Vaya por delante que no hice podium. Había entrenado poco y
no tenía muchas posibilidades. Quedé el 6422 de unos 40000. El 1494 de mi categoría (40 a 45 tacos). No hubo copa,
pero si medalla.
Debo decir que todavía estoy alucinando de lo bien montado
que lo tienen los Alemanes. Con razón son la locomotora de Europa. Supongo que
el hecho de llevar 39 ediciones manejando a miles y miles de corredores, aparte
de ser germánicos y cartesianos, ayuda. Me preguntaba como sería la
organización y la logística para mover a 40.000 corredores y sus familias durante
el fin de semana de la Maratón, desde la recogida de dorsales hasta la fiesta
del corredor del domingo por la
noche. Me preguntaba como lo harían. Y ahora ya lo se: lo hacen
de puta madre. Ahí va la crónica.
Nos plantamos en Berlín el jueves por la tarde, Jorge,
Isabel, Ana y yo. Hotel, aseo, y a descubrir Berlín. Jueves tarde, viernes por
la mañana y viernes hasta media tarde disfrutando de la ciudad, lo que sería
"ir cargando las piernas". El viernes por la tarde nos vamos a la
feria del corredor, ubicada en el antiguo aeropuerto de Tempelhof. Allí ya nos
damos cuenta de que la Maratón no va a ser como las otras que hemos corrido.
¡Vaya feria del corredor! Tiendas, exposiciones, sitios para comer,
entretenimientos... Una parte está situada en el exterior, pero también se
distribuye por los hangares. Pienso: "ya verás ahora para recoger el
dorsal". Ja! Cuando accedemos al
último hangar, después de unos 2 minutos de cola para pasar a recoger el
dorsal, primera sorpresa: entras, te diriges a cualquier mostrador, entregas el
correo de la inscripción, escanean el código de barras y te imprimen el dorsal.
Parece una chorrada, pero yo hasta ahora sólo me había encontrado con dorsales
pre-impresos, con lo que te obligaban a hacer cola en un mostrador determinado,
en función de la primera letra de tu apellido o del número asignado. Esta vez, con
20 o 30 ordenadores, la gente se distribuye donde hay menos cola, con lo que a
lo sumo tienes 3 o 4 personas delante de ti. Vamos, que en 5 minutos, listos.
El sábado es un día también de turismo, de nervios
pre-carrera, y de seguir cargando las piernas. Por Berlín se ven cientos de corredores haciendo turismo. Se reconocen por las zapatillas que llevan. Son de correr, no de pasear y hacer turismo. Gente de todos los países. Gente como nosotros, que han venido a realizar un sueño. Antes de acostarme preparo todo
el material. Decido que correré sin auriculares (para vivir el ambiente), y también sin GPS (por obligación: no
lo he traído). También decido correr a 5 minutos el kilómetro. Si todo va bien,
la media maratón en 1:45 y la maratón en 3:30.
El domingo...
Desayuno a las 6:15. Metro a las 7:15. Llegada a la zona de
salida sobre las 8:00. Una vez más alucino con la logística. Hay chorrocientos mil metros cuadrados para
stands de guardarropía, y cada corredor sabe a que stand debe ir, en función de
su dorsal. Dejar la bolsa, al igual que recogerla posteriormente, me cuesta 5
segundos. Me dirijo a la salida, en el box F (corredores con mejor marca entre
3:30 y 4:00 horas). Entro, me sitúo cerca de las liebres de 3:30 y caliento un
poco. Por megafonía, música de la que motiva. La gente nerviosa, dando
saltitos, sonriendo, aplaudiendo... A las 9:00, petardazo y salida.
Enseguida decido ir un poco por delante de la liebre del
3:30, más que nada para evitar el mogollón que suelen rodear y seguir a los corredores
del globo. Voy bien, el ambiente es increíble, las calles llenas de
espectadores animando y gritando todo el rato. Sobretodo, a los daneses. Está
plagado de daneses, tanto corriendo como animando. Seguimos corriendo, y sigo
viendo daneses por todas partes. Además casi todos llevan el nombre de su país
(Dinamarca) en la camiseta, con lo que el público no para de animarles cuando
les ve. Van cayendo los kilómetros. A lo largo de todo el recorrido hay grupos
de música (y daneses) animándonos. Todo tipo de grupos, desde bandas de jazz,
hasta un padre y una madre con sus dos hijos y la guitarra cantando canciones
de misa. Batucadas, rockeros, cheerleaders... de todo. Y más daneses. En el
kilómetro 12 me llaman desde el público. ¡Es Ana! Sonrisa por mi parte, saludo,
y a seguir corriendo. Voy francamente bien, aunque con dolor en un dedo del
pie. Se me ha hecho llaga, pica, pero hay que seguir. Lo noto continuamente y
lo notaré hasta el km 35, donde otros dolores me lo “camuflarán”, pero el dolor
no me impide correr con normalidad. En el km. 15 llevo 1:11, 4 minutos menos de
lo previsto. En la media, 1:40. He incrementado la ventaja hasta 5 minutos.
Durante todo el recorrido sigo disfrutando de la música, los gritos (de los
daneses), el público en general... He hecho bien saliendo sin auriculares.
Llego al 30 con 2:25, todavía 5 de ventaja. Si sigo así, la termino en 3:25. En
el km. 35 empiezo a flojear. Paso con 2:51. Ya sólo llevo 4 de ventaja. Los
daneses ya no me hacen tanta gracia. En el km. 37.5 decido beber el agua del
avituallamiento andando, para coger aire. Mientras ando oigo por megafonía como
el speaker va hablando en riguroso alemán. Me recuerda un meeting. ¡Que mal
rollo me da oír hablar alemán a través de un megáfono! De repente, la voz dice
"und Zaragoza...¡Jordi
Dalmau!" Joder! Ese soy yo! levanto un brazo y echo a
correr, casi como acto reflejo. Supongo que se dedican a ver dorsales y animar
a los corredores, y esta vez me ha tocado. Paso por el km. 40 con un crono de
3:18. Sólo 2 minutos de la ventaja de 5 que había cogido. Más o menos en este
punto me supera la liebre del 3:30. Intento seguirla pero se me va. Una curva,
encaro la recta final, veo la puerta de Brandenburgo y acelero. Mi crono marca
3:28, pero no llevo segundero (seré cutre!) No se si bajaré de tres horas y
media o las clavaré. Por si acaso, aprieto todo lo que puedo. Yo me veo como un
corredor de la película “carros de fuego”, casi a cámara lenta. Seguro que el
público me ve como una viejecita intentando andar rápido, con pasos cortos y
movimiento intenso de brazos.
Entro en meta con 3:30:17. Prueba superada!
Las caras de todos los corredores son de felicidad y
cansancio a la vez. De
alegría contenida por la fatiga.
De satisfacción. SATISFACCIÓN, con mayúsculas. Este año no ha
caído el record mundial conseguido aquí mismo en 2011. Se han quedado a 2 minutos.
Yo he batido mi propio record mundial en 2 minutos.
Me reúno con Jorge, Isabel y Ana. Jorge ha terminado en
2:57. ¡Enhorabuena máquina! Por la noche nos vamos a la fiesta que han
organizado para los corredores en una discoteca, y aguantamos poco más de una
hora. Creo que los daneses aguantan más, pero en nuestro caso, el cuerpo está
cansado y nos merecemos ir a dormir. Después de nuestra hazaña, nos merecemos el
reposo del guerrero.
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| El material. Finalmente salí sin auriculares. |
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| El circuito |
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| Esta es la linea que seguimos durante 42195 metros |
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| Grupos de música preparándose para animar |
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| El objetivo |
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| Ambiente general de la salida |
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| En algún momento del esfuerzo |
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| Ahí, corriendo. |
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| Justo después de llegar |
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| Con Jorge, después de nuestra hazaña |
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| Con mi medalla, a lo Nadal (aunque él muerde copas) |
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| Resultado y pasos intermedios |
Bonita cronica y mejor carrera , bien calculada una gran pasada de carrera , enhorabuena amigo saludos
ResponderEliminarno te vi! vi a uno del Barça, pero no eras tu. Por lo que he leido también tu estás satisfecho, no? Enhorabuena!
EliminarMuchas felicidades, un piempazo y sobre todo menudo ambiente debe de ser eso. Toda una experiencia correr en Berlín y junto a miles de personas de tantos países...
ResponderEliminarPero como en el Valle de Tena, ningún sitio, jeje.
Ahí te doy la razón. Correr por una ciudad como Berlín, rodeado de corredores y de público, es una pasada. Pero practicar el Trail Running por el Pirineo... eso no tiene precio!
EliminarBien, enhorabuena. Gran experiencia
ResponderEliminarGracias Gonzalo! la verdad es que sí: una gran experiencia. La he disfrutado.
EliminarGenial Jordi, molt bona crònica. Fan ganes de fer una Maratò. Ups!!! Pero que digo... Si encara no he fet una mitja per asfalt a la meva vida ;-) Enhorabona !!!
ResponderEliminardoncs ja tardes! L'Ana s'ho ha proposat per l'any que ve, i li he promés que si la fa, jo l'acompanyo vestit de hawaiana!!!
Eliminar(ha dit que si. glups...)
Grande Jordi. En tus últimas entradas dudabas, pero ya ves bajaste marca. El maratón de Sevilla puede ser interesante para volver a bajarlo, el del año que viene será el 24 de febrero. Yo estoy pensando en correrlo. Crónica de agradable lectura.
ResponderEliminarTenía dudas, y la verdad es que me sorprendió conseguir mi meta. Salí sin música, sin gps, sin agobios... y corriendo un poco a sensaciones. Cuando vi que podía llegar a 3:30... ¡¡Ahí empezaron los nervios!!
EliminarFelicitats, Felicidades Jordi no tan solo por el resultado de la carrera, mejoras con el tiempo como el buen vino, sino por como lo cuentas y como lo vives
ResponderEliminarEndavant tio
mmmmm... ¿no será amor de padre? Sigui el que sigui... gràcies! seguiré així.
EliminarAúpa Jordi¡¡
ResponderEliminarAl igual que yo, lo pasaste bien por Berlin, en lo deportivo y en lo no tan deportivo, que es de lo que se trata¡¡¡
Un saludo
Aupa Nacho!! por lo que he visto en tu blog, nos fuimos siguiendo en lo que a turismo se refiere. Tengo las mismas fotos de la ciudad!
Eliminarreferente a la carrera, yo fui el que te seguí, de muy lejos. 2:45, vaya tiempazo!