Vaya por delante que ni yo soy Kilian Jornet, ni esto tiene nada que ver con Summits of my life. Es otra cosa. Lo de Kilian es un proyecto suyo, con sus objetivos y sus intereses. Lo mío es un proyecto mío, sin ningún objetivo ni interés más allá que introducir una "subida rápida" de vez en cuando a algún sitio por el que suelo andar o correr por montaña.
Cada cierto tiempo, sin estresarme, y sólo para comprobar mi estado de forma, hago una salida (suele ser una subida) cronometrada. He subido desde el Bar Mesón Lavedán en Tramacastilla hasta el Ibón de Piedrafita en 38'50". Subir y bajar me ha costado 1h10'. He subido al Pacino desde el mismo sitio (por el camino de crampas) en 1h13'. Subir y bajar, en 2h15'.
Este sábado pasado me plantifiqué delante del Garmo Negro (3051 m). El primer intento de alcanzar la cima cronometrando fue en septiembre, pero me quedé a medias debido a la tormenta que tenía justo encima de mi cocorota cuando estaba a unos 500 metros. No pudo ser. Esta vez el iphone y los hombres del tiempo también dijeron que habría lluvias y tormentas. Si me tuviera que fiar de ellos no haría nada, así que me fui al Balneario de Panticosa, y a las 8:20 a.m. empecé a subir. Justo cuando inicié la marcha la persona que había aparcado el coche a mi lado se acababa de calzar unas salomón de trail running. Pensé, "este también va a subir ligerito. Yo me voy y a ver si me pilla...". ¡Y vaya si lo hizo!
Empecé a subir, con bastones y a ritmo bastante fuerte. A mi entener, claro. Sin correr, sólo andando. Me sentí bien, bastante bien para ser que llevaba un mes algo desajustado en cuanto a comer y beber. A media subida miré hacia atrás y vi, a lo lejos, al chico al que había dejado en el aparcamiento. Tardó en cazarme lo que tardaría yo en alcanzar a un anciano en silla de ruedas. ¡Vaya máquina! Sin bastones, andando con una ligereza que asustaba. Se adaptó a mi ritmo y subimos bastante rato juntos. Yo le dije que tirara, que estaba flojete después de un mes de relax. Me dijo que no, que sólo había subido a empezar a entrenar después de un mes de relax que también él se había tomado. Y que prefería subir acompañado, que total era una excursioncilla. Resulta que también había corrido la ultra de Guara-Somontano, pero que tuvo que abandonar a las nueve horas, en "las Bellostas". Yo pasé por ahí a las once horas y cuarto. Este debía ser de los que corría a saco... Seguimos charlando y subiendo. Finalmente el siguió a su ritmo y yo me quedé en el mío. Cuando llegué al collado la niebla no dejaba ver más allá de cinco o diez metros. Llegué a la cima en 2h09m. Hacía frío, con lo que no me quedé arriba más de cinco minutos. Guardé los bastones en la mochila, hice un par de fotos, comí algo y empecé a bajar. La bajada la hice por un camino más directo. Me enrisqué en un barranco y tuve que retroceder/subir para encontrar el camino bueno.
Bajé bastante rápido, en hora y cuarto, con algo de dolor en los cuadriceps, y llegué al coche en 3h31m.
Distancia total: 10 Km. Desnivel positivo: 1400m. Tiempo 3h31m.
A la una ya estaba tomándome el aperitivo en Tramacastilla.




Me parecer una buena idea. Así te mides con una distancia y un desnivel concretos. Con el paso del tiempo tenemos la sensación de que vamos haciéndolo mejor. Está bien comprobarlo. En mi caso, lo bueno de ser malo es que parece más fácil mejorar. Empeorar sería casi imposible...
ResponderEliminarSaludos desde La Mancha
estoy contigo. Las sensaciones, se van sintiendo, y de vez en cuando hay que confirmarlas. Además está bien darte cuenta de que lo que antes hacías en una hora, ahora lo haces en 50 minutos. Eso sí: aunque esté cronometrando no se me ocurre parar el crono cuando me detengo a charlar con alguien, o simplemente a soltar líquido. No va de un minuto...
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