz de los que sentimos lo mismo.
EliminarDe nuevo Felicidades, esta vez por tu brillante cronica, que seguro sirve para orientar y enseñar a los "pirados" que no respetamos algunas carreras,esta claro que 75 Km "son molto largos"
ResponderEliminarBien dicho "La preparación es la base del éxito" por ello y por gente como tu, algunos encontramos alicientes para seguir probando
Gracias por todo Majo
Gracias a ti por pasarte por el blog, Luis. Supongo que han sido los nervios de la primera vez los que me han hecho preparar la marcha de forma minuciosa. Intentaré no relajarme para las próximas...
EliminarHe encontrado un video muy en linea con tus reflexiones:
ResponderEliminarLo he colgado en nuestro facebook :
http://www.facebook.com/photo.php?v=201814896606270&set=vb.171586259554501&type=2&theater
brutal! simplemente brutal!
Eliminargracias por compartirlo.