![]() |
| Me dolía exactamente aquí |
En lo de este tipo de lesiones, según todo lo que he leído y oído, hay dos tendencias. A saber:
- "como esto no lo cures se te puede complicar mucho más y llegar a imposibilitarte el correr para siempre. A fulanito, que juega en primera en el tal y cual, le pasó lo mismo y tuvo que parar del todo 3 meses. Te recomiendo que hagas lo mismo".
- "no pasa nada por seguir corriendo. Esto tiene su ciclo y no irá mejor ni peor hagas lo que hagas. Tu sigue igual".
Y entre estos dos extremos, una laaaaaaarga retahíla de opiniones de expertos de cafetería o de webs personales que afirman saber como curarte y casi te obligan a seguir sus paso, so amenaza de que sino lo haces nunca volverás a correr.
Pues bien. Se puede decir a fecha de hoy que ya no me duele el pie. Me he curado. Y voy a resumir lo que he hecho desde que empezó el dolor, hasta hoy, principios de abril. Luego cada cual que saque sus conclusiones. Lo que cuento aquí una experiencia vivida en primera persona.
Me di cuenta de que me dolía el pie y seguí corriendo. Coincidió con la semana después de la maratón de Zaragoza, en Noviembre. Lo achaqué a la sobrecarga y no le di mucha importancia. Inicialmente el dolor partía de la base del tercer dedo del pie derecho. Cuando tiraba de éste hacia arriba, notaba un dolor bastante intenso en esa zona. Pero el dolor no impedía correr, y además cuando corría me desaparecía. Seguí corriendo, aunque bajé la intensidad.
A mitades de Diciembre el dolor ya se extendía a toda la planta del pie, de vez en cuando algún pinchazo al apoyar, quemazón en la zona, etc. Cada mañana al levantarme y apoyar el pie en el suelo... dolor. Vaya forma de empezar el día. No sabía como pisar. Tenía que andar apoyando mal el pie durante los primeros minutos del día. Disminuía con el avance de la jornada, y cuando corría. Dolía pero poco, con lo que disminuí la carga de trabajo pero no paré del todo.
A finales de diciembre y principios de enero corrí poco, pero corrí. Con dolorcillo, pero corrí. Consideraba el dolor asumible.
En enero y después de una visita al fisio, empecé a poner el pie en un barreño de agua con cubitos casi todas las noches, sobretodo los días que había salido a correr. Los que no, trabajaba la planta del pie mientras veía la tele, ya fuera manoseándola con mis manos, haciendo rodar una pelota de golf, o moviendo un botellín de 0.3 litros de agua congelada (un cubito en forma de botella, vamos) hacia adelante y hacia atrás, con el pie descalzo. Combinaba aplicar frío con masajear la zona.
Durante la segunda mitad de enero y todo febrero bajé el número de días que salía a correr, y no hice tiradas de más de 45 minutos o una hora. Guardé descanso periodos de 6-10 días. En fin, descansé bastante, aunque sin llegar a lo del "reposo absoluto". A mitades de febrero el dolor de la planta había desaparecido y se había vuelto a concentrar en la zona de la base del dedo del medio (en el metatarso). Me levantaba por las mañanas y apoyaba el pie sin dolor (Aleluya!). Salía a correr y me dolía un poco, pero no pasaba de un dolor suave y puntual en la zona del dedo. Seguí, y todavía sigo algún día, con los barreños de agua con hielo para activar la circulación sanguínea en la zona.
En marzo tampoco me pase en cuanto a días, pero incluí tiradas largas, de más de 20 Km. El pie, sin problemas.
En abril he acumulado 110 Km. los ocho primeros días y no noto ningún dolor. Sólo una ligerísima molestia, aunque si después de correr esto no me doliera nada, tampoco lo encontraría normal. A estas alturas me considero curado.
En mi opinión, creo que los problemas de tendones en muñecas, pies, hombros... tienen su ciclo de vida de varios meses. Un día empieza el dolor, y otro desaparece. El dolor es un indicador del cuerpo de que algo va mal, con lo que supongo que sería de tontos seguir "como si nada", pero tampoco tengo claro que por detenerse en seco y no hacer nada mientras duele, se vaya a curar antes. En mi caso me ha ido bien escuchar a mi cuerpo y adaptarme a lo que sentía: ir descansando algunos días, no forzar la máquina, activar la circulación masajeando la zona, alternar frío y calor... y sobretodo, no por sentir una ligera mejora olvidarme de que estaba lesionado.
Es posible que si no hubiera hecho nada de esto me hubiera recuperado en el mismo tiempo (semana más, semana menos). No lo sabré nunca.
Lo que si que se es que han sido 3 meses, que no he parado de correr, que sí que he adaptado las sesiones y descansos a la situación de cada momento, y que "me he tratado" con masajes, ejercicios y frío/calor.
Y aunque estas molestias estoy seguro de que se arrastran toda la vida, estoy curado. Espero!

al menos no te ha pasado como aquél que se agostó en el bancal y.... "ya ves, cojito para toda la vida", jajajaja.
ResponderEliminarNavarro tiene fascitis plantar y dicen que es una dolencia de difícil curación si no se hace el reeposo debido.
Apa, hasta atraco a las tres