Como decía en mi anterior entrada, el mes de agosto he incorporado dos tiradas largas en mi entrenamiento. Una de 37 y otra de 44 Km. Después de la de 37, por el Valle de tena, un amigo mío me hizo un comentario en twitter. Algo así como "¿te estás yendo de cabeza?". De entrada pensé "no, claro que no" y no le di más importancia. Después de la de 44, por La Llacuna, mi madre me dijo (en este caso afirmó) "estás como una cabra!". Y como las madres suelen tener razón me hizo reflexionar.
¿Qué está pasando? Sigo haciendo mis salidas de 10-15 km, pero de vez en cuando se me cuela alguna algo más larga. En estos casos he cambiado mi planteamiento. Ya no mi importa el tiempo que estoy. Ni los minutos por kilómetro. Ni las series. Ni la velocidad. Simplemente salgo, si me canso paro un rato, o ando. Y luego sigo. Condiciono la hora de vuelta casa a no ser acusado de abandono del hogar (tengo mujer y dos hijos) más que a la sesión de entrenamiento en si. Disfruto corriendo. Mucho rato. Me llevo algo de comida en forma de barritas y geles, y agua. Y más agua. Es verano y hay que hidratarse. Ya no bebo: me hidrato.
Mi lectura se centra cada vez más en libros y pruebas de ultra-fondo, ya sean por montaña o en terreno "clásico". Sigo por twitter carreras como Western States 100, Badwater 135, Ultra Trail de Mont Blanc... Sigo a correodores nacionales como Kilian Jornet, y a corredores extranjeros, como Scott Jurek o Anton Krupicka, a otros que se hacen llamar ultra-corredores (o ultra-runners)... y empieza a picarme el gusanillo de correr 100 kilómetros en menos de 24 horas. Me consuela ver que no soy un bicho raro, y que hay un montón de gente que corre largas distancias. Y un montón de pruebas en las que participar. Es un mundo que estoy empezando a descubrir.
Creo que todo empezó cuando mi hermana (gracias, maja!) me regaló el libro "Nacidos para correr". Me hizo ver la diferencia entre correr "con tiempos" y "sin tiempos". Correr "a tanto el km durante tanto rato" o "simplemente correr". A partir de ahí y buscando por la red empecé a descubir todo este mundo del ultrarunning, y me está gustando. Compré revistas, asistí a una charla de Carlos "Ultrarun" en la que contó su experiencia en un montón de carreras "ultras", me apunté a un par de carreras de montaña en las que para mi, lo importante es terminar y no los tiempos, etc.
Correr, si gusta, es tan fácil como calzarse las zapatillas, ropa cómoda y salir. Correr mucho tiene sólo el pequeño inconveniente de necesitar más tiempo, pero eso se arregla organizándose el día.
Y en este punto estoy. Supongo que antes de fin de año me habré terminado de "ultra-transformar" o habré vuelto a la normalidad, entendiendo como "normal" lo que hace la mayoría. En función de esto, el año que viene haré alguna carrera de 100, o me quedaré en los 42 de una maratón. De momento, seguiré haciendo lo que me pida el cuerpo y la cabeza. En las largas distancias, la cabeza es tan importante como las piernas o el corazón. O más. Quizás sea esto lo que me está enganchando. "Mens sana in corpore sano". Aquí se trabaja todo.
Por si hay algún corredor del Valle de Tena, dejo ruta y perfil de una salida larga por Tramacastilla, rodenando el Pacino y pasando por los embalses/ibones de Escarrilla, Tramacastilla y Piedrafita.
Sin duda tu adicción es la causante de esa ultra-transformación. Cada vez más, cada vez más lejos.
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