lunes, 24 de octubre de 2011

Estoy mejorando

Que bueno es notar que estás progresando. Se dice, y se dice bien, que cuando uno corre compite contra si mismo. Lo bueno es superarte, batir tus marcas, ir a mejor. Para darte cuenta del progreso existen dos formas. La primera, hacer un crono mejor en una competición que ya hayas hecho (mejora cuantitativa). La segunda, y sobre la que os voy a contar mi experiencia, es dándonte cuenta de que algo que antes no hacías, o te costaba mucho, ahora lo haces tranquilamente (mejora cualitativa).
Este fin de semana salí a correr por Tramacastilla. No disponía de mucho tiempo. Además, estoy en fase de probar mis nuevas zapatillas, que van muy bien en subida y bajada técnica, pero que me molestan en la planta del pie cuando voy en llano. Me da miedo probarlas en una tirada larga por pista y encontrarme con una llaga en el pie y lejos de casa. En fin, que por ambos motivos, decidí subir por el camino de Crampas, técnico y cerca de casa.
La ruta consite en calentar desde Tramacastilla hasta llegar al tunel de Escarrilla, unos 3 km. Luego una cuesta de otros 3 km al 17% bastante técnica y variada hasta el desvío de Sallent/El Pazino. Y finalmente, media vuelta para disfrutar de la bajada y volver a casa. Este es el camino y el perfil:

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La primera vez que subí esta cuesta creo que aguanté menos de un km corriendo, y seguí andando. La segunda, aguanté un poco más. La tercera... en fin, es un camino por el que salgo a menudo, y en el que siempre hago algún tramo andando, alterno correr/andar, me asfixio, paro, corro, etc. Esta vez, sin ninguna pretensión empecé a correr y, sorpresivamente, llegué hasta la mitad del tirón, cosa que nunca antes había hecho. En ese punto se abandona el camino "en bosque" cubierto y continua el camino "en piedra", al aire libre, despejado. Paré para hacer unas fotos y disfrutar del paisaje. En total un par de minutos o tres, que me sirvieron para recuperarme del esfuerzo del primer tramo, y como quien no quiere me vi bien, descansado, fuerte. Empecé a correr de nuevo. Disfruté corriendo hacia arriba. Me sentí como un corzo, un gamo, un Iker Carrera, un Anton Krupicka... cargado de energía. Tiraba de piernas y me dolían, pero entre que iba bien "de fuelle" y el gustazo de ver que iba bien "de fuelle" (valga la redundancia) llegué al punto de destino del tirón. Cansado pero del tirón. Algo impensable hace unos meses, cuando esta cuesta me parecía imposible correrla entera. ¡Había subido, fuerte, y con sólo una parada a mitad de camino! La bajada ni os la cuento. A lo kamikaze, siempre dentro de mis posibilidades. Si la subida la hice en 40 minutos, la bajada en 20.
Creo que estoy mejorando, poco a poco, tanto en las subidas como en las bajadas. Lo primero requiere más físico que técnica, y lo segundo más técnica que físico. Pero en ambos casos se puede mejorar, y me parece que estoy en ello. ¡Hago cosas que antes no hacía! Darse cuenta de esta mejora mientras estás corriendo es una sensación indescriptible. Te retroalimenta en plena carrera. Te provoca una serie de sensaciones dificilmente descriptibles. Sólo diré que la del sábado fue una de las salidas que mejor me ha sentado en mucho tiempo.
Dentro de 4 meses se corre otra edición de la Botifarunner, la primera carrera de montaña que corrí el año pasado. Tardé dos horas y cuarto en completarla. En 4 meses podré comprobar cuantitativamente lo que he mejorado en un año cualitativamente en las carreras por montaña.

Un par de fotos del tramo inicial de la ruta, cruzando el bosque:

mi breve descanso a mitad de camino...

y otro par de fotos de la segunda mitad de la ruta, ya superado el bosque:

1 comentario:

  1. Me encanta tu blog . Se nota que disfrutas lo que haces. Felicidades y a ver si puedo apuntarme tambien a la botifarruner!

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